Chimalli. Tesoro de Moctezuma. Exposición

Exposición Chimall
*** La exposición aborda la biografía de una pieza excepcional de las colecciones del Museo Nacional de Historia: el cuexyo chimalli

*** Reúne más de 300 objetos, entre piezas arqueológicas y plumarias, óleos, armas, taxidermia, litografías y documentos procedentes de diversas instituciones y museos

En el campo de batalla, el chimalli (escudo circular) fue una poderosa arma defensiva de los guerreros mexicas. En sus versiones de lujo fue insignia de valor en ceremonias y rituales, usado por gobernantes, sacerdotes, para ataviar deidades y para distinguir a los mejores combatientes y jefes de grupos guerreros. Pero la naturaleza orgánica de sus materiales constitutivos y el paso del tiempo, lo convirtieron en uno de los objetos históricos más frágiles.

De los destinados a la guerra ninguno se conservó; de los insignia, profusamente decorados con finas láminas de oro, plumas de aves multicolores, piedras semipreciosas, perlas y cascabeles, existen cuatro en el mundo y sólo uno está en México. Esta pieza excepcional ha permanecido guardada por varios años en condiciones controladas en las colecciones del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, y ahora es mostrada al público en una exposición temporal que relata su biografía: Chimalli. Tesoro de Moctezuma en Chapultepec.

Al inaugurar la muestra, Diego Prieto Hernández, director general del INAH, destacó que la exhibición se ubica dentro dos efemérides: la celebración por los 80 años de creación del INAH y los 500 años de la llegada de los españoles a territorio mexicano, “hecho histórico que debemos recuperar para repensar nuestra condición de país pluricultural, sustentada en los pueblos originarios, pero a la que se incorporaron componentes africanos, europeos y asiáticos”.  

En su intención, Salvador Rueda, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, dijo que una semana como esta —del 8 al 11 de febrero— se abrió el umbral de la historia cuando la llegada de Hernán Cortés, español encargado de organizar una expedición exploratoria y de rescate en lo que hoy entendemos como una inmersión, en parte depredadora y en parte descubridora, sembraría la semilla de la multiculturalidad y la multiplicidad biológica de los mexicanos de hoy.

La muestra, que permanecerá hasta finales de mayo próximo, es resultado de cuatro años de investigación multidisciplinaria, encabezada por Laura Filloy Nadal y María Olvido Moreno Guzmán, curadoras de la exposición. En este proyecto, los enfoques y metodologías de disciplinas como historia, restauración, arqueología, etnobotánica, etnozooología, arqueometría y arqueología experimental compartieron un propósito común: saber lo más posible de una pieza única a través de su análisis integral.

Una pieza histórica cobra vida

La visita a la exhibición parte en el muelle de embarque de los objetos de plumas mesoamericanos rumbo a Europa, donde este tipo de trabajo no era conocido y por tanto fue motivo de regalos e intercambios entre las cortes, enriqueció armerías, cámaras de maravillas (espacios europeos del siglo XVI a XVII donde se coleccionaban objetos de la naturaleza y las culturas de todo el orbe) y monasterios. Las curadoras destacan que los chimallis o rodelas fueron de los objetos enviados en mayor cantidad: casi 200 piezas durante los primeros encuentros y en años posteriores a la Conquista. Se piensa que el chimalli de Chapultepec debió salir de la Nueva España rumbo a Europa antes de 1524.

La Casa de Austria, a la que pertenecía Maximiliano de Habsburgo, poseyó importantes colecciones procedentes del Nuevo Mundo. En 1865, siendo emperador de México, Maximiliano hizo las gestiones necesarias para el retorno del chimalli con la intención de integrarlo a las colecciones del Museo Nacional Mexicano. El escudo retornó a nuestro país en 1866.

En contraste, la primera sala aborda, entre otros temas, los escudos europeos, principalmente las ligeras adargas elaboradas en cuero con formas ovalada de corazón o riñón, que los españoles retomaron de la caballería musulmana entre los siglos XV y XVI.

Los chimallis se pueden clasificar por los motivos de sus campos, los diseños son muy variados, siendo dos los más socorridos: los grecas y los medias lunas. El nombre de las primeras en náhuatl es xicalcoliuhqui chimalli; a los escudos con medias lunas en su campo se les llamó cuexyo chimalli (escudo huaxteco) y a este grupo pertenece el chimalli de Chapultepec.

El cuexyo chimalli fue retomado en la plástica mexicana del siglo XIX para representar al mundo indígena, la colaboración con el Instituto Nacional de Bellas Artes hace posible una revisión por el chimalli en el arte del siglo XIX, tema que se incluye en esta primera sala y que es el preámbulo para mostrar la pieza.

El cuexyo chimalli

Flanqueado por los retratos de Moctezuma II y Maximiliano, el cuexyo chimalli luce en todo su esplendor al inicio de la segunda sala que lleva a un recorrido por el mundo del emperador mexica: los talleres especializados de los amantecas de Tenochtitlan, materiales, procesos, implementos para elaborar cada componente del chimalli y un video explicativo de las técnicas descritas en las crónicas de Sahagún.

El cuexyo chimalli se exhibe por primera vez en un concierto museográfico que, de entrada, permite observarlo por el frente y su cara posterior. El campo, ornamentado con plumas —en mosaico y atadas— y la piel moteada de un felino; así como las medias lunas decoradas con restos de pelo de conejo. Se ve con detalle dado el emplazamiento del objeto en un nuevo soporte museográfico.

Biólogos del INAH y del Instituto Politécnico Nacional identificaron, mediante análisis de la médula del pelo de las pieles, tres tipos de animales: ocelote para la decoración del campo, posiblemente venado para el borde, y conejo como base de las medias lunas; este último fue teñido con grana cochinilla y luce rojo. Sobre la piel de conejo se hubieron de emplazar láminas de oro, posiblemente repujado, de las que no se sabe en qué momento histórico se retiraron, pero cuya presencia junto con la piel de felino hace suponer que se trata de una pieza única que pudo haber estado en los almacenes de la Casa Imperial de Moctezuma, explican Laura Filloy y María Olvido Moreno.

A pesar de que el cuexyo chimalli ya no tiene sus ornamentos metálicos, tomando en cuenta que las fuentes mencionan que los escudos insignia estaban decorados con el metal precioso, y luego de advertir pequeñas perforaciones y diminutas lazadas en las medias lunas, se aplicó un estudio de Fluorescencia de rayos X, con la colaboración del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (LANCIC), del Instituto de Física de la UNAM, corroborando la presencia de trazas de oro.

Al dar la vuelta al muro, el recorrido acerca a la cara posterior del chimalli: el montaje permite apreciar los elementos estructurales y funcionales que lo hacían ligero a la vez que resistente: dos capas de estera con más de 350 varillas cada una, cuatro varas, enarmas y tensores. La identificación del otate o bambú mexicano en las varillas y travesaños fue realizada por expertos de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.

En esta sección se explican los resultados de la investigación sobre la obtención de las materias primas, las tecnologías para su extracción y transformación, así como los pasos de construcción de tan complejo objeto mediante un sistema de producción bien organizado en el que colaboraban distintos especialistas: amantecas, orfebres y tlacuilos o pintores.

Los estudiosos de la UNAM y de la UAM-I comprobaron que los amantecas hicieron un uso diferenciado y selectivo de los materiales de origen vegetal: finas varillas extraídas de cañas de bambú sirven para dar estructura y resistencia al escudo, ya que están tejidas en dos capas de estera; con fibras de agave, que son largas y consistentes, se elaboraron hilos y cordeles para atar las varillas, se cosió la piel como ribete para compactar la estructura y se ataron las plumas que adornan el borde y los colgantes del cuexyo chimalli.

Con hilos de algodón, que son suaves, se tejió el textil sobre el que se atan plumas negras y rojizas, se cosieron las laminillas de oro y se hicieron las borlas del remate de los colgantes emplumados. El chimallipresenta sobre el campo una serie de trazos preparatorios, hechos de líneas rojas que eran la guía para ir dando forma al mosaico de plumas. Con apoyo del Laboratorio de Ciencias Aplicadas para la Conservación, de la UNAM, a través de espectroscopía de reflectancia/absorbancia con fibras ópticas, se identificó que dichos trazos, al igual que la piel de conejo, fueron pintados con grana cochinilla.

Las plumas se estudiaron en colaboración con el Instituto de Biología de la UNAM. Se hizo una aproximación a las especies de aves proveedoras en el escudo de Chapultepec usando ejemplares de la colección de referencia de dicha institución. Las aves propuestas son: para las azules del azulejo o charador turquesa (Cotinga amabilis); para las verdes, varios loros y quetzal; las beige corresponden a pato. También hay plumas negras y grises que no fue posible identificar. Las atadas en el borde y los colgantes son de tonos amarillo-verdosos, que posiblemente correspondan a una especie del género Vermívora.

De acuerdo con el estudio de Laura Filloy Nadal y María Olvido Moreno, se necesitaron más de 26 mil plumas para elaborar el chimalli de Chapultepec; tan solo para el borde se requirieron 17 mil plumas de una Vermívora, de la cual se debieron ocupar unos 330 ejemplares. En este contexto, el recorrido por la segunda sala despliega el patrimonio biológico contenido en un objeto.

A lo largo de la exposición cédulas, mapas, líneas de tiempo, infografías y cinco videos más, presentan información complementaria haciendo de esta exposición un espacio que tiene como objetivo despertar el interés y la curiosidad de los visitantes quienes podrán apreciar algunos objetos que se exhiben por primera vez.

En la última sala, por medio de esculturas en piedra y cerámica, fragmentos de pintura mural, mosaicos de turquesa y chimallis votivos, se expone el uso de los escudos en diferentes regiones de Mesoamérica: occidente, área maya, costa del Golfo, Altiplano Central y Oaxaca. Se abordan las diferencias entre dos tradiciones tecnológicas: el armamento indígena y el español.

Finalmente, se muestran imágenes de Moctezuma II en distintos periodos de la historia: desde los relieves en las peñas del cerro de Chapultepec, donde el tlatoani aparece con su escudo, hasta un grabado que constituye el primer retrato del emperador mexica conocido en Europa, donde aparece con un cuexyo chimalli idéntico al de Chapultepec

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Primer Encuentro MX Mayahuel Xochipilli Arte Ciencia Cultura

Del 8 al 10 de febrero en la Explanada Soria Xelhua se llevará a cabo el “Primer Encuentro MX Mayahuel Xochipilli Arte Ciencia Cultura”, en el cual estarán presentes cien artesanos de la región y donde se llevarán a cabo talleres, conferencias y exposición sobre medicina tradicional.

En rueda de prensa, Xchel Luna, acompañado por el regidor de cultura del municipio de San Pedro Cholula, Miguel Romero Tejeda y el edil de San Nicolás de los Ranchos, Rodolfo Meléndez se informaron de las actividades que se incluirán en este evento donde destacan foros, música, talleres.

Pero sobre todo buscan exaltar las raíces de esta localidad y de la región del valle cholulteca, “es un reencuentro de unión, una exposición de lo que las abuelas nos heredaron y que siguen vivos en nuestras costumbres, este proyecto busca extenderse  porque refleja nuestras raíces, haremos hincapié en nuestra madre tierra y la manera en cómo se conecta con todo lo que nos rodea”.

Danzas, artesanías, talleres de temazcal, yoga, proyección de cortometraje y documentales, presentación de libros son algunas de las actividades que podrán disfrutar los asistentes, quienes además degustarán la gastronomía de la región ya que se plantea que los visitantes puedan conocer los sabores tradicionales de la región.

Este encuentro será totalmente gratuito y el único objetivo es que se conozca un poco más acerca de las costumbres y tradiciones de este municipio.

texto de aquí

Lo que Hernán Cortés halló

Golfo. Mosaico ancestral’ abre hoy al público en el marco de los 500 años del arribo del militar español

Pieza del lote denominado Las joyas del pescador. Fotos: Cortesía INAH

CIUDAD DE MÉXICO.

La mujer escarificada, conocida como La Venus de la Huasteca, el bloque de El Cascajal —vestigio de piedra que podría contener escritura olmeca—, Las joyas del pescador y la ofrenda funeraria que Carlos Pellicer rescató a mediados del siglo XX, son algunas piezas que integran la exposición Golfo. Mosaico ancestral, que hoy abre al público en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

La muestra contiene 300 piezas y es la primera que conmemora los 500 años del desembarco de los europeos en las costas del Golfo y la Fundación de Veracruz, detalló a Excélsior la arqueóloga Rebeca González Lauck.

La idea es contar al público lo que había en la costa del Golfo antes de la llegada de los españoles, considerando culturas como la olmeca, totonaca y huasteca, así como otras que ‘sin nombre’ y que abarcan desde el año 1600 a.C. hasta la llegada de Hernán Cortés en 1519.

Recordó que, a la llegada de los españoles, se hablaban 20 lenguas en las costas del Golfo, así que en esta muestra se presentan vestigios de 20 culturas distintas, que van desde lo huasteco, lo zoque y lo maya, hasta lo olmeca y de culturas del centro de Veracruz. “En esta muestra no van a encontrar cabezas colosales ni las típicas cabezas sonrientes del centro de Veracruz; mostramos piezas que nunca antes se han visto en la Ciudad de México”, explicó.

Una de las más espectaculares es La mujer escarificada, representación del torso de una mujer sin cabeza ni brazos, con escarificaciones en los hombros y en los muslos, una piedra fragmentada al momento en que fue ofrendada, por lo que se aprecia rota.

La representación, que proviene de la zona arqueológica de Tamtoc, es distinta del cuerpo humano que estamos acostumbrados a ver en Mesoamérica, pero quisimos mostrar la belleza de esa pieza y cómo fue utilizada para algún tipo de ofrenda”, explicó.

Otra pieza, detalló, es el bloque del Cascajal, una piedra rectangular sobre la que fueron inscritos 62 símbolos, que registran patrones y han sido detectados en diversas esculturas olmecas. “Pensamos que corresponde a la cultura olmeca y que fue elaborado entre el 1,200 y 900 a. de C. Es el único ejemplo de lítica con estas características, pero aún no se puede hablar de que sea escritura olmeca”, explicó la investigadora del INAH.

En la exhibición también aparece el Conjunto de Los Azuzules, proveniente del Museo de Xalapa, integrado por dos felinos y dos seres humanos, los cuales servían para transmitir mensajes entre los habitantes de la cultura olmeca. Las piezas son de gran calidad artística y fueron halladas a 28 metros sobre una terraza en el rancho Los Azuzules (Loma de Zapote).

Creo que antes de que los olmecas tuvieran escritura transmitían ciertos mensajes a partir de escenas que construían con esculturas; ése es otro conjunto que nunca se había visto aquí”, mencionó.

El Cascajal es un vestigio de piedra que podría contener escritura olmeca.

EL PESCADOR

Las joyas del pescador contiene 65 piezas de oro mixteco descubiertas en Veracruz hacia 1976. La historia dice que Raúl Hurtado era un pescador dedicado a la captura de pulpos que halló un lote de oro y joyas prehispánicas en el fondo del mar. Lo extrajo con cuidado y se lo llevó a casa, luego lo vendió al joyero del barrio.

Con ese dinero el pescador empezó a mejorar su casa, pero los vecinos se encelaron y lo acusaron de obtener dinero ilícito. Cuando la policía llegó, descubrieron en su casa algunos lingotes de oro y un lote de joyería mixteca. Entonces confesó de dónde había salido todo y el INAH rescató las piezas. De éstas, se expondrán 64.

Parece que ese oro había salido en una nave rumbo a España, pero se hundió y el oro quedó en el fondo del mar hasta los años 70. No se ha mostrado en su conjunto en la capital mexicana. Aquí destacamos piezas que, creemos, forman parte de un joyar en donde se representaron rostros de guerreros mexicas, algunas torturas y pulseras donde un primate baila”.

También se muestran, por primera vez en la Ciudad de México, dos ofrendas: la primera, del Manatí, proviene de Veracruz y fue descubierta en los años 80 en un sitio que está al pie de un cerro, cerca de un manantial, donde se cree que los olmecas depositaban todo tipo de objetos (cerámica, hachas y collares de jade) durante siete siglos (entre 1600 a.C. y 900 a.C).

La segunda es una ofrenda olmeca de Huimanguillo, que proviene de Tabasco y concentra 100 piezas. “Lo interesante de ésta es que contiene numerosas hachas y fue descubierta en los años 50 del siglo XX mientras se construía una carretera estatal. Hasta ese lugar se trasladó el poeta Carlos Pellicer (1897-1977), quien fungía como una especie de representante del INAH en Tabasco, ya que hasta entonces no había arqueólogos en la zona”, detalló González.

Por desgracia, aquella ofrenda se descontextualizó, ya que no se registraron detalles de cómo fue depositada. Sólo se sabe que, al igual que la del Manatí, está asociada a la orilla de un pantano”.

tomado de aquí

Noche de las Estrellas UNAM

La Noche de las Estrellas tiene su sede principal en la Explanada de Rectoría UNAM en Ciudad Universitaria, zona conocida como Las Islas. Es organizada por el Instituto de Astronomía de la UNAM, institución en donde nació, hace 10 años, esta celebración con el objetivo de compartir la fascinación por la observación astronómica y el entendimiento del Universo.
Ven a disfrutar de los planetarios, los telescopios, más de 60 carpas temáticas con cientos de charlas, talleres, exposiciones y exhibiciones, así como actividades artísticas que se llevarán a cabo en dos escenarios: Vía Láctea y Andrómeda.
ENTRADA LIBRE y ESTACIONAMIENTO GRATUITO

Xochipilli, Exposición. Video

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Estuvo presente en la exposición Xochipilli, el Señor de las Flores en el Museo Nacional de Antropología.

El cuerpo florido de Xochipilli reina en el Museo Nacional de Antropología (MNA) y despliega su belleza para profundizar en la concepción del ciclo vital del pueblo mexica, a partir del amplio conocimiento que éste tenía de su entorno natural. Este portento en piedra labrado por manos chalcas hace más de 500 años, una de las piezas emblemáticas de este recinto, es el leit motiv de la tercera exposición organizada dentro de la serie “Una pieza, una cultura”.

https://alianzanahuaca.org/2018/06/25/xochipilli-el-senor-de-las-flores-exposicion
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Xochipilli. El Señor de las Flores. Exposición

Xochipilli. El Señor de las Flores
27 Abril – Julio 2018
Museo Nacional de Antropología

El cuerpo florido de Xochipilli reina en el Museo Nacional de Antropología (MNA) y despliega su belleza para profundizar en la concepción del ciclo vital del pueblo mexica, a partir del amplio conocimiento que éste tenía de su entorno natural. Este portento en piedra labrado por manos chalcas hace más de 500 años, una de las piezas emblemáticas de este recinto, es el leit motiv de la tercera exposición organizada dentro de la serie “Una pieza, una cultura”.

Con la exposición Xochipilli, el Señor de las Flores, “se busca transmitir las ideas más representativas de la cosmovisión mexica, al tiempo que se brinda una nueva propuesta de lectura de la pieza, invitando al público a realizar una interpretación y un disfrute propios”, expresó el antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al inaugurar la muestra que permanecerá hasta julio próximo.

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Revolución y Estabilidad en Museo del Templo Mayor. Exposición

Revolución y Estabilidad en Museo del Templo Mayor. Exposición
Noviembre 2017 – Julio 2018

La escultura de Coyolxauhqui se descubrió en febrero de 1978 arrancando así uno de los proyectos más relevantes de la arqueología mexicana: el Proyecto Templo Mayor. Años más tarde, en 1987, se inauguraba el Museo que comprendía no solo la visita del sitio arqueológico sino una generosa muestra de la evidencia arqueológica recuperada en el lugar e investigada y conservada por el propio equipo de arqueólogos y restauradores.

Templo Mayor. Revolución y estabilidad es la muestra expositiva que reúne los resultados de 40 años de investigación y conservación del edificio más importante de la antigua Tenochtitlan, celebrando 3 décadas de intensa labor de divulgación del patrimonio.

La historia del Proyecto y del Museo toma forma similar al concepto dual del propio Templo Mayor, en el que se unían opuestos y complementarios. En este caso se trata de una inédita estabilidad del Proyecto arqueológico que le ha permitido arrojar información que ha provocado una revolución en el estudio y la divulgación del mundo mexica.

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Teoberto Maler en Rierras Mayas. Lente y brújula

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en conjunto con el Museo Nacional de Antropología (MNA), presentan la exposición Teoberto Maler en tierras mayas. Lente y brújula, que permanecerá abierta al público en la Galería del primer piso hasta el 26 de febrero de 2018.

La muestra ofrece al visitante un recorrido desde las Tierras Bajas Mayas del Norte hasta las Tierras Bajas Mayas del Sur, siendo las cuevas de Loltún, en Yucatán, el punto de partida, y los templos de Tikal, en Guatemala, los que marquen el final de este viaje.

Urbanismo, arte, arquitectura, paisaje, y presencia indígena son algunos de los temas a los que remite el legado fotográfico de Teoberto Maler, al que México conmemora en su centenario a través de esta exposición y las Jornadas La evocación de la ruina en la fotografía: Teoberto Maler (1842-1917). Homenaje, que se celebrarán en el Museo Nacional de Antropología de México el lunes 4 de diciembre desde las 9:00 y hasta las 15:00 horas. Para su desarrolló contaremos con la presencia de especialistas vinculados a distintas universidades de México y España.

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tomado de aquí

Caminos de luz. Universos Huicholes

Hace 30 años, el mara’akame (chamán) José Benítez Sánchez (1938-2009), urdió la compleja cosmogonía de su pueblo sobre una gran tabla rectangular. La visión de Tatutsi Xuweri Timaiweme, una obra maestra en la que están entretejidos los mitos de creación de los wixaritari, es el punto de llegada y partida de Caminos de luz. Universos huicholes, muestra organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Mediante un lenguaje asequible y recursos digitales, la exhibición gira sobre cinco ideas que propician un encuentro con la cultura wixarika: el origen, el espacio, la comunidad, el ritual y el destino.

“Caminos de luz. Universos huicholes” forma parte de la serie de exposiciones temporales: Una pieza, una cultura. Visiones del México diverso.

A partir de diciembre de 2016 hasta abril de 2017 en la Sala de exposiciones temporales A1 del Museo Nacional de Antropología.

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Escudo Nacional: Flora, Fauna y Biodiversidad, Exposición Temporal

El INAH y la SEMARNAT presentan la muestra El Escudo Nacional. Flora, fauna y biodiversidad, que ofrece una lectura humanística y científica de los elementos distintivos del símbolo patrio.

En ella se reúnen 390 objetos alusivos a la insignia desde: objetos arqueológicos, taxidermias, esculturas, pinturas, textiles, publicaciones periódicas y numismática.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Museo Nacional de Antropología presenta, del 3 de marzoal 28 de mayo de 2017, la exposición Escudo Nacional. Flora, fauna y biodiversidad, en la sala de Exposiciones Temporales de este recinto.

Esta exhibición muestra un proyecto multidisciplinario de colaboración entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). El primero, es el organismo encargado de conservar, difundir e investigar el patrimonio arqueológico, antropológico, histórico y paleontológico de México; la segunda Secretaría, cuyo propósito fundamental es fomentar la conservación, protección y restauración de los ecosistemas y recursos naturales, bienes y servicios ambientales, con el fin de propiciar su aprovechamiento y desarrollo sustentable.

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VI Festival Cultiral, Sangre Viva

Ajijic, Jalisco, México

El festival más importante del occidente de la república, en cuánto a propuestas de las culturas ancestrales se refiere, llega a su 4ª edición.

Por cuarta ocasión se realizará en Ajijic el encuentro de representantes, artistas, artesanos, conferencistas, talleristas, cantantes, danzantes y músicos, que nos acercan a las manifestaciones artísticas y culturales de una gran cultura que sigue vigente y viva en muchos de nosotros.

La magestuosidad de los pueblos primigenios se manifiesta a través de las diferentes propuestas y actividades que ofrece este importante festival.

SANGRE VIVA se refiere a lo que representa el legado de aquellos pueblos y que, así como corre por nuestras venas el vital líquido, se manifiesta también en la herencia cultural que sigue vigente y forma parte en gran medida de nuestra identidad y que en este festival se ofrece una muestra para disfrutarla, vivirla y experimentarla.

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Xipe Tótec y la Regeneración de la Vida

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Museo del Templo Mayor
del 25 de noviembre de 2016 al 26 de febrero de 2017
De martes a domingo , 09:00 – 17:00 hrs.
$65 admisión general, Entrada libre a menores de 13 años, estudiantes, maestros, personas de la tercera edad, pensionados, jubilados y domingos al público en general

Xipe Tótec y la regeneración de la vida ofrece un panorama general sobre esta importante deidad mesoamericana, además de transmitir nuevos conocimientos aportados por investigaciones recientes.

La exposición explica cómo, dentro de su liturgia, se reactualizaban o conmemoraban dos mitos fundamentales: el de la creación del Quinto Sol, con el sacrificio de los dioses que dio origen a todo lo existente, y el del surgimiento de la Guerra Sagrada, instaurada tras la formación del Sol y que implicaba la masacre de los innumerables mimixcoa, condenados a morir por haber descuidado su tarea de nutrir al Sol y a la Tierra. Esa muerte colectiva se escenificaba a través de la ceremonia principal de la fiesta, el llamado “sacrificio gladiatorio” en el que la víctima debía combatir, atado a una gran piedra circular y con armas fingidas, a uno o varios sacrificadores mexicas bien armados.

Expo Mexihca

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Una exposición de la riqueza cultural, ceremonial y festiva de la Gran Mexihco-Tenochtitlan en la moderna Ciudad de México.

Durante 7 días tendremos la fortuna de disfrutar el acervo cultural de nuestra tradición originaria; magnas conferencias, exposiciónes etnomusicales y pictoricas, juegos de pelota, talleres de permacultura, danza ceremonial mexihca, medicina tradicional, grastronomia prehispanica y más.

Este es un excelente encuentro para que las nuevas generaciones puedan acercarse al riquisimo acervo de nuestra cultura milenaria.

ENTRADA LIBRE / CONTACTO
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