Cuauhtemoc: “el águila crepuscular”

440px-Moctezuma_II

   La palabra “Cuauhtemoc” proveniente del idioma náhuatl, en realidad no tiene uno, SINO TRES SIGNIFICADOS distintos y el motivo de esta breve publicación es compartirles estas susodichas tres “traducciones polivalentes” del evocador nombre azteca “Cuauhtémoc”, mismo que portó el legendario doceavo y ultimo, “Huey Tlahtoani” mexicano, quien dicho sea de paso, no fue “sembrado” (bautizado) con ese nombre por cuestión del azar o por mero gusto de sus progenitores, pues en el México Antiguo, las personas tenían nombres personales acordes a su “misión” en la vida, misma que los sabios agoreros del templo (“tonalpohuqui”) dictaminaban o estipulaban a manera de PREDESTINO para cada persona, luego de analizar con ayuda del antiguo libro sagrado “Tonalamatl”, el momento astronómico de la hora de nacimiento y las “energías innatas” mostradas por los recién nacidos.

   Establecida la introducción, he aquí los tres significados de la palabra “Cuauhtemoc”, mismos que aconsejamos sean vistos como las “capas de un todo” y no como significados separados, para que logren hacer suyo el profundo mensaje que contienen:

  • Significado literal: “Águila que desciende”

Esta sin duda, es la traducción más ampliamente conocida del nombre del soberano mexica, pues como se sabe, “Cuauhtemoc” es una aglutinación del nahuatl, producto del vocablo “cuauhtli” que significa “águila” y del término “temoc” que se refiere a “bajar o descender”.

  • Significado simbólico: “Puesta de sol o crepúsculo”

Dentro del idioma náhuatl, todas la palabras conservan un significado simbólico aparte del literal, pues en realidad, el idioma de los antiguos mexicanos era una “lengua poética” (Xochitlahtol = lenguaje florido), que usaba la ambivalencia (o doble sentido) para expresar con una sola palabra dos o más conceptos distintos. En este caso, el “nahual” o “simbolismo” del águila es el SOL, pues se le consideraba al Astro Rey, como “una gran ave guerrera que surcaba los cielos” (Ver, monumento Piedra de los Soles), siendo esta ave rapaz por excelencia la del águila real; por tanto, decir que el “águila desciende” es también el simbolismo del atardecer o el ocaso del día, que es el momento justo en que el “Sol (la gran ave) baja en el horizonte”.

  • Significado profético: “El Finalizador”

Dentro de la cosmovisión del Anahuac, el Sol (“Tonatiuh” = Aquello irradiante) no era una deidad del panteón mexicano o un objeto de culto en sí mismo (como el caso del Culto Solar occidental), sino que era venerado precisamente porque se le consideraba el “Recipiente Sagrado” o lugar donde se almacenaba la “energía divina” que mantenía la vida en la tierra; no obstante, los antiguos mexicanos creían que esta energía mística (“Ollin”) transmutaba cada cierto tiempo establecido, cambiando de diferente naturaleza y potencia de acuerdo a los tránsitos de las “Eras o Edades” de la Civilización (“Nahui Ollin”, Mito de los Soles). Por tanto, en el sentido profético un “águila en picada o descendiendo” aparte de ser el indicativo de un “Sol en el ocaso”, también puede ser traducido como el “Final de una Edad”, pues un “atardecer” en una escala superior y sagrada, es el simbolismo de que  la “energía divina” comienza a vaciarse o debilitarse y solo será restablecida cuando el Sol, aparezca de nueva cuenta en el “amanecer del siguiente ciclo cósmico” (nacimiento de una Nueva Edad).

cuitlahuac-caida-de-tenochtitlan

   No obstante, este significado “profético” ofrecido, acerca del nombre de Cuauhtemoc no es producto, ni conclusión de la retrospectiva histórica, formulada a sabiendas de que a Cuauhtémoc le tocó la tragedia de protagonizar la “Caída de Tenochtitlan” estando la ciudad bajo su tutela; en realidad, el significado profético nos viene desde la tradición, pues se asegura que ya se sabía entre los Señores mexicah contemporáneos a Cuauhtemoc, que posiblemente él sería el último tlahtoani de la época antigua, pues cuenta la leyenda, que los sabios del templo le “bautizaron” con ese nombre a manera de “clave y sortilegio”, porque después de revisar su “energía innata” (“tonalli”) en base a las formulas sagradas del “Tonalamatl”, se dieron cuenta que ese niño estaba PREDESTINADO a “Ocultar el sol” (como así mismo inicia su célebre Mandato al Anahuac, que dejo a la posteridad) o lo que es lo mismo, ver llegar el crepúsculo del liderazgo mexica cuando, al fin, la “oscura noche cayera sobre México-Tenochtitlan”. Fue así, que “Cuauhtémoc” (“Águila que desciende”, “Ocultamiento del Sol”, o el “Finalizador”) se le dio por nombre a ese bebe especial de nuestro pasado, hijo de Ahuizotl y la princesa Tiyacapantzin y nacido bajo la luz mortecina de un eclipse (año 4-Tecpatl, 1496), quien sería a la postre, elegido por la fatalidad para convertirse en el último líder defensor de la gran Confederación de la Triple Alianza. Por ello, desde niño a Cuauhtemoc se le fue educando y preparando para la gran prueba que según las visiones de los sabios, tendría al final de su vida, cuando llegara el momento de “Finalizar la Era” (enterrar a Tenochtitlan) y entregar el conocimiento que guardaba la “Blanca Ciudad” a nuevos guardianes.

  ¿Cómo supieron los sabios “tonalpohuaqui” que Cuauhtemoc sería el niño de la profecía, que habría de cargar con el peso de tener que finalizar dignamente la Era Mexica, sosteniendo a su pueblo en la más amarga de las pruebas (la derrota)?, eso aún no tiene respuesta por parte de la ciencia actual y es pieza clave del gran misterio que encierra todo lo tocante a la enigmática figura del ultimo “Huey Tlahtoani” del México ancestral.

   Para abonar al fascinador mito del héroe y mártir, Cuauhtemoc, cerremos este texto con las palabras que le fueron conferidas al momento de nacer por parte de la sacerdotisa y partera que lo recibió, mismas palabras que fueron recogidas por las fuentes y que rezan así:

“… ¡Oh niñito, Tú propia tierra es otra!, no eres de aquí,

en otra parte estas comprometido, que es el campo donde se hacen las guerras…

tu oficio y facultad es la guerra,

tu oficio es dar de beber al sol con la sangre de los enemigos de Tenochtitlan,

y dar de comer a la tierra, que se llama Tlaltecuhtli, con sus cuerpos.

Tu propia patria, tu herencia y tu padre esta en la casa del Sol, el cielo;

Allá has de alabar y regocijar a nuestro Dios”.

 

***

Por: Tecuhzoma Teutlahua.

No olvides visitar nuestra pagina Facebook/Pueblo de la Luna 

https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Anuncios

Ixcateopan: Paradigma de la Mexicanidad

          ixca3

   El 2 de febrero de 1949, don Salvador Rodríguez Juárez, de Ixcateopan, Gro., mostró al cura párroco de esa población serrana, el presbítero David Salgado, dos documentos manuscritos que habían venido a sus manos desde sus antepasados, pasando de padres a hijos. Dichos documentos contenían la crónica del rescate del cadáver del Cuauhtémoc, ultimo “Huey Tlahtoani” de Tenochtitlan, y de cómo fue el traslado de su cuerpo, realizado por un grupo de sus fieles guerreros desde el lugar del suplicio (actual Tabasco) donde fue asesinado por Hernán Cortes, acaecido el martes de carnaval del 28 de febrero de 1525, hasta Ixcateopan, Gro., de donde era originario Cuauhtémoc; para ser enterrado en el palacio de sus abuelos maternos, señores de aquel Señorío sureño y su entierro hecho por orden de Fray Toribio de Motolinia, en diciembre de 1529 en el mismo lugar donde quedo bajo el altar mayor de la iglesia que el religioso dejo trazada y después se construyó.

   Tales documentos presentados por don Salvador Rodriguez, mismos que le fueron heredados por su abuelo, Florentino Juarez, consistieron en dos hojas de papel tamaño folio formando pliego, una de los cuales estaba extrañamente en blanco; no obstante, de acuerdo a la tradición oral, los ancianos del lugar siempre aseveraron que esa parte de documento que “estaba en blanco” era la mas interesante, pues era “la que lo decía todo”. Y estaban en lo cierto, pues para su sorpresa los investigadores al documento, descubrieron que esa parte “en blanco” en realidad, estaba escrita con “tinta invisible” hecha a base de jugos vegetales ricos en cítricos y tanino (posiblemente de limones), la cual salto a la vista una vez que se hicieron las pruebas químicas, cuando frente a varios testigos, al calor de un braserillo la hoja en blanco del documento, al oxidarse la tinta especial (habiendo coagulado las proteínas), comenzaron a revelarse 19 renglones manuscritos y al pie del escrito apareció la firma de el “padre Motolinia“.

   Tras darle conocimiento al “Instituto Nacional de Antropología e Historia” (INAH) y a las autoridades del Estado, acerca del inaudito y antiguo escrito que revelaba la posible ubicación de la tumba de Cuauhtemoc, inmediatamente se emprendió una cruzada científica nacional para corroborar la información contenida en estos manuscritos centenarios en poder del citado poblador de Ixcateopan y tras un año de exhaustivos trabajos, se dio a conocer al pueblo de México la noticia que confirmaba dicho hallazgo histórico mediante una Carta Oficial, misma que reproducimos fielmente en su contenido a continuación:

(Inicio del documento)

COMPATRIOTAS:

El día 26 de septiembre de 1949 se descubrió debajo del altar mayor de la Iglesia de Santa María de la Asunción de Ixcateopan, Gro., la tumba que contenía los restos óseos de CUAUHTEMOC y diversos objetos entre los cuales se encontró una placa oval de cobre nativo que bajo el signo de la cruz tiene la siguiente inscripción:

1,525 – 1,529

Rey, ë, S, Coatemo.

La autenticidad del descubrimiento ha quedado probado, por la existencia de una tradición oral y de un folclore, así como por los documentos y por los siguientes estudios técnicos, en que han intervenido lo mismo las ciencias físico-matemáticas, que las biológicas y las culturales, todas ellas absolutamente concordantes en sus conclusiones.

El señor ingeniero civil don José A. Cuevas demostró que la fosa se construyó antes que la iglesia y que se conservó inviolada hasta el día 26 de septiembre de 1949 en que fue descubierta.

El señor profesor don Luis Chávez Orozco y don Alejandro von Wuthenau han precisado históricamente que la iglesia de Santa María de la Asunción de Ixcateopan, Gro., ya estaba construida antes del año 1539.

El estudio químico de los objetos de metal encontrados en la fosa, realizado por los señores ingenieros Rafael Illescas Frisbie, Ignacio Diez de Urdanivia y Rafael Molina Berbeyer, determina que estos objetos son de cobre nativo y que las oxidaciones que los afectan son naturales y producidas en el curso de los siglos.

Los señores doctores Carlos Graef Fernández, Octavio Cano Corona y Marcos Moshinsky del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México por su estudio cristalográfico de una muestra de óxido de cobre de la placa oval de la inscripción, corroboran las conclusiones del estudio químico.

El señor doctor en matemáticas don Enrique Bustamante Ll., aplicando la teoría  sobre oxidación de metales de N. Cabrera y N.F. Mott calculo la edad de la placa oval de cobre por sus oxidaciones y obtuvo una edad de más de 400 años.

Los estudios antropológicos y de medicina general de los restos óseos descubiertos en la tumba permiten afirmar que dichos restos son muy antiguos y en su inmensa mayoría corresponden a un sujeto del sexo masculino, muy alto, de complexión atlética, de 25 a 30 años de edad.

El estudio histológico y espectrográfico realizado por el maestro don Isaac Ochoterena en un fragmento de hueso de los descubiertos en la tumba, que revela la existencia de cobre dentro de los Canales de Havers, permite afirmar que coexistieron muchísimo tiempo los restos óseos entre las placas de cobre, tal como fueron encontrados en su tumba.

Los estudios técnicos de la inscripción de la placa encontrada en la tumba, que bajo el signo de la cruz tiene grabado “1,525 – 1,529; Rey, ë, S, Coatemo”, realizados por las señoritas profesoras Ana María Cortes Herrera y Eulalia Guzmán, así como por el señor Eduardo Munguía y el señor ingeniero Ignacio Diez de Urdanivia permiten afirmar que todos y cada uno de los signos grabados de la inscripción, son del siglo XVI.

En un documento recogido por la señorita profesora Eulalia Guzmán en Ixcateopan, Gro., de manos del señor don Salvador Rodríguez Juárez, depositario de la tradición oral, los señores Eduardo Munguía e ingeniero Ignacio Diez de Urdanivia precisaron que fue escrito con tinta simpática –jugo de frutas- y que el fragmento de firma que aparece en él, corresponden al grafismo del padre Motolinia.

En consecuencia, asumiendo plenamente nuestra responsabilidad histórica, declaramos solemnemente que existen realmente los restos de Cuauhtémoc, que son los que se encuentran a la vista del pueblo en la Iglesia de Santa María de la Asunción de Ixcateopan, Gro., restos cuya presencia materializa el patrimonio cívico de la nación y el paradigma de la mexicanidad.

México, D.F., agosto de 1950.

Firmantes: Eulalia Guzmán – Alfonso Quiroz – José Gómez Robleda – Isaac Ochoterena – Liborio Martínez – Ignacio Diez de Urdanivia – Eduardo Munguía – Octavio Cano Corona – Marcos Moshinsky – Luis Chávez Orozco – José A. Cuevas – Enrique Bustamante – Ana María Cortes Herrera – Rafael Molina Berbeyer

(Fin  del documento)

Sin título

   Y aunque a partir de esa fecha de 1950, la comunidad científica nacional e internacional polemiza acerca de este hallazgo, tachándolo algunos de fraude y otros de verdadera, lo cierto es que en ambos lados del debate existen figuras iguales en renombre y prestigio, por lo cual no podemos inclinarnos más que por las pruebas físicas y no por los comentarios personales, la discusión sigue en el aire. No obstante, aquí surge una sana reflexión: si este hallazgo es verdadero, esto constituye una enorme alegría para el pueblo mexicano y un auténtico punto de peregrinación de la mexicanidad, pero si por el contrario, este hallazgo es un equivoco (fraude), entonces el equivoco (fraude) lo cometió la misma AUTORIDAD ACADÉMICA y científica, sentando así el PRECEDENTE de que “los antropologos e historiadores también pueden equivocarse” (intencionalmente o no), y no queda mas que preguntamos

¿Cuántas VECES MAS se ha equivocado “a su favor” la antropología oficial? ¿Cuantas, al momento de juzgar apresuradamente los hallazgos óseos en las zonas arqueológicas como pruebas “inequívocas de sacrificios humanos”?,

   Lo ético y profesional es que esos mismos “científicos” que afirman (pese a las pruebas), que la tumba de Cuauhtemoc no está en Ixcateopan y que la “confirmación oficial de 1950” fue un montaje institucional apoyado con “pruebas manipuladas”, también deberían cuestionar con la misma insistencia y ser los primeros en revisar a detalle y bajo todas las aristas científicas, si las “supuestas pruebas oficiales” de los sacrificios humanos cometidos en el Anahuac (que son escasas, por cierto) no son también “equivocaciones” (manipulaciones y fraudes); digamoslo de otra manera, mas vale cerciorarse, pues si los detractores de la “Tumba de Ixcateopan” aseguran que el Instituto ya “equivocó” una vez, no vaya ser que también se haya vuelto a equivocar en… ahí queda el comentario.

    Estimado compatriota y hermano amante de la cultura, este mes de febrero (en la fiesta nativa de los días 23 y 24) visita el bello santuario mexicano de Ixcateopan y frente a esa placa del siglo XVI y ante esos huesos desenterrados de hace 5 siglos, preguntate en silencio: ¿es necesario que alguien confirme o niegue, que ahí está la verdadera tumba de Cuauhtémoc, para decidirnos ir a peregrinar año con año, hacia esa ancestral comunidad sureña entre cerros y nubes, y sentir como en ella pervive en el tiempo la memoria de ese gran Señor de nuestra nación mexicana?, tú decide si te lo pierdes… dejemos a otros continuar con sus alegatos proselitistas, en Ixcateopan nosotros mejor preguntemos la verdad “al viento (Ehecatl), al monte (Tlalli) y al rio (Atl)” pues ELLOS sí estuvieron ahí, en 1529, cuando fue regresado a la tierra el “Viejo Abuelo” Cuauhtemoctzin…

***

Por: Tecuhzoma Teutlahua.

No olvides visitar nuestra pagina Facebook/Pueblo de la Luna 

https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Lo que Hernán Cortés halló

Golfo. Mosaico ancestral’ abre hoy al público en el marco de los 500 años del arribo del militar español

Pieza del lote denominado Las joyas del pescador. Fotos: Cortesía INAH

CIUDAD DE MÉXICO.

La mujer escarificada, conocida como La Venus de la Huasteca, el bloque de El Cascajal —vestigio de piedra que podría contener escritura olmeca—, Las joyas del pescador y la ofrenda funeraria que Carlos Pellicer rescató a mediados del siglo XX, son algunas piezas que integran la exposición Golfo. Mosaico ancestral, que hoy abre al público en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

La muestra contiene 300 piezas y es la primera que conmemora los 500 años del desembarco de los europeos en las costas del Golfo y la Fundación de Veracruz, detalló a Excélsior la arqueóloga Rebeca González Lauck.

La idea es contar al público lo que había en la costa del Golfo antes de la llegada de los españoles, considerando culturas como la olmeca, totonaca y huasteca, así como otras que ‘sin nombre’ y que abarcan desde el año 1600 a.C. hasta la llegada de Hernán Cortés en 1519.

Recordó que, a la llegada de los españoles, se hablaban 20 lenguas en las costas del Golfo, así que en esta muestra se presentan vestigios de 20 culturas distintas, que van desde lo huasteco, lo zoque y lo maya, hasta lo olmeca y de culturas del centro de Veracruz. “En esta muestra no van a encontrar cabezas colosales ni las típicas cabezas sonrientes del centro de Veracruz; mostramos piezas que nunca antes se han visto en la Ciudad de México”, explicó.

Una de las más espectaculares es La mujer escarificada, representación del torso de una mujer sin cabeza ni brazos, con escarificaciones en los hombros y en los muslos, una piedra fragmentada al momento en que fue ofrendada, por lo que se aprecia rota.

La representación, que proviene de la zona arqueológica de Tamtoc, es distinta del cuerpo humano que estamos acostumbrados a ver en Mesoamérica, pero quisimos mostrar la belleza de esa pieza y cómo fue utilizada para algún tipo de ofrenda”, explicó.

Otra pieza, detalló, es el bloque del Cascajal, una piedra rectangular sobre la que fueron inscritos 62 símbolos, que registran patrones y han sido detectados en diversas esculturas olmecas. “Pensamos que corresponde a la cultura olmeca y que fue elaborado entre el 1,200 y 900 a. de C. Es el único ejemplo de lítica con estas características, pero aún no se puede hablar de que sea escritura olmeca”, explicó la investigadora del INAH.

En la exhibición también aparece el Conjunto de Los Azuzules, proveniente del Museo de Xalapa, integrado por dos felinos y dos seres humanos, los cuales servían para transmitir mensajes entre los habitantes de la cultura olmeca. Las piezas son de gran calidad artística y fueron halladas a 28 metros sobre una terraza en el rancho Los Azuzules (Loma de Zapote).

Creo que antes de que los olmecas tuvieran escritura transmitían ciertos mensajes a partir de escenas que construían con esculturas; ése es otro conjunto que nunca se había visto aquí”, mencionó.

El Cascajal es un vestigio de piedra que podría contener escritura olmeca.

EL PESCADOR

Las joyas del pescador contiene 65 piezas de oro mixteco descubiertas en Veracruz hacia 1976. La historia dice que Raúl Hurtado era un pescador dedicado a la captura de pulpos que halló un lote de oro y joyas prehispánicas en el fondo del mar. Lo extrajo con cuidado y se lo llevó a casa, luego lo vendió al joyero del barrio.

Con ese dinero el pescador empezó a mejorar su casa, pero los vecinos se encelaron y lo acusaron de obtener dinero ilícito. Cuando la policía llegó, descubrieron en su casa algunos lingotes de oro y un lote de joyería mixteca. Entonces confesó de dónde había salido todo y el INAH rescató las piezas. De éstas, se expondrán 64.

Parece que ese oro había salido en una nave rumbo a España, pero se hundió y el oro quedó en el fondo del mar hasta los años 70. No se ha mostrado en su conjunto en la capital mexicana. Aquí destacamos piezas que, creemos, forman parte de un joyar en donde se representaron rostros de guerreros mexicas, algunas torturas y pulseras donde un primate baila”.

También se muestran, por primera vez en la Ciudad de México, dos ofrendas: la primera, del Manatí, proviene de Veracruz y fue descubierta en los años 80 en un sitio que está al pie de un cerro, cerca de un manantial, donde se cree que los olmecas depositaban todo tipo de objetos (cerámica, hachas y collares de jade) durante siete siglos (entre 1600 a.C. y 900 a.C).

La segunda es una ofrenda olmeca de Huimanguillo, que proviene de Tabasco y concentra 100 piezas. “Lo interesante de ésta es que contiene numerosas hachas y fue descubierta en los años 50 del siglo XX mientras se construía una carretera estatal. Hasta ese lugar se trasladó el poeta Carlos Pellicer (1897-1977), quien fungía como una especie de representante del INAH en Tabasco, ya que hasta entonces no había arqueólogos en la zona”, detalló González.

Por desgracia, aquella ofrenda se descontextualizó, ya que no se registraron detalles de cómo fue depositada. Sólo se sabe que, al igual que la del Manatí, está asociada a la orilla de un pantano”.

tomado de aquí

“Hernan Cortes era un mestizo”. Por: Tecuhzoma Teutlahua

maíz3.png

En México somos orgullosamente MIXTIZOS como el maíz: mestizo y también puro (…los que desde siempre han sido solo mestizos son precisamente los españoles).

No solo el mexicano, el centroamericano y el suramericano es un mestizo (en su mayoría), de hecho los mismos españoles fueron el primer pueblo de MESTIZOS de Europa. Es una mera ilusión, la creencia popular y la propagandística versión que pinta a los invasores navegantes venidos del “Viejo Mundo” (Occidente), como integrantes de una supuesta “Raza pura y originaria” que arribó a estas costas y que terminó entremezclándose con las razas nativas pre-americanas, dando paso a una “nueva raza de mestizos”, misma que conforma en su mayoría a las poblaciones actuales de los países del “Nuevo Mundo” (Desde México hasta Chile).

La realidad es muy distinta, pues apegados a la Sabia Razón y a la Ciencia Moderna, es lícito afirmar que los españoles mismos que llegaron a las costas del Anáhuac en 1519 no eran hombres pertenecientes a una pretendida “raza española pura”, de hecho, el español del siglo XV (1492) era en toda regla un INDIVIDUO MESTIZO. Lo correcto, siempre será decir que los “Mestizos Invasores de la Europa Romana”, vinieron a propagar el MESTIZAJE del que ellos mismos eran Descendientes e HIJOS, pues la verdadera “raza pura” era precisamente la que Hernán Cortes encontró poblando el Anahuac y no él ni sus tropas (mestizas).

hernancortes12

Aquí les entregamos una publicación más, encaminada a desmontar la supuesta y exclusiva calidad de “mestizo” del mexicano y americano actual. No obstante, es importante dejar asentado antes de pasar a las pruebas que sustentan nuestra aportación, que el término “mestizo” de NINGUNA MANERA es un insulto o algo del que alguien deba avergonzarse, simplemente es una variedad genética más de entre las cientos de variedades que existen en nuestro hermoso y extenso planeta. Sin embargo, la intención de aclarar que no solo gran parte de la población mexicana es mestiza, SINO TAMBIÉN de la propia España, es porque hemos detectado que muchos patrañeros eurocentristas en su empeño de perpetuar la dominación psicológica que impero en la oscura etapa Colonialista, usan despectivamente o maliciosamente el término “mestizo” para referirse a la población americana, haciendo clara alusión a una “pretendida paternidad española” sobre los habitantes actuales de América, como si al referirse al americano como “mestizo” esos embaucadores del lenguaje, quisieran dejar grabado en las mentes incautas, la torpe idea de que gracias a la “sangre pura que venían en las Tres Carabelas” mezclada con la raza americana original, nacimos todos nosotros.

Bueno, pues para buena sorpresa de muchos comencemos declarando que genética, biológica y antropológicamente la RAZA ESPAÑOLA NO EXISTE, ellos desde antes de Cortes y hasta la actualidad SON UNA RAZA MESTIZA al igual que buena parte de la América moderna. En cambio, lo que sí existió y EXISTE AUN, ES LA RAZA MEXICANA misma que junto a la RAZA AMERINDIA pervive hasta nuestros días y sus bancos genéticos están A LA VISTA en la gente indígena, descendiente directa de los primeros mexicanos y nativos del norte y sur, constituyendo la verdadera raza pura de estas tierras milenarias.

Llegados a este punto, hacemos un llamado a la civilidad, rogando no sea tomado este ensayo como una carta promotora de fines racistas, AL CONTRARIO, el racismo es un lastre de la Colonia que debemos erradicar por completo, pues fueron precisamente los gobiernos virreinales los que nos contaminaron mentalmente haciéndonos ver a nuestros semejantes con el lente de las “clases raciales”, durante siglos a la población de la Nueva España los españoles clasificaron racista e inhumanamente en CASTAS haciendo diferencias en el “nivel y tipo de ciudadano” por el color de piel (peninsulares, criollos, mestizos, mulatos, etc).

unnamed

Nuestra intención es ponerlos al tanto de que el concepto de mestizo americano como el de MESTIZO ESPAÑOL, son una REALIDAD INOCULTABLE que tanto el americano como el hispano deben aceptar, pues ambos pueblos son variedades genéticas humanas IGUAL de valiosas que aquellas que conservan su raza pura (indígenas del mundo). Simplemente, nos ha nacido la intención de hacer este escrito poniendo especial énfasis en el término de “mestizo español” para que sean derrumbados los muros mentales y los mitos esclavistas de los imperialistas romanos que colocan MENTIROSAMENTE a “Colon, Cortes y sus hombres” COMO UNA RAZA ORIGINARIA, adoctrinando en el deleznable engaño de que los hispanos son un “bastión genético puro” y nosotros su mestizaje, cuando en realidad, ¡ni la Patria española ni su Raza Pura! existían cuando vinieron aquí en el siglo XV. Es decir, los españoles como la mayoría de los americanos actuales NACIERON DEL MESTIZAJE, y la propia población española conformada de gente muy rubia y muy morena es la mejor prueba de esto.

El mentiroso y perverso calificativo de “Madre Patria España” que tanto cacarean los serviles de mente (y espíritu), es otra de las calumnias y herramientas de sometimiento mental que usan los eurocentristas para ocultarnos nuestra “maternidad anahuaca”, pues es el “mexicano indígena” el que nos antecede a TODOS (incluyendo al mestizo español) y ahí en sus comunidades apartadas en las sierras y valles esta nuestro verdadero ORIGEN nacional y genético. El español a lo sumo es un “pariente racial nuestro”, MAS NO UN PADRE, pues ellos no son ninguna raza pura, nuestra fuente racial es PROPIA y tan solo compartimos una parte con el español.

Los mexicanos NO SOMOS mitad indígena y mitad español: digámoslo fuerte y claro, la RAZA ESPAÑOLA NO EXISTE EN EL LEXICO GENETISTA, muy en cambio, la “raza mexicana y la peruana” si están clasificadas como razas en el haber de la biología (Ver “Manual de Mamalogia”, 1827). Llanamente debemos considerar a la población americana actual como “MIXTIZA”, es decir, conformada por RAZA PURA (indígenas) y MESTIZOS, y esta nominación acuñada nuestra (“mixtizo”) incluye también a esa porción población “mitad indígena y mitad mestizaje euroasiático”. De modo que en México, más que simples y ordinarios MESTIZOS (como el español), somos “MIXTIZOS” y UNIVERSALES, pues somos en un mismo país, la mixtura y crisol de prácticamente todas las razas del mundo, sin dejar de tener en estado puro la nuestra, la raza original mexicana (indígena). Viéndolo las cosas de esta manera, los mexicanos somos infinitamente afortunados, solo que no nos hemos dado cuenta de ello (de momento).

descarga (1)

Ahora bien, es completamente claro el concepto de raza mestiza, siendo esta la resultante de la CRUZA DE RAZAS DIFERENTES, pero ¿cómo definimos una raza pura u originaria?, pues no lo dejemos a la especulación, vayamos a la definición formal, ya que por “raza pura” debemos entender “al conjunto de individuos de una misma especie que comparten determinadas características previamente definidas, siendo estas mantenidas por sus descendientes”, y esto desde luego, solo aplica para las poblaciones originarias del lugar donde habitan, pues los pueblos que se desplazan se mezclan con terceros irreductiblemente y aquellos otros que aceptan mezclarse con pueblos extranjeros de ninguna manera se les puede considerar como pueblos de raza pura y ese es justamente el caso español, pues el hispano NO es una etnia exclusiva del territorio llamado España (hoy siglo XXI), pues antes de que el individuo “hispano” existiera, esa parte peninsular de Europa estaba habitada por los IBEROS Y LOS CELTAS de afinidad germánica, mismos pueblos que fueron colonizados por los fenicios venidos de la zona griega, para luego ser otra vez MESTIZADOS por los latinos pueblos romanos y visigodos en los siglos primeros de la era cristiana, para finalmente en los albores del siglo VII entremezclarse POR TERCERA VEZ, pero ahora con los grupos étnicos venidos de Asia Menor en la llamada CONQUISTA MUSULMANA que fue la ocupación islámica en la Península Ibérica que duró por lo menos 6 siglos (más larga que la Colonia de la Nueva España), tiempo más que suficiente para lograr una completa asimilación racial extranjera, donde Árabes y judíos asentados en la península, se combinaron abigarradamente con los ya de por si mestizados hispanos de Roma, haciendo en aquellas épocas de finales del siglo XIII casi indiferenciable a un judío o a un musulmán de un “hispano común”, pues físicamente habían fusionado sus características tras siglos de cercano contacto, distinguiéndose unos de otros, únicamente por el aspecto religioso y la lengua (Consultar, “Poblamiento y Formación de los Pueblos de España”, 1994).

map_iberian_peninsula_910-es.svg

Por la descripción anterior, a nadie le deben caber dudas de que Hernán Cortes y su patria en realidad se trataban de un AUTENTICO PUEBLO MESTIZO, no de una raza pura y originaria, por eso no es de extrañar que el propio Cortes fuera mediano de estatura y de tez marrón (propio de semitas), mientras que su más cercano acompañante y paisano, Pedro de Alvarado se trató de un sujeto alto y rubio (aspecto evidentemente germánico o nórdico), pues la explicación de todo ello, esta en el inocultable mestizaje de España previo a su contacto con México. Por lo cual, en definitiva, hablar de los “MESTIZOS ESPAÑOLES” no cae en el terreno de la ficción, sino que constituye una realidad objetiva, pues en la sangre del hispano del siglo XIV fluía la herencia genética de etnias genéticas completamente diferenciadas entre sí: como lo son las sajonas, germánicas, griegas, mediterráneas, árabes, judías e incluso hasta africanas (marroquíes).

Por ello, referirse a los hispanos como “el pueblo progenitor” de la mitad de los actuales genes americanos es una ambigüedad y una imprecisión dolosa, pues ellos mismos ya eran una VARIANTE MESTIZA de muchas otras razas puras, caso contrario al Anahuac (América), donde sí se gozaba de una VERDADERA PUREZA RACIAL. En todo caso, los españoles fungieron como simples transmisores del MESTIZAJE donde la genética del “Viejo Mundo” adquirió los componentes de la del “Nuevo Mundo”. Pero de ninguna manera se les debe dejar de considerar a los invasores como otros mestizos, tan mestizos como los propios habitantes de la época colonial, donde dicho sea de paso, familias españolas emparentadas con indígenas o los mismos traficantes de personas, se llevaron los “genes de la raza mexicana y peruana” a Madrid, constituyendo así, una CUARTA OLEADA de mestizaje en la península Ibérica (luego de la mezcla romana y musulmana), algo de lo que ningún eurocentrista quiere hablar, pues España una vez más se transformó gracias a la dotación genética de los americanos (Consultar, “De América a Europa”, 2017).

Por tanto, si algún eurocentrista se refugia en el nublado y anacrónico concepto de la Raza Caucásica (piel pálida) para intentar resistir a esta verdad, le recordaremos que el término de “Raza Caucásica” ha caído prácticamente en desuso en los libros modernos que hablan de las razas humanas, pues no son pocos los eruditos (Thomas Henry Huxley y H.G. Wells, entre otros ) que han señalado que es una total incoherencia hablar de la supuesta “raza Caucásica”, pues a juicio de los que saben, resulta absurdo equiparar como una sola raza originaria a todos los grupos humanos de piel pálida existentes en el espacio comprendido desde Europa Occidental hasta Medio Oriente, cayendo en el completo absurdo al afirmar que un turco y un polaco pertenecen a la misma “raza pura caucásica”, cuando es claro que a todos los niveles entre ambos individuos “pálidos” de Turquía y Polonia, hay la misma cantidad de diferencias físicas que habría entre un colombiano y un inglés.

07054593_xlcultura-indígena-en-europa

En contraste, hay quienes afirman que la supuesta “raza caucásica” es en realidad una RAZA MESTIZA producto de la fusión de la RAZA BLANCA PURA (xanthocroide o nórdica) y la sub-raza mediterránea (melanocroide), y que por “hombre caucásico” debemos entender una larga lista de etnias (o sub-razas) agrupadas GEOGRÁFICAMENTE MAS NO GENÉTICAMENTE, como son: la nórdica, mediterránea, alpina, dinarica, báltica, arábiga, turanida, iranida y armenoide, (listado que deja en evidencia que la “Raza pura Caucásica” es una MERA INVENCIÓN colonialista) .

Inclusive hay voces dentro del campo de la genética, que consideran a los habitantes de España como un mestizaje de cuarto orden dentro del grupo caucásico, pues su población como ya hemos citado es el resultante final de la cruza de “arios”, “semitas” y “camitas. En pocas palabras, el invento de la raza caucásica es una maniobra eurocentrista creada por propagandistas y científicos de pocas luces, para OCULTAR el evidente MESTIZAJE de los europeos, quienes no queriendo perder su estatus de “raza pura” se inventaron de la noche a la mañana sin guardar las distancias y obvias limitaciones, que todos los humanos del mundo occidental de piel pálida son una misma raza (aunque eso obligue, como hemos dicho, a ridículamente emparentar a un polaco con un turco). Para apuntillar, les compartimos que la tendenciosa y encubridora etiqueta de “raza caucásica” nació en el año 1800 con esta frase “tan llena de seriedad científica e imparcialidad” del antropólogo europeo Johann Blumenbach:

“He tomado el nombre de esta variedad del monte Cáucaso, porque desde ahí se produce la raza más hermosa de los hombres que converge en toda esta gran región (Occidente)” 

(Notese lo absurdo y dispar de esta idea de “raza caucásica” con la siguiente ilustración)

raza_-aria

Quede asentado que en el campo de la genética, si algo existe bien fundamentado sin lugar a polémicas ni discusiones, no es la ficticia “Raza Caucásica” (“todos los pálidos del mundo”) sino la RAZA AMERICANA (Amerindia, Mexicana y Peruana). Por tanto, si en algún deslucido momento, un hispano eurocentrista nos llama a los americanos despectivamente como “mestizos”, démosle las gracias, porque al final del día es ningún insulto, pero en cambio, llamémoslo a su vez “mestizo de ultramar” para enviarlo… de vuelta a su realidad.

Nunca más permitamos que alguien use el apelativo y muletilla racista de “Españoles y mestizos” para descalificar a nuestra gente sugiriendo que son una especie de “sub-pueblo” del español (pues no existe un solo hispano de raza pura y si millones de personas de raza amerindia, mexicana y peruana). Sujetos a la realidad y la sapiencia, pongamos un alto al falso y malintencionado lema de España es nuestra “Madre Patria”, pues la misma península Ibérica en el 1500 no había nacido bajo el nombre de España, ni era “madre” de nadie, sino más bien “hija” de celtas, fenicios, árabes y romanos.

Paisanos mexicanos, enorgullezcámonos de que nuestro pueblo es mayoritariamente mestizo al igual que decenas de países alrededor del mundo (sino es que todos) incluyendo al español, con la diferencia de que aún quedan entre nosotros hermanos de la raza amerindia lo que nos hace en su totalidad un pueblo MIXTIZO. A través de nuestras venas corren gotas de sangre africana, semita, germánica y griega, pero más corre sangre mexicana, somos la raza mestiza más COMPLETA del mundo, somos sin pie a la exageración, lo más cercano a la RAZA FUTURA de la Humanidad y por eso ya decían los Viejos Abuelos que los mexicanos somos (y nunca dejaremos de ser) “el Ombligo del Mundo”.

Sin embargo, por más universales que seamos, por más diversos y mixtos, nunca olvidemos que dentro de nosotros pesan más los genes anahuacas, mismos que son muy antiguos y preciados, tan antiguos y preciados como el maíz mismo.

Por todo ello, enderecemos nuestros corazones y mentes, hagámosle saber a los difamadores de nuestra identidad y a los raptores de consciencias que somos un gran pueblo que comienza a recobrar su MEMORIA GENÉTICA y que Nuestra Madre Patria solo es una y lleva por nombre AZTLAN, el legendario y ancestral “Lugar de la Blancura” y que aunque nadie se atreve a dibujarla en el mapa por lo sagrada y velada que resulta, si se sabe de ella con certeza que es la Cuna Primigenia de los primeros mexicanos, por que como hemos dicho en el pasado, nuestro gentilicio de “mexicanos” (en nahuatl “mexicah”) no viene de apenas el año 1821 (Independencia), sino desde el lejano 1325 (o más allá) cuando fue fundada la Patria de MEXICO y TENOCHTITLAN.

9e9f0a77b39e901f9dfa96b633b40344

Terminamos este texto testificando que Aquí y ahora (“nican ca”), en ambos lados de la Gran Mar, del Atlántico, solo existen los mestizos PALIDOS (hispanos) y los mestizos COLORADOS (americanos), habitando junto a las razas puras (indígenas de todos los colores de piel) alrededor del mundo. Pero, si algún día el mundo termina siendo completamente mestizo y desaparecen las razas puras, no hay nada que temer, con tal de que sea el AMOR lo que una a las parejas de los distintos pueblos… y ya no más, la consecuencia de una cruel y mezquina invasión.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: Facebook/Pueblo de la Luna. Metzitzin

España NO EXISTÍA como país en 1519 cuando Hernán Cortes llegó a México. Por: Tecuhzoma Teutlahua

reinos_antiguo_régimen

Una falsa idea de nuestro pasado nacional, casi universalmente aceptada como “valida” por los irreflexivos académicos y el desinformado vulgo en general, es la que predica que “España conquistó México” (¡!), sin embargo, existe un GRAVE problema en torno a esa “muletilla” ya cientos de veces repetida en los medios de difusión con los que cuenta la “propaganda eurocentrista” de la historia (libros, documentales, artículos); pues apegados a la Sabia Razón y a la Verdad científica, en 1519 el país que hoy lleva el nombre de “ESPAÑA” en realidad NO EXISTÍA ni territorial, ni política, ni legal, ni socialmente, ni siquiera el nombre de España estaba escrito en ningún documento oficial, pues lo que sí estaba en la PENÍNSULA IBÉRICA en ese entonces, eran un puñado de reinos atrasados en muchos aspectos sociales e ideológicos, y aunque gozaban de identidad nacional propia a NINGUNO SE LE LLAMABA ESPAÑA.

Tales reinos INDEPENDIENTES ENTRE SI que ocupaban la península ibérica en el Siglo XVI y que antecedieron a la MUY POSTERIOR creación de “España” como país, eran los pequeños y recientes reinos de: “Castilla”, “León”, “Aragón”, “Navarra” y “Granada” por citar los más importantes, sumados una larga de lista de “reinos menores” (aún más pequeños e intrascendentes) como lo fueron “Toledo”, “Valencia”, “Galicia”, “Mallorca”, “Sevilla”, “Cerdeña”, “Córdoba”, “Córcega”, “Murcia”, “Jaén”, “Algarves”, “Algeciras”, “Gibraltar” y de “las islas de Canaria”.

Así pues, a inicios del Siglo XVI cuando Hernán Cortes pisó por primera vez las costas de “Chalchicueyecan” (nombre ancestral del actual estado de Veracruz), lo que existía al otro lado del mar Atlántico NO ERA ESPAÑA ni mucho menos una “nación española”, lo único que existía era un grupúsculo de reinos ibéricos separados y en un proceso aun inacabado de desarrollo e integración; por tanto, con esto debería bastar para dejar en claro que la falseadora “muletilla eurocentrista” mil veces repetida de que “España conquisto a México” es una INCOHERENCIA TOTAL.

Pero esto no queda aquí, pues aunque sabemos que por “convencionalismo” y economía literaria se cita en muchos libros que Hernán Cortes “era un español” (y se disculpa), extendemos esta nueva publicación como contramedida ante el embate de la maquinaria promotora del infumable título de “Madre Patria” que se le intenta por muchos medios “formales” dar ridículamente a España. ¿A qué vamos?, la gente mexicana de hoy debe saber que lo correcto y verdaderamente serio (históricamente hablando), es que el “conquistador” Hernán Cortes era un “CASTELLANO” mas “NO UN ESPAÑOL”, pues el “Capitán católico” que vino a imponer a sangre y fuego el mestizaje y su religión, era proveniente de “Extremadura” que era una provincia perteneciente al entonces “país” (reino) llamado “Castilla”. Por tanto, España no puede ser “Madre Patria” de nadie en la América, pues cuando se dio el “contacto entre ambos mundos”, España ni siquiera había nacido como país (patria).

1475-1497-doblecastellano-catolicos-16000

Los que realmente “conquistaron” (invadieron) al Anahuac y a su centro geopolítico “México-Tenochtitlan” fueron los Reinos de “Aragón” y “Castilla” dirigidos y SIEMPRE obedientes de la Corona VATICANA en Roma; razón por la cual, a los Reyes Fernando II (de Aragón) e Isabel I (de Castilla) quienes se sabe, financiaron los viajes de Cristóbal Colon y sus ejércitos, ÚNICAMENTE ostentaron el título real y OFICIAL como de “REYES CATÓLICOS” y nunca (nunca) el de “REYES ESPAÑOLES”, por el mismo motivo antes citado, de que ESPAÑA NO EXISTÍA EN AQUELLOS AÑOS del comienzo de la colonización europea en América. Ni Fernando II ni Isabel I fueron reyes de España, fueron reyes de sus respectivos (países) reinos, Castilla y Aragón. Punto.

Llegados a esta altura del presente ensayo, surge un cuestionamiento natural… entonces, ¿quién fue el primer rey en la historia en ostentar el título de “algo llamado España”? y al unísono, todos los historiadores, académicos, investigadores o eruditos en la materia no podrán negar que dicho personaje se trató del “Emperador Carlos V”, el joven monarca o “el CESAR” del “Sacro Imperio Romano Germánico”, quien dicho sea de paso “NO ERA ESPAÑOL” (ni hablaba Castellano) y no solo eso, ni siquiera era originario de la península Ibérica (hoy España), sino que nació en los territorios de la corona austriaca de los Habsburgo, en la ciudad de Gante (hoy Bélgica).

Al morir su padre en 1516, (el afamado Felipe I de Habsburgo, apodado “el Hermoso”) el joven Carlos quien era un príncipe del “Sacro Imperio Romano Germánico” heredo los “reinos ibéricos” de su progenitor, quien se había hecho de ellos, al casarse con Juana de Castilla (llamada también “la Loca”) la hija heredera del matrimonio de los “Reyes Católicos” (Fernando II e Isabel I). Tiempo después de la muerte de su padre, y ante la imposibilidad de su madre (Juana) de reinar al estar incapacitada por padecimientos mentales, Carlos juro únicamente como rey de Castilla y de Aragón en 1518 y no fue sino hasta el 16 de mayo de 1528 que juro en Valencia como REY DE ESPAÑA ostentado así el título de “Carlos I de España”, día en que se puede decir nació realmente España y tuvo al PRIMER REY DE SU HISTORIA, al quedar unificadas oficialmente en una sola las coronas de Castilla, León, Aragón y Navarra (la totalidad de la actual España).

carlos v

Sí, en 1528 nació el país España, cuando tuvo jurado a su primer rey de toda la península (Carlos I): ¡siete años después de la derrota de México Tenochtitlan! (1521).

Fue de esa inesperada y fortuita manera, el que fuera también “Carlos V del imperio germánico (alemán)”, acumuló por un golpe de suerte un título real más y se convirtió en 1528 en “Carlos I del imperio español”, y a pesar de no ser “un castellano o aragonés” (se le exigió aprender castellano) gracias al poder y riquezas obtenidas de las invadidas tierras mexicanas, antillanas y peruanas, logró consolidar su poderosa corona europea y unificó bajo el nombre de España finalmente, a los minúsculos reinos de la península donde nació Hernán Cortes, (Castilla, Aragón, León, Navarra, etc.) y que de no ser por el “Cesar germano” y la “Conquista de América”, esos reinos ibéricos hubiesen seguido otros tantos siglos más separados y paulatinamente debilitados o extinguidos a merced de sus acechadores musulmanes y británicos, y con ello quizás y muy probablemente España nunca hubiese existido en el mapa.

De tal modo, ante la luz de estos datos históricos irrefutables, es lícito afirmar que la Conquista de México la perpetró en realidad Castilla, Aragón y el Vaticano, y NO el país ESPAÑA, puesto que este último nació casi una DÉCADA DESPUÉS de la rendición del héroe Cuauhtémoc (el último TLATOANI MEXICANO de la época prehispánica). España solamente recogió y administró la ocupación militar que materializó en los dominios de México-Tenochtitlan, el castellano católico Hernán Cortes al servicio de su rey romano-germano (Carlos V), irrespetando completamente a la nación mexicana establecida desde el año 1325, la cual fue irrumpida abruptamente en pleno esplendor, al ser sometida por las armas, para luego cambiarle a sus habitantes el original gentilicio de “mexicanos” (en nahuatl, “mexikah”), por el trasgresor título de “novohispanos”, cuando se instauró el gobierno de ocupación llamado “Virreinato de la Nueva España” en 1535 (o mejor dicho de la “Segunda España”).

el-imperio-mexica

Sirva este ensayo para hacer saber que después de 500 años, los mexicanos de hoy debemos entender el engaño eurocentrista al que hemos sido arrastrados por los “historiadores miopes” y los gobiernos desleales, es momento de superar la muletilla propagandística de la “Madre Patria España” y desecharla en el basurero de la historia:

¡España no es la Madre Patria de México!, es al revés… fue el “Padre-Madre México” (porque así se llamaba ya: “Mexiko”) el que fue sacrificado para darle vida y VER NACER a sus dos hijas: al país “España” y a su melliza americana “la Nueva España”.

Aquí dejamos esta nueva entrega, no sin antes rogarles que atesoren esta verdad en sus mentes y en sus corazones: hoy siglo XXI, hemos dejado atrás la ocupación extranjera de la Colonia y vivimos en el “Segundo México” y así como los “primeros mexicanos y sus tlatoanis” se decían orgullosos de provenir de la remota Aztlán, nosotros con el mismo orgullo podemos decir, sin titubeos ni vacíos y con la Verdad en la mano, que provenimos del viejo Tenochtitlan, de aquel ensoñador y violentado “Primer México” que nos dio vida a nosotros “los segundos mexicanos”… y a las “dos Españas” por igual.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original:

¡Los mexicanos tenemos nuestro propio Año Nuevo!. Por: Tecuhzoma Teutlahua

1

Así es, ¡los mexicanos tenemos nuestro propio Año Nuevo!… y no se celebra el 1 de Enero. Actualmente muchos de nosotros al igual que millones de mexicanos dentro y fuera del país, festejan la llegada Año Nuevo el día primero de Enero, pero al respecto de esta realidad, en algún momento de nuestras vidas seguramente ya nos hemos detenido a preguntarnos lo siguiente:

                “¿Por qué celebramos la Vida Nueva y el Año Nuevo justo en el momento en que la vida en la Naturaleza esta contraída, por no decir MUERTA (eclipsada por el crudo invierno)?”

                “¿Por qué en ocasiones sentimos que no somos parte integral del planeta Tierra, al que casi siempre vemos como algo ajeno a nuestros decisiones, un ente impersonal, un mero plano donde pisamos y no como Nuestra Verdadera Casa?”

                “¿Qué es ese Algo que está mal en nosotros y que nos impide encajar con las demás formas de vida animal y vegetal que nos rodean y con los Ciclos Naturales que han estado aquí desde mucho tiempo antes que nosotros?”

La respuesta a estas preguntas es muy clara (una vez que lo pensamos a profundidad), pero al mismo tiempo es poco obvia para la mayoría de las personas que están inmersas en las “selvas de asfalto”, pues en estos tiempos donde la gente pasa gran parte de su vida diaria detenidos en una oficina o un apartamento, y ya no tienen por techo al cielo abierto sino una losa plana y monótona con lámpara colgante, y por piso ya no tienen a la fresca hierba sino una alfombra gris y por muros a ninguna fila de árboles meciéndose sino paredes blancas, es casi imposible que la gente logre dar con la respuesta que le hace falta para entender que involutivamente esta desconectada del mundo natural y en ello estriba la razón de porque IRREFLEXIVAMENTE aceptemos que el Año Nuevo (la “Vida Nueva”) sea celebrado a mitad del invierno (1 enero), pues nuestra despistada sociedad actual no se percata conscientemente de que ¡ES EL PLANETA QUIEN NOS LLEVA EN SU VIAJE Y NO AL REVES!. En otras palabras, el que se mueve es el mundo… Él es el Orquestador, NO NOSOTROS.

planeta-tierra-visto-desde-espacio

Dejemos muy en claro que el Planeta Tierra es (y no nosotros) el Gran Navegante Sideral que atraviesa triunfante los “mares” del Universo y viaja a velocidades increíbles por el espacio, desplazándose junto al Sol en un viaje infinito que ha iniciado desde hace miles de millones de años… pero, si el viaje a través del cosmos y sus interminables territorios es cosa del Planeta y el Sol, siendo nosotros los humanos, meros invitados a él (su tripulación) entonces:

 ¿Por qué la Tierra debería acoplarse a los ritmos humanos, en lugar de que seamos NOSOTROS LOS OBLIGADOS A ACOPLARNOS A EL y no desentonar en la sinfonía de los Ciclos Terrestres?…

Piense por un momento en los pasajeros de un avión que no hacen caso a las instrucciones del piloto y actúan según sus deseos particulares en pleno vuelo: ¡PUES ESO MISMO PASO CON LA CELEBRACIÓN DEL AÑO NUEVO!… Un arrogante emperador romano dijo que la Vida Nueva empezaba el día que se renovaba el gabinete gobierno y todo el mundo lo acepto (¡!)

Año Nuevo Verdadero: “La Primavera”

descarga

Decir que el Año Nuevo es en Primavera, el Primer día que el mundo y su Naturaleza recobran la plenitud de la vida y el calor del Sol hace reverdecer los valles y montañas, no es una afirmación sentimentalista o salida de una “mente fantasiosa”, sino todo lo contrario, es una afirmación apegada a la Ciencia, la Astronomía, la Matemática y a la Sabia Razón, pues históricamente LAS CULTURAS MAS AVANZADAS DEL MUNDO ANTIGUO tanto en lo espiritual como astronómico (por decir algunos: anahuacas, celtas, hebreos, griegos, chinos) celebraban el Año Nuevo en la gestación de la Primavera, en las fechas comprendidas entre el comienzo de los deshielos de montes y valles y la llegada del primer EQUINOCCIO SOLAR DEL AÑO (es decir, entre los días 1 y 21 de marzo), un fenómeno astronómico que representa el momento del “equilibro perfecto”, es decir, el día del año en que “el día y la noche duran lo mismo”, algo que por su fuerte simbolismo, era tomado por nuestros ancestros mexicanos como el inicio del año, puesto que el Sol (“Tonatiuh”) igualaba a la “oscuridad” en fuerza y en el planeta Tierra (“Tlalticpac”) eso era percibido por el cambio de estación del Invierno (lo estéril) a la estación de la Primavera (el regreso de la vida).

Así pues, el Calendario Sagrado del Anahuac al que se sujetaban los primeros mexicanos, el llamado “CEMPOALILHUITL” o “Calendario de todas las celebraciones”, situaba la fiesta del Año Nuevo en la llegada de la Primavera, específicamente en el primer mes de los 19 totales y que llevaba por nombre “ATLACAHUALO” que bien puede traducirse como “lo dejado por las aguas”, puesto que como hemos dicho líneas arriba, era la temporada donde los hielos invernales se derretían y las corrientes de agua generadas regresaban a los ríos y subsuelos, dejando tierras fértiles y rejuvenecidas a su paso. Sembrado así las bases para la nueva vida.

instrumentos-musicales-prehispánicos-688x573

No obstante, ese bella concordancia entre las “Fiestas de la Naturaleza” y las “Fiestas Humanas” se perdió cuando las sociedades colonizadas y embrutecidas comenzaron a sustituir paulatinamente a las sociedades naturales y filosóficas, pues fue EL IMPERIO ROMANO, quien por desdén e ignorancia, trasgredió el orden y la sucesión natural de las cosas, imponiendo a la humanidad que iba sojuzgando, su desastroso CALENDARIO JULIANO (hoy llamado Calendario Gregoriano), el cual es un conteo del tiempo nada compatible con la realidad del mundo y desentendido del evidente movimiento de los astros. Desplazando así indebidamente, a la ancestral celebración del AÑO NUEVO en la llegada de la primavera, justo al Día Primero de Enero (mes del dios latino Juno) que era la fecha en que el gobierno romano renovaba a sus mandatarios y funcionarios, para preparar con tiempo sus campañas militares expansionistas que siempre iniciaba en el mes del dios de la guerra “Marte” (martius = marzo), que era el mes cuando el invierno se iba y dejaba de nueva cuenta los caminos y valles transitables y seguros para las tropas.

Por tanto, celebrar el Año Nuevo en invierno, es hacer una apología de la guerra y de la muerta, no de la vida y la abundancia, es perpetuar el sinsentido naturalista del imperio romano que no ha desaparecido sino que se ha transmigrado en las naciones y reinos del mundo Occidental; muy en cambio, el retomar nuestro original Calendario Festivo Mexicano (el del Anahuac) con el “Año Nuevo” situado en la llegada de la Primavera y en TOTAL concordancia con los ciclos celestes del Sol y la Tierra (y hasta Venus) es hacer honor al Creador y a su hermosa Creación.

Este breve ensayo es una invitación a que los Mexicanos de hoy, retomemos nuestro AÑO NUEVO MEXICANO en la llegada de la Primavera (Febrero-Marzo), el que fue llevado y adoptado sabiamente por el MÉXICO ANTIGUO, principalmente por los grandes pueblos Toltecas y de la Triple Alianza (Teotihuacanos, Mayas, Aztecas y Texcocanos); pues aquellos primeros mexicanos, sabían con el CORAZÓN Y LA MENTE que el Año Nuevo comenzaba cuando también la VIDA DEL MUNDO REGRESABA, algo que ejemplifica muy bien, por qué no nos cansamos de asegurar que las poblaciones que nos antecedieron antes de la época virreinal, desarrollaron una gran comprensión libre de distorsiones y una simbiosis completa para con las “Energías del Mundo“ y su entorno natural. Solo Roma (con sus reinos vástagos) y su insensata cuenta calendárica Juliana-Gregoriana enfocada a la guerra y la invasión para enriquecerse, marcharon en el SENTIDO CONTRARIO al mundo y su error de percepción tanto matemática como astral, se sigue perpetuando hasta nuestros días por ignorancia y dejadez, puesto que usamos un CALENDARIO OBSOLETO que reemplazo al verdadero “RELOJ DE LA NATURALEZA”, mismo que nos fue ocultado como parte de la negra herencia de los colonizadores del mundo Occidental.

ejercito-de-roma

Entonces, ¿por qué a los mexicanos les urge  celebrar el Año Nuevo Mexicano?:

Tomando en cuenta las razones y argumentos arriba citados, no es de sorprender que en el concierto de las actuales naciones, podemos encontrar entre los países más unificados, poderosos e influyentes dentro del escenario mundial, precisamente se encuentran aquellos que conservan su calendario ancestral, algo es muestra en buena medida, de que preservan su identidad cultural y su cosmovisión científica y religiosa del mundo, tan casi fielmente como sus antepasados lo hicieron y que les fue transmitida de generación en generación hasta nuestros días. Hablamos específicamente de la nación china, de la judía, la hindú, la iraní y la árabe, todas y cada una de estas cinco innegables poderosas y orgullosas naciones, quienes a diferencia del resto del mundo que ha perdido su cosmovisión originaria y “romanizado” su cultura, tienen su propia Cuenta Calendárica y celebran el inicio del Año Nuevo (el día más importante para una sociedad) en fechas propias de su cultura, es decir, fuera del convencionalismo occidental del “1 de enero”.

Con justa razón, esas naciones mencionadas en la escala de “identidad y sentido nacionalista” aventajan a las demás naciones, pues chinos, judíos, árabes, iraníes e hindúes literalmente “VIVEN SU PROPIO TIEMPO y espacio” pues ellos no consideran estar transitando el año 2018 (calendario romano occidental) sino que perviven con nosotros ahora mismo en el año 5779 (caso judío), en el 1440 (caso árabe), 1936 (caso indio) o en el 4771 (caso chino), pues se saben y sienten los herederos y continuadores de culturas que propias que nada piden a préstamo de otras culturas.

342

 Ese caso debería ser el de nuestra GRAN NACIÓN MEXICANA, heredera de una cultura milenaria y cuna de la excelsa civilización del Anahuac (Mesoamerica), una de las 5 Civilizaciones Madre del Mundo. Del tal suerte, por derecho propio y porque así lo dicta la razón, como mexicanos herederos de una civilización inconmensurable DEBEMOS Y PODEMOS rescatar nuestra gran fiesta calendárica originaria del Año Nuevo y dejar de imitar a la ciega corriente, seguidora irreflexiva, de una cosmovisión romanizada del mundo que nos es ajena y que el mexicano en realidad ni reconoce, ni entiende (ni quiere realmente). México al igual que los chinos, judíos, musulmanes e hindúes, tiene derecho y de sobra, de reclamar “vivir en su propio tiempo y espacio”, pues nuestro Calendario ancestral del Anahuac (labrado por tan sabias y proliferas etapas como la olmeca, tolteca, maya y azteca) marca ahora mismo el año “Chicoaze Tochtli” (6-Conejo) en la forma CIRCULAR DEL TIEMPO y nos espera el año “CHICOME-ACATL” (7-Carrizo), pero en su forma lineal los mexicanos “aquí y ahora” (Nican ca) VIVIMOS EN EL AÑO 5133 en el cómputo de la civilización de Anahuac, apoyándonos para afirmar esto mismo, en sustentos arqueológicos y científicos y no en mitos, pues el Calendario Anahuaca (“Xiuhpohualli-Tonalpohualli” nahua, “Tzolkin” maya), parte su computo desde el día 11 de agosto del 3114 A.C. tal y como está marcado en la “Piedra-estela C”, en la zona maya de Quirigua, dejando constancia material del dato que marca el inicio del calendario que rigió al México antiguo y que no hay ninguna razón insuperables para que no rija al México de hoy, que tanto le hace falta recuperar sus fuertes y sabias raíces.

Estimados lectores, gracias por llegar hasta este punto del ensayo, mismo que fue compartido con ustedes NO queriendo que suspendan su cena a la medianoche del 31 de diciembre donde sus familias y seres queridos los esperan (algo hermoso), lo único que intentamos como buenos mexicanos y amigos, es que cuando las copas con sidra y uvas sean levantadas en el primer minuto del mes de Enero, no digamos “¡Feliz Año Nuevo!”, sino que exclamemos: “¡Hermanos, brindo porque Superaremos el invierno (la muerte, la oscuridad) y estaremos todos juntos cuando llegue nuestro Año Nuevo (en la vida, la primavera)!”

Ya no nos apartemos de cuenta del tiempo del Maestro Sol y de la Maestra Tierra, de la bondadosa Casa Nuestra que nos lleva a cuestas…. ¡VOLVAMOS A CELEBRAR LA VIDA!

34cb45a315fe7a01226915b121d422ba

¡Nuestro Año Nuevo Mexicano es en el mes de Atlacahualo (Marzo, Primavera)!

 

***
“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: FB-Pueblo de la Luna. Metzitzin

“El Manto de la Virgen de Guadalupe: del Viejo Pacto a la nueva idolatría”. Por: Tecuhzoma Teutlahua

manto virgen.png

Es mentira que los sobrevivientes del Anáhuac, aun en resistencia durante los primeros años de la Colonia creyeran que una “Virgen Madre Dios” o una “aparición divina” se presentó en el año de 1531 en el monte del Tepeyac como dicta la creencia popular.

Si algunos anahuacas abrazaron la imagen de la Virgen de Guadalupe en aquellos años recientes a la Caída de Tenochtitlan, NO FUE porque creyeran que en el “ayate de Juan Diego” quedara plasmado milagrosamente el retrato de una aparición divina, eso, es uno más de los mitos y malas intencionadas distorsiones acerca la historia real de nuestro país y justamente la motivación de esta nueva publicación es dejar en claro porque son tristemente los creyentes guadalupanos de hoy siglo XXI los verdaderos idolatras y engañados, y no los “primeros guadalupanos” del siglo XVI. La realidad es a la inversa.

Fue a mediados del siglo XVI, que tanto anahuacas como españoles (tanto defensores como invasores) trabados aun en feroces combates, supieron de la repentina existencia de un peculiar “Lienzo pintado” en poder de Fray Juan de Zumárraga, dicho pedazo de tela contenía la delicada imagen (de la para ese entonces novedosa versión americana) de la Virgen de Guadalupe que era la “Deidad Patrona” de la Provincia de Extremadura en España de donde procedía Hernán Cortes. No obstante, aquellos hombres en guerra, desde el inicio fueron TOTALMENTE CONSCIENTES de que dicha “nueva versión” de Guadalupe de Extremadura que reunía elementos europeos con los indígenas (“Tonantzin-Coatlicue”), había sido pintada POR MANOS HUMANAS y QUE NO OBEDECÍA a la aparición en el Tepeyac de ninguna “mujer divina” la explicación de la existencia de aquel extraño lienzo.

santa-maria-de-guadalupe-500x336

Sin embargo, la razón del por qué este “manto sacro” de la “Virgen Morena” fue tan respetado y reverenciado con seriedad en el lejano siglo XVI, tanto por propios como por extraños, fue porque representaba en sí, el SALVOCONDUCTO DE PACTO DE PAZ que la iglesia católica a través de Fray Juan de Zumárraga (quien persuadido por consejeros indio), había lanzado a los jefes militares anahuacas en lucha, pretendiendo con ello “agradarles” y persuadirles de poner fin a las hostilidades contra la corona española, o por lo menos, establecer un primer paso para alcanzar la rendición negociada de los anahuacas, a cambio de conservar parte de su antigua religión y de ese modo capitular de una vez por todas la guerra iniciada en 1519, para luego establecer con ello, de manera definitiva la colonización y abrir paso a las aspiraciones europeas de tener un “virreinato pacífico”.

De acuerdo a lo anterior, es irreal considerar al manto de la Virgen de Guadalupe como un “lienzo milagroso”, pues en estricto sentido histórico debe ser considerado el “Lienzo Guadalupano” como una CARTA IDEOGRAFICA que describe un pretendido (y polémico) ACUERDO DE PAZ, como así fue reconocido de inicio por TODO el Anahuac, incluyendo a los propios invasores. Es un hecho natural, que en los albores de la Colonia, el “ayate de Juan Diego” fuera tomado por todos los habitantes de la “Nueva España” como un DOCUMENTO PICTÓRICO que plasmó los “términos de rendición” para acabar con la guerra, mas nunca fue tomado en esos primeros momentos de su anunciamiento como el “RETRATO MILAGROSO de la Virgen”; por tanto, es obligación nuestra como hombres despiertos y enterados, el concientizar a los mexicanos de hoy y hacerles ver que la imagen de la “Virgen Morena” de ninguna manera es una imagen indigna o despreciable, puesto que contiene una pequeña porción de “lo que se salvó del México Antiguo”, pero de ninguna manera tampoco es una imagen “sagrada” puesto que no es una fidedigna “imagen venida del cielo” como se ha pretendido hacer pasar por los oscurantistas colonizadores.

Simplemente el “Manto de la Virgen de Guadalupe” se trata de un CÓDICE VIRREINAL escrito en idioma autóctono y que aunque merece TODO NUESTRO RESPETO Y VALORACIÓN como parte del acervo de nuestra historia nacional, de ninguna manera debe tomárselo como una reliquia sagrada a la cual debemos venerar e idolatrar como si se tratara de un “tesoro celestial”, y no decimos esto por soberbia o ignorancia, sino sencillamente porque resultaría ridículo, pues como hemos puntualizado con justa razón, se trata de una pintura cuyo mensaje podían descifrar los dirigentes anahuacas y constituía un intento ventajoso de poner fin a la guerra en los términos que mejor convenían a la corona española y nada más.

3a_apar_anon_18_2

Así pues, lo que paso en el Tepeyac ese 12 de diciembre de 1531 (otras versiones apuntan al año 1550) puede ser calificado sobriamente y sin exageraciones, como un evento político y militar entre los representantes de la corona española (presente Hernán Cortes) y unos cuantos de los líderes de la resistencia anahuaca (que no todos), un “acuerdo diplomático” alcanzado por ambos bandos del conflicto armado para “pacificar” la pugna que en esos años desangraba al invadido Anahuac de costa a costa, algo que no convenía a ninguna de las dos partes, pues por el lado español la creciente guerra y violencia imposibilitaba la estabilidad de su régimen, y por el lado anahuaca, el número de muertes y destrucción se había vuelto insostenible, y aunque la victoria aún seguía “visible en el horizonte”, lo único que iban a recuperar de seguir así las cosas era un territorio completamente en ruinas.

Dicho TRATADO DE PAZ, hoy conocido como “Manto de la Virgen de Guadalupe”, fue creado gracias a la colaboración del “tlacuilo” (escribano) indígena converso Marcos Cipactli quien bajo la supervisión de Fray Alonso de Montufar, pintó dicha “carta de pacificación” de la Virgen Morena en el IDIOMA ANCESTRAL del Anahuac, es decir en forma de CÓDICE O DIBUJO SIMBÓLICO, precisamente porque aquellos primeros mexicanos que seguían en pie de guerra contra la instauración de la Colonia (al igual que sus ancestros), no usaban letras alfabéticas para “escribir” como lo hacemos nosotros hoy día, pues nuestros antepasados utilizaban símbolos y figuras IDEOGRAFICAS para transmitir su Conocimiento y mensajes; en otras palabras, los anahuacas todo lo dibujaban, nada lo escribían, pues se decía que solo los Símbolos y no así las letras (signos), servían para representar los más elevados conceptos humanos, pues a la par lograban evocar ideas y sentimientos vivos en quien los “leía”, apelando no solamente a la parte cognoscitiva de los seres humanos, sino también a su parte emotiva y espiritual.

Fue por ello que el TRATADO DE PAZ DEL TEPEYAC o LIENZO GUADALUPANO desde el inicio se trató de una PINTURA y no de un documento escrito en letras latinas o en algún idioma occidental (como fuese el caso reciente de los Tratados de Versalles escritos con letras, mismos que pusieron fin a la Primera Guerra Mundial al servir de “CARTAS de acuerdo de PAZ”)

19-min

No obstante a pesar de la verdad expuesta hasta ahora, en este punto del presente ensayo sigue en el aire una terrible interrogante: si lo anahuacas del siglo XVI, SABÍAN PERFECTAMENTE que el “lienzo de Juan Diego” no era producto de un milagro ni mucho menos la prueba de una aparición divina en el Tepeyac, sino el resultado DIRECTO de una obra humana destinada a servir de “Carta de Negociación de la Paz” escrita expresamente en el idioma que entendían los “jefes anahuacas” de la resistencia; entonces, ¿Por qué hoy en día, buena parte de la población del país, cree todo lo contrario?, es decir, ¿Por qué muchos mexicanos consideran que realmente una Virgen Morena apareció en el Tepeyac y dejo plasmada milagrosamente su divina imagen en el ayate de un indígena?.

La respuesta a la pregunta anterior, es muy simple lo mismo que indignante, y es que una vez más, el invasor europeo hizo gala de su falta de escrúpulos para hacerse del poder total y mintió faltando a su palabra, pues la Iglesia católica y la corona española traicionaron a quienes en su momento atendieron su “oferta de paz” y décadas después de aceptado y respetado al acuerdo de deposición de las armas que representaba la “imagen de la Virgen Morena”, precisamente en el año de 1648, los clérigos trastocaron el viejo pacto e inventaron el indecible “Mito Guadalupano”, al descaradamente difundir en sus iglesias y colegios de todos los niveles sociales que una “Virgen Morena” se le apareció realmente al supuesto indio Juan Diego en el monte sagrado del Tepeyac ese 12 de diciembre de 1531, pidiéndole a “su pueblo aun en lucha que dejara las armas y aceptara la Nueva Religión traída del otro lado del mar, pues esa era la voluntad de Dios”

Aparición-de-la-Virgen-de-Guadalupe-a-Fray-Juan-de-Zumárraga-Especial-1-e1512952684986

Esta inhumana mentira que pone de relieve la podredumbre moral del virreinato, fue fácilmente creída por la ciega sociedad novohispana del ya adentrado siglo XVII, pues para ese entonces, la población originaria del Anahuac había sido casi completamente evangelizada y asimilada, luego de ser sometida por varias generaciones a la constante conversión católica y al lavado de cerebro colonialista (quedando la resistencia de la vieja Anahuac que NO ACEPTO EL TRATADO DE PAZ relegada en pequeñas burbujas rebeldes, en apartadas regiones, lejos de las ciudades principales), borrando así el rastro de lo que verdaderamente fue el origen del CÓDICE VIRREINAL GUADALUPANO como documento que pactaba una “paz” al modo que visualizo la iglesia en ese momento, pero que a la postre por intereses aún más mezquinos, paso a ser mostrado por la misma iglesia católica, como una milagrosa y fehaciente PRUEBA DE LA APARICIÓN MARIANA en tierras americanas.

Entre los clérigos que impulsaron la mentira de la aparición en el Tepeyac, encontramos al padre franciscano Miguel Sánchez a quien se le considera el autor intelectual de la propagación de este engaño en el siglo XVII, pues recuperó del olvido a la vieja manta del Tepeyac que pintara Marcos Cipactli y que selló la “antigua pacificación”, para ahora usarla con un propósito oscuro al convertirla en el “símbolo de la idolatría colonial”. Fue a partir de entonces, que la población inculta y adoctrinada se olvidó de lo que realmente significaba el Códice Guadalupano y lo comenzó a tomar LITERALMENTE como un objeto milagroso al cual venerar como prueba de la aparición de la “madre de Dios”, algo que irónicamente los anahuacas del siglo anterior no habían hecho, pues de lo único que si hay constancia es que las sociedades modernas de la Colonia y del México independiente son las verdaderamente fanáticas e idolatras y no así las poblaciones originarias mexicanas como falazmente se les acusa de haberlo sido.

Es importante señalar en honor a la verdad, que también hubo excepcionales casos, donde propios miembros del clero de la Colonia, manifestaron su total desacuerdo en tener que mentirle al pueblo novohispano y estuvieron en contra de inventar supuestas apariciones divinas en el Tepeyac. Algunos incluso se opusieron tan abiertamente al engaño del “Mito Guadalupano” que dejaron constancia documental y muestra de ello, es la declaración de Fray Francisco de Bustamante, quien textualmente dice así en uno de sus escritos:

“Si se trata de apartar a los indios de la Idolatría, ¿por qué se les obliga a los indios a adorar a la Virgen de Guadalupe pintada apenas ayer por el indio Marcos Cipac?”

Se conserva un escrito que data de 1556 donde Fray Francisco de Bustamante detalla al Virrey que el “Manto de la Virgen de Guadalupe” fue pintado por el indígena Marcos Cipac (tli). Otros religiosos que se negaron a difundir la mentira de la aparición guadalupana fueron Fray Toribio de Benavente (Motolinia) y Fray Servando Teresa de Mier. Incluso, hay textos de la época que desmienten el Mito Guadalupano, por citar alguno tenemos la Colección del Fray Juan de Torquemada intitulada como “Monarquía Indiana”, donde se puede apreciar que no se habla de ninguna supuesta aparición en 1531 (pues no la hubo, solo fue un Concilio para negociar el fin de la guerra) e incluso precisa que el origen del nombre de Guadalupe es en honor a la virgen de los fanáticos Colon y Cortes, el texto dice:

“… nuestros primeros religiosos en el Tepeyac edificaron una iglesia a la madre de Dios en su advocación extremeña (es decir, venida de Extemadura), la Virgen de Cristóbal Colon y de Hernán Cortes, Nuestra Señora de Guadalupe”

cc3b3dice-escalada-aclarado-e1386899310359

Otros hombres prominentes e intelectuales más contemporáneos, que denunciaron la mentira de la aparición Guadalupana fueron Joaquín García Icazbalceta y el monseñor Eduardo Sánchez Camacho obispo de Tamaulipas, quien dicho sea de paso fue amenazado de muerte en múltiples ocasiones por su atrevimiento de tirar abajo el Mito Guadalupano, al grado que se vio en la necesidad de abandonar el país y huir hacia Estados Unidos 1895. En una de sus declaraciones antes de refugiarse en el extranjero, el obispo dijo:

“… declaro con toda sinceridad que no es mi capricho el que defiendo, sino la vergüenza que me da el haber pertenecido a un gremio de obispos que se empeñan en sostener e imponer una cosa falsa a todas luces… es falso que la madre de Cristo se haya aparecido en el cerro del Tepeyac, es absolutamente falsa la aparición guadalupana, la pintura que ahí se veneraba como si fuera obra de los ángeles ha desaparecido y ha sido sustituida por una nueva que el ilustrísimo Abad Florentino Plancarte mando pintar para sustituir aquella otra que estaba casi totalmente destruida, es vergonzoso imponer a los pobres indios analfabetas una falsa creencia y hacerles gastar el miserable producto de su diario día de trabajo en venir a adorar un trapo viejo en el Tepeyac”

Estimados lectores, no queda más que exhortarlos a que ciertamente solo los mexicanos y NADIE MAS, les corresponde el reservarse el derecho de considerar al “Lienzo Guadalupano” como una reliquia nacional “venerable” o una simple pintura religiosa, PERO si alguien la considera venerable, que NO LO HAGA POR EL MOTIVO EQUIVOCADO, pues no se trata de la supuesta prueba de la aparición MILAGROSA de una “tropicalizada Virgen católica”, en todo caso, esa ya desgastada pintura en el Tepeyac que retrata a una afligida y amorosa mujer morena (hay quienes aseguran que se trata del retrato barroco de la princesa Tecuichpo, hija del tlatoani Motecuhzoma Xocoytzin), debe ser vista como una CARTA INDÍGENA virreinal que evitó de alguna forma que más personas inocentes fueran asesinadas y martirizadas por el tiránico yugo colonizador, ahí es justamente donde reside lo “venerable” de la imagen de la Virgen Morena, en que sirvió (momentáneamente) de “balsa” para salvar muchas vidas y dar tiempo a nuestra cultura de resguardar el conocimiento ancestral bajo nuevas formas, ese es el GRAN VALOR del “ayate de Juan Diego Cuauhtlatoatzin”, el haber “relentizado” en cierto modo el genocidio cultural del Anahuac por tratarse de un desesperado intento de PACTAR EL FIN DE LA GUERRA bajo cualquier precio entre los heroicos primeros mexicanos y la hostil corona española.

No obstante, por otro lado dejamos a la conciencia de cada quien decidir si es correcto rezarle a una imagen inanimada con forma humana por más “bella” que esta pudiera resultar; sin embargo, lo que NO tenemos permitido como hombres conscientes, es el dejar de denunciar que es una inmoralidad y un atentado contra la humanidad, la oscura empresa de algunos jerarcas de inculcar en las mentes y corazones de los mexicanos de hoy, las mismas ciegas creencias colonialistas de siempre basadas en MENTIRAS CRUELES y FANTASÍAS PERVERSAS, mismas que nuestros propios ANCESTROS NO CREYERON y COMBATIERON.

Guadalupe5

Preguntémonos qué se gana siendo esclavos mentales de imágenes falsas e idolatrías que lejos de acercar a los buenos mexicanos a la verdad y “al Cielo” que se merecen, los acercan más a la barbarie fanática y “al Infierno” (de la ignorancia). No seamos cómplices de la debacle espiritual de nuestro pueblo, si nuestros “Viejos Abuelos” vieron en el manto guadalupano una oportunidad para salvar algo de su valioso conocimiento no los juzguemos mal, mejor cuidemos que no seamos nosotros los que vengamos a destruir todo ese gran esfuerzo de siglos.

Si en verdad hay CONOCIMIENTO ESCONDIDO y valioso en el “ayate del Tepeyacac” que nos dejaron nuestros sabios ancestros, pues RETIREMOSLO DEL ALTAR CATÓLICO y llevémoslo a DONDE DEBE DE ESTAR, en nuestro gran Museo Nacional de historia como parte de nuestro legado cultural. Extirpemos ya, el mensaje “dibujado” solo para ojos preparados, que nos dejo Marcos Cipactli y Juan Diego Cuauhtlatoatzin en esa vieja tela de limo y cáñamo y dejemos de cuidar “el cofre en vez del tesoro”, al “inerte cascaron en lugar de la vida”, “a la mascara en lugar del rostro bajo de ella”, ya no veneremos mentiras, mejor veneremos verdades, salgamos del hechizo, entendamos de una buena vez que el Manto Guadalupano es el pacto roto de una promesa de paz que nunca le llegó a nuestros Viejos Abuelos y que lo único sagrado en ese viejo ayate no es su presunto “origen divino”, sino su olvidado mensaje venido de un mundo en agonía que a gritos pedía una esperanza a la cual aferrarse (y lo logró).

506_guadalupe0_

Valoremos ese sacrifico de Marcos Cipactli y Juan Diego Cuauhtlatoatzin depositando respetuosamente su piadosa obra en el lugar al que pertenece, en un honorable museo, y dejando atrás idolatrías y cadenas mentales del oscuro virreinato, despertemos a Nuestra Verdadera y Ancestral Fe del Anahuac, la que NUNCA necesito de apariciones divinas para ser real y hermosa.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: FB-Pueblo de la Luna. Metzitzin

“Consejos de un Padre anahuaca a su hijo varón”. Por: Tecuhzoma Teutlahua

familia azteca

Para adquirir el conocimiento perfecto de una civilización deben examinarse no solo sus avances científicos o artísticos, sino también LAS REGLAS DE CONDUCTA de sus propios habitantes, el tipo de convivencia establecido entre ellos, las formas de decencia y de política, sus leyes y todo aquello que gobierna y rige a cada uno de los actos habituales de la vida de sus ciudadanos. Pues bien, para nuestra fortuna disponemos de medios y documentos para juzgar el avance moral de la sociedad anahuaca, bajo el punto de vista de los valores familiares y sociales inculcados a sus niños y jóvenes.

A parte del hermoso y altamente civilizador “Libro de los Consejos de los Ancianos” o “HUEHUETLATOLLI” en el idioma náhuatl, felizmente se conservan otros escritos y reproducciones FIELES, del tipo de INSTRUCCIONES que los padres y madres del Anáhuac daban a sus hijos e hijas, sin importar la clase social a la que perteneciera la familia. En este ensayo, tomaremos en cuenta otra fuente distinta al Huehuetlatolli, no sin antes resaltar el hecho de que se trata también de una FUENTE OFICIAL, pues proviene de las anotaciones legales y registros del burócrata y jurista de la corona española Alonso de Zurita, oidor oficial de la “Real Audiencia” en América. Notas personales que el propio Zurita capturó al respecto de los testimonios que los anahuacas expresaban acerca de su cultura y moral, cuando eran consultados por los propios frailes o al verse interrogados en las audiencias condenatorias frente a sus enjuiciadores europeos.

El texto de Zurita que reproduciremos aquí puede ser consultado en la página 132 de la “Colección de documentos para la Historia de México, de Ternaux-Compans”.

En esta ocasión y por razones de economizar letras, únicamente plasmaremos el código de conducta anahuaca transmitido de un PADRE A SU HIJO VARÓN, dejando pendiente para una futura publicación el tipo de consejos que las madres destinaban para sus hijas. He aquí pues, estos bellos, floridos y decorosos consejos familiares entre antiguos mexicanos, que dicho sea de paso, bien haríamos todos nosotros (seamos padres o tíos), en llevar estas mismas sabias palabras ancestrales al seno de nuestros hogares para  bien encausar a nuestros “pequeños jilotitos y maíces tiernos” (niños y jóvenes):

familias-3157

(Versión adaptada al castellano)

“CONSEJOS DE UN PADRE ANAHUACA A SU HIJO”:

“… mi querido hijo, creado por la voluntad del Dador de la Vida, a la vista de tu padre, de tu madre y de tus parientes: así como un palomito al salir del cascaron procura aprender a volar, tú también debes procurar el aprender a sufrir las contrariedades de la existencia. Ignoramos hasta cuando el Dador de la Vida permitirá que te tengamos entre nosotros; pídele, hijo mío, que te proteja, porque te ha creado, es TU PADRE y te ama más que yo. Dirígele tus ruegos de noche y de día, sea el objeto de tus pensamientos, sírvele con amor, que él tendrá comprensión de ti y te cuidara de todo vicio. Respeta todo lo relacionado con nuestro Dador de la Vida, ofréndale con devoción y observa las fiestas sagradas en su honor…

… honra y saluda a los ancianos, consuela a los pobres y a los afligidos con tus discursos y con tus buenas obras…

… reverencia, ama y sirve a tus padres, obedéceles, porque el hijo que se conduce de otro modo termina por arrepentirse…

… querido hijo, ama y honra a tus semejantes y vivirás en paz, no imites a los insensatos que no respetan padre ni madre, y que como animales no escuchan los consejos de ninguna persona…

… cuida bien hijo amado, de no burlarte de los ancianos, de los enfermos, de los estropeados y de los delincuentes. No te ensoberbezcas al compararte con ellos, no los odies, inclínate delante del Dador de la Vida y teme llegar a ser tan desgraciado…

… no envenenes a nadie, porque ofenderás al Dador de la Vida en sus criaturas, serás castigado y morirás de la misma muerte…

… se honrado, sociable y no causes daño a nadie…

… no te mezcles en asuntos a los que no has sido llamado, por temor a disgustar o de pasar por un entrometido…

… guárdate de herir a nadie, huye del adulterio y la lujuria, vicio funesto que causa la perdición de quien le sigue…

… nunca des malos ejemplos, se modesto en tus discursos, no interrumpas a las personas que hablan, no las incomodes; si se expresan mal, si se engañan, conténtate con no imitarlas. Guarda silencio cuando no se te pregunta, y cuando se te pregunte, responde abiertamente sin pasión y sin mentir. Habla interesado en los demás y se hará caso de tus discursos, no centres la plática en ti mismo. Si evitas hijo querido, referir cuentos o recordar burlas, te excusaras de mentir y de sembrar discordia, lo que siempre es objeto de confusiones para quien lo hace…

… no vagues mucho por las calles, no pierdas el tiempo en las plazas y baños, para que no te tienten los malos vicios. Se modesto, no seas descuidado contigo mismo, ni demasiado esmerado en tu porte, pues siempre es señal de poco juicio…

… donde quiera que te halles procura no mirar con descaro a los demás, no hacer muecas, ni movimientos deshonestos, pues serás tenido por un libertino…

… no agarres a nadie de la mano o de sus vestidos, pues esto es indicio de tener un espíritu indiscreto. Cuida cuando andes, de no obstruir el paso de los demás…

… si se te pide que te encargues de un negocio con el objeto de experimentarte, excúsate políticamente aunque pudieses sacar de él alguna ventaja, y serás tenido por hombre prudente y juicioso…

… al entrar o salir de cualquier parte, deja pasar delante a los viejos y superiores, evita tomarles la delantera; cédeles siempre el lugar más distinguido y procura no sobreponerte a nadie, a no ser que tengas mayor categoría, pues de lo contrario serás mirado como un malcriado…

…. no comas, ni bebas demasiado; y si alguno se presentare cuando estés en la mesa, bríndale a tomar parte en tu comida, y serás recompensando. Si comes con otros hazlo sin apresuramientos y sin avidez, pues de otro modo pasaras por un glotón. Come con la cabeza baja y procura no acabar antes que los demás, a fin de no ofenderlos…

… si te hacen algún regalo, por insignificante que sea, no lo desdeñes, no te creas acreedor a mayor regalo que ese, porque después ya más nada ganaras para con los hombres, ni para con el Dador de la Vida…

… confíate enteramente al Dador de la Vida, pues él es quien ha de enviarte el bien e ignoras cuando puedes morir…

… yo me encargo de darte lo necesario, esfuérzate y espera pacientemente. Si quieres casarte, dímelo; y puesto que eres mi hijo, no trates de hacerlo antes de haberlo tratado conmigo y tu madre…

… no seas embustero, ni ladrón; pues el uno de estos vicios produce el otro y ambos son muy vergonzosos. Si lo evitas, conseguirás el no ser injuriado en las plazas y en los lugares públicos…

… inclínate siempre a lo mejor. Siembra y recogerás; si vives de tu trabajo vivirás satisfecho y querido de tus parientes…

… no se viene a vivir a este mundo sino con muchas penas y solo con gran dificultad se adquiere lo necesario. Mucho me ha costado el criarte a ti, y sin embargo, ni te he abandonado, ni te he hecho nada de que te puedas avergonzar…

… si quieres vivir tranquilo no murmures de nadie, porque la murmuración provoca riñas…

… conserva en secreto lo que oigas decir de otros, que se sepa más bien por otros que por ti, y si tienes que decirlo porque creyeses que harías bien con esto, entonces habla francamente y sin ocultar nada…

… no cuentes aquello de lo que hayas sido testigo, se discreto, porque es un vicio muy feo la habladuría, y si mientes serás ciertamente castigado. Guarda silencio, pues nada se gana con hablar, mejor obra…

… si te enviasen con un recado a cualquiera y este te acogiere poco favorablemente hablando mal del que te ha enviado, no le refieras el mensaje en su momento de mal humor, aguarda hasta que se serene. Al volver, si se te preguntare como has sido recibido por aquel destinatario, responde tranquilamente y en términos ocultando todo lo malo, esto por temor a enojar aún más a las dos partes en conflicto y de que termine el asunto de un modo lamentable. Evítate tener que exclamar después tristemente: ¡ah si no lo hubiera yo dicho! Pues ya será demasiado tarde y pasaras por un enredador sin tener excusa…

… no tengas ninguna relación con mujer de otro, vive con pulcritud de actos, porque nadie vive DOS VECES en este mundo. La vida aquí es corta, difícil y todo tiene un término…

… no ofendas a nadie, no atentes contra su honor, hazte digno de las recompensas que el Dador de la Vida concede a quien le place, recibe lo que te diere, agradécele por ello, y si fuera mucho no por ello te ensoberbezcas. Humíllate, pues no por eso tu merito será menor y en cambio quitaras a los demás la ocasión de murmurar de ti; por el contrario, si te atribuyes lo que no te pertenece, te afrentaras y ofenderás al Dador de la Vida…

… cuando alguien te hable, no muevas los pies y manos, no mires a derecha e izquierda, evita levantarte, o sentarte si estas de pie, para que no pases por un aturdido o poco sociable…

… cuando estuvieses al servicio de una persona, emplea el mayor celo en hacerte útil y serle agradable, y así conseguirás siempre ser bien tratado, pero si hicieres lo contrario, no podrás estar lado de nadie ni conseguir mejor oficio…

… no te envanezcas de lo que el Dador de la Vida te ha dado, y no desprecies a los demás, de lo contrario lo ofenderás a él, quien te ha colocado en una posición honrosa…

… si eres lo que se espera de ti, se te citara a los demás como ejemplo cuando se trate de corregirlos…

… hijo mío, si no escuchas los consejos de tu padre tendrás un final desastroso y solo tuya será la culpa; he aquí estos consejos que te da tu padre que te quiere, obsérvalos y ganaras mucho en ello… “

educacionmexica4

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

 

Texto original: FB_Pueblo de la Luna. Metzitzin

Episodios de la Revolución Mexicana INEHRM. Expedientes

1   El partido Liberal Mexicano y el Magonismo
2   Inicios de la Revolución Mexicana
3   Si no fuera por la Revolución, no habría Tenorio Maderista
4  La sucesión presidencial en 1910
5  La revolución maderista
6  El zapatismo: entre la lucha agraria y el bandolerismo
7  Las corrientes revolucionarias, 1913-1917
8  Relaciones México-Estados Unidos, 1911-1918.
9   La batalla de El Carrizal
10   Historia del paso interoceánico y el ferrocarril de Tehuantepec
11   Artículo 27
12   Las relaciones Iglesia-Estado durante el gobierno de Venustiano Carranza
13   Centenario de la doctrina Carranza

Toxiuhmolpilia: El rito del “Fuego Nuevo” del Anahuac. Por: Tecuhzoma Teutlahua

 

Fuego Nuevo

Existe un misterio poco conocido de Nuestro Pasado, que se encierra en una de las Celebraciones Sagradas de los primeros mexicanos. Sucedía en la época antigua, una solemne y ominosa fiesta cada 52 años en los días del ingreso del invierno y que por encima de cualquier otra fiesta religiosa existente en el Anahuac, aquella se trataba de la  ceremonia más venerada e importante dentro del antiguo “Calendario ritual de las 20 Fiestas aztecas” (Cempoalilhuitl), pues contenía en igual medida elementos astronómicos y científicos como esotéricos y metafísicos, mismos que hoy día comienzan a ser redescubiertos por diversos campos de la ciencia moderna y revalorados por los saberes ancestrales de la astro-teología. Tal “Celebración Magna” de nuestros ancestros, que alberga un conocimiento profundo y fascinador del elemento “Tiempo”, llevaba por nombre el de TOXIUHMOLPILIA, que bien puede ser traducido como “La Atadura de nuestros Años”, aunque en épocas actuales a esta “Gran Fiesta de las Fiestas” se le conoce entre los estudiosos y entusiastas de nuestra cultura anahuaca bajo el nombre de “Ceremonia del Fuego Nuevo”.

Antes de abordar el gran mensaje contenido en esta antaña Celebración que ahora expondremos, es importante señalar que el propósito de este ensayo es OFRECER datos únicos y por ende sobresalientes, al respecto de esta “Fiesta del Fuego Nuevo”, misma que ya es muy celebrada y reconocida hoy día por gran número de personas, pero al mismo tiempo sigue siendo muy poco comprendida y estudiada. Los datos apegados al rito que verteremos en la presente publicación son parte del esfuerzo nuestro en aras de conservar la cosmovisión y el rito originario de nuestras fiestas, tocando el turno en esta ocasión a la MAS SAGRADA DE LAS FIESTAS MEXICANAS: el Toxiuhmolpilia.

Se dice en los mitos anahuacas, que esta Celebración del “La Atadura de nuestros Años” data desde tiempos del mismísimo origen del “Sol actual” y que fue transmitida y celebrada generación tras generación, desde aquellos remotos días de la creación de la reciente humanidad; una afirmación onírica a simple vista, pero que en buena medida parece corroborarse a la luz de los hallazgos de la antropología moderna, puesto que entre los académicos e investigadores contemporáneos es prácticamente unánime la opinión de que esta “Celebración del Fuego Nuevo” nos viene legada a los mexicanos (y al mundo entero) desde una antigüedad verdaderamente insondable y por lo tanto, su origen es tan viejo y difuso que es imposible de precisar cuándo fue la primera vez que se realizó. Prácticamente podríamos asegurar (por algunas razones obvias que detallaremos más adelante) que la Celebración del Fuego Nuevo nació junto al desarrollo de la “Cuenta del Tiempo y la Matemática Sagrada del Anahuac”, la cual comenzó a ser utilizada POR LO MENOS desde hace más de 5 mil años, de acuerdo a la datación de la famosa Estela maya de Quirigua (hoy Guatemala) donde está inscrita en la piedra de aquella reliquia-monumento la fecha con la que inicializó (13 de agosto del 3114 A.C.) la cuenta calendárica que rigió los cálculos del paso del tiempo en todos los recintos científicos (“Calmecac”) y templos-observatorios (“Tzacualilhuicalli”) el Antiguo Anahuac.

punto convergencia

En lo tocante a la cosmovisión y la ritualidad que envuelven a la ceremonia del Toxiuhmolpilia o Fuego Nuevo, es importante señalar primeramente que ésta se realizaba entre los días 17 y 20 de noviembre según el calendario romano actual o bien, a la mitad del mes anahuaca Tepeilhuitl; no obstante, esta ceremonia no se realizaba anualmente, sino al finalizar de un Ciclo Cósmico Sagrado (un “Xiuhmolpilli” o siglo anahuaca) que SUCEDÍA CADA 52 AÑOS EXACTOS y que era el tiempo preciso que les tomaba a las cuentas autónomas y paralelas del Calendario Solar (“Tonalpohualli”), del Calendario Terrestre (“Cauhpohualli”) y al Calendario de Venus (o Cuenta larga) converger nuevamente en un “día cero inicial” equivalente al “Primero de los días” de cuando la “Cuenta del Tiempo” comenzó en sus albores. Dicho “día convergente” donde los tres calendarios sagrados se sincronizaban, servía de renovado punto de partida para el siguiente Ciclo Cósmico de 52 años.

No obstante, a la par de ese portentoso entramado matemático que desarrollaron nuestros antepasados, quienes supieron correlacionar y hacer converger en UN MISMO PUNTO O MOMENTO los “ciclos espacio-temporales” de los tres astros mas sagrados (Sol-Tierra-Venus), aquel largamente esperado rito del Toxiuhmolpilia fue premeditadamente calculado por los astrónomos de los templos anahuacas (los “ilhuicatlamatini”) para que COINCIDIERA con un extraordinario evento astronómico que también sucede cada 52 años y que consiste en la ascensión al Cenit o “Centro del firmamento nocturno” del Cumulo de las Pléyades, algo que nuestros ancestros sabían con extrema precisión y que les servía de “herramienta de calibración” para ajustar todos sus calendarios científico-religiosos y tenerlos de ese modo, perfectamente sincronizados entre sí y con los REALES MOVIMIENTOS de los astros.

800px-Codex_Borbonicus_(p._34)

De tal suerte, esta “Celebración Magna” del Cempoalilhuitl, llamada Toxiuhmolpilia o Ceremonia del Fuego Nuevo, se realizaba exclusivamente CADA 52 AÑOS, aunque cada Año Nuevo (“Atlacahualo”) se llevaba a cabo un gran fiesta cuyo motivo era la sahumación y consagración de la caña o carrizo (que representaba “una unidad”) que había servido de poste de la sagrada Bandera insignia (“Pantli”) que portó el glifo sagrado y representativo del Año anahuaca (“Xiuitl”) que había terminado. Dicho carrizo tallado con símbolos sacralizados, vendría a ser depositado y custodiado celosamente en un venerable altar del Tlillancalco (“el Palacio Negro”), conformando así paulatinamente una pila de carrizos que crecía en orden de uno, año con año, hasta completar los 52 carrizos al cabo (naturalmente) de los 52 años que había entre un Toxiuhmolpilia y el siguiente. Tales carrizos atesorados en el Templo del Cihuacoatl (“Supremo sacerdote”) habrían de servir de “leñas” para calentar y encender la gran hoguera que enmarcaba el momento cumbre de dicha celebración quincuagenaria del Fuego Nuevo, que como ya hemos dicho sucedía cuando el cumulo de las Pléyades se posaba sobre el cenit de la “jícara celeste” o firmamento. Sigue leyendo

El Origen de la Veneración a las Montañas y Cerros en el Pensamiento Anahuaca. por: Tecuhzoma Teutlahua

 

cuenca

Nos encontramos en el mes 13, dentro del Calendario Religioso (Cempoalilhuitl) del Antiguo Anahuac, siendo el nombre de este mes ya en curso, el de TEPEILHUITL que a bien se traduce como la “Fiesta de los Cerros o Montes” y es por esta misma razón tan importante, que esta nueva publicación nuestra tendrá como propósito clarificar las Razones Originarias del por qué las ALTAS CUMBRES NATURALES eran tan sagradas y tan celebradas por los primeros mexicanos.

Para empezar, podemos citar la forma ya ampliamente conocida por muchos, de cómo se llevaba a cabo la Ceremonia ritual dedicada a la fiesta de “Tepeilhuitl”, la cual consistía en procesiones religiosas que se iniciaban al amanecer (“Iquiza Tonatiuh”) y a paso de tambor y caracol (marcha “teonenemi”), encabezadas por los “Ofrendadores o Custodios de lo Sagrado” (Sacerdotes/Tlamacazqui) disfrazados de “tlaloqueh” (sirvientes de Tlaloc). Estos desfiles festivos y sagrados eran nutridos por largas filas de gente que jubilosamente asistía para caminar en grupo, a través de senderos apartados al interior de los valles, con la intención de llegar hasta la cima de las elevaciones naturales cercanas a sus poblaciones, que podían tratarse de montañas, montes o cerros según el caso.

Acto seguido, una vez que se encontraban en la parte más alta de los cerros, la gente allá reunida en lo alto depositaba sus ofrendas de muy variadas índoles, en los Templos construidos en dichas cimas (llamados Ayauhcalli o “Casas de la Niebla” y dedicados a la Astralidad dual de Tlaloc-Chalchiuhtlicue), mientras en mansa convivencia en medio de banquetes y actividades lúdicas, los asistentes aguardaban por el ocaso (“Onaqui Tonatiuh”) y la llegada de la neblina característica de aquellas considerables alturas, para de ese modo todos juntos, poder festejar a su querido monte inmersos “ENTRE NUBES”, elevándole cantos y rezos, al tiempo que los más ataviados (especialmente para la ocasión) danzaban extasiados sus bailes sagrados de agradecimiento a la Naturaleza y al Cosmos por las lluvias otorgadas ese año, mismas que posibilitaron que las cosechas se lograran, pero al mismo tiempo, aquellos que festejaban en las cimas danzaban para despedir solemnemente a las últimas precipitaciones que habrían de caer del cielo antes de que la temporada invernal, ya en ciernes (mes 14), entrara de lleno y con ella comenzara la época de estiaje o secas.

Tlaloc_Codex_Fejérváry-Mayer_34-2

Las personas que no podían asistir a estas caminatas a campo abierto, por razones de edad u oficio, ofrendaban en los templos de la ciudad unas figurillas hechas de amaranto (“tzoalli”) preparadas ricamente y con forma de “montes”, mismas que colocaban sobre alfombras de heno (“pachtli”) para reverenciar de ese modo “la ya muy vieja edad de los cerros”. Sigue leyendo

Encuentro Moctezuma-Cortés: el día en que la Historia del Mundo cambió. Por: Tecuhzoma Teutlahua

CortesMoctez

8 de Noviembre de 1519, día que el invasor Hernán Cortés (a la cabeza de sus sanguinarias y engrosadas huestes conformadas por cientos de españoles y miles de tlaxcaltecas), hizo su entrada en la esplendorosa México-Tenochtitlan. El “Ue Tlatoani” de la ciudad, Motecuhzoma Xocoyotzin (Moctezuma II) sin sesgo de cobardía y haciendo ostentación de su honorabilidad y diplomacia se ofreció a la vista de sus enemigos haciéndose rodear de un fausto y de una elegancia a la altura de cualquier otro Gran Señor y Soberano del mundo hasta entonces conocido, pues se dice en las crónicas de aquel negro día, que Moctezuma de sereno semblante y erguido con galantería recibió a los indignos de él y malolientes detractores suyos, revestido en una gloria equiparable a los recibimientos de etiqueta del mismísimo “Rey Sol” Luis XIV o del Gran Mongol Genghis Khan.

Era claro que la intención del legendario tlatoani mexica de recibir en su propia casa a quienes le deseaban la muerte, obedecía no a una “rendición adelantada” como intentan hacer creer los patrañeros eurocentristas que cuentan la historia a su conveniencia, sino a las añejas tradiciones anahuacas de no iniciar conflicto alguno sin antes MIRAR DE FRENTE los ojos del adversario y ahí mismo cara a cara, como nobles guerreros declararse sus afrentas o detener la guerra a cambio de una paz negociada, una diplomacia y usanza entre los honorables Señores Anahuacas que ningún barbárico europeo del siglo XVI entendería y ciertamente el intrigoso y desleal Hernán Cortés no fue la excepción a la regla, pues dicho sea de paso, el Extremeño nunca luchó una batalla con él mismo por delante sino siempre al cobijo y detrás de las anchas líneas de sus engañados soldados.

Para aquel día apertura del mes anahuaca de Tepeilhuitl, Moctezuma superaba los 50 años de edad, seguía siendo un hombre en plenitud física y su alto nivel de conciencia y madurez mental estaba exenta de cualquier sospecha, pues su gran sapiencia había sido manifiesta durante las ya casi dos décadas en las que llevaba ocupando dignamente el Alto cargo de Tlatoani (la Voz de todos) que el “Tlatocanecentlaliliztli” (Consejo Supremo) le había conferido a él, Xocoyotzin, por encima de cualquier otro aspirante, precisamente por ser destacado y valiente guerrero y un hombre de “prudentes palabras”.

C-XjOx3U0AIw39K

Así pues, lo que Cortés tuvo frente a sus ojos aquel día que entró a la excelsa capital azteca, fue a un hombre que le opacó en todo sentido, pues Moctezuma lucía a los ojos de los españoles como un hombre-astro o una ensoñación divina, como un monumento vivo de piel dorada y elevada estatura, de carnes esbeltas y músculos firmes, de fisonomía seria y grácil, lleno de nobleza y con un rostro recio pero atemperado de bondad. Tal fue el impacto y fascinación que Moctezuma produjo en las mentes españolas, que les pareció estar ante la viva imagen encarnada en un cuerpo moreno del “Nuevo Mundo” de un prístino santo de la antigüedad o del mejor de los apóstoles de ellos los católicos, no siendo gratuito el apodo de “Santozoma” que a la postre los españoles dieran al tlatoani a quien con solo con verle por primera vez, hizo que se le borraran a Cortés las intenciones de matarle como un enemigo más y sí en cambio, aceptar el ofrecimiento de ser su huésped y encerrarse en el Palacio de Axacayatl para en serenidad pactar la paz y ver salir de ahí una posible alianza entre reinos de ultramar en lugar de la guerra genocida que terminó desatándose al final, auspiciada por los celosos tlaxcaltecas, los eternos bárbaros del Anahuac quienes apoyados por el troglodita Pedro de Alvarado alejaron a Cortes de su “vana” idea de ser amigo de Moctezuma a quien como un “Judas” de la tradición católica terminó traicionando luego de estrechar su mano aquel 8 de noviembre del 1519, una decisión digna de un hombre sin honor que solo podía esperarse de un romanizado colonizador, y que cambiaría para mal el curso de LA HISTORIA MUNDIAL, pues de haber continuado Cortés con la humanitaria y sabia invitación de Moctezuma a formar honestos lazos de cooperación entre la corona española y la mexicana, entre el mundo de Anahuac y el de Europa, el MUNDO ENTERO (y no solo ellos dos) hubiese avanzado a pasos agigantados en todos los aspectos, desde lo científico hasta lo moral, en lugar de haberse sumido por siglos en el estancamiento de la barbarie imperialista y la ignominia moral que hoy día es conocida (y padecida) por todos sin importar la latitud. Sigue leyendo

La MUERTE y los SUPRA-MUNDOS de la Cosmogonía Anahuaca. Por: Tecuhzoma Teutlahua

mictlantecuhtli.jpg

Hoy es nuestra fecha nacional dedicada a la celebración del “Día de Muertos” (MICCAILHUITL) y por motivo de ello compartimos gustosamente con ustedes el presente texto, mismo que se ocupara ampliamente en rescatar la COSMOVISIÓN ORIGINARIA DE ESTA FESTIVIDAD de los muertos (mexicana de origen y mundialmente reconocida), la cual, pese a que en la actualidad tiene añadiduras de la cultura comercial moderna y otras producto del sincretismo religioso (mayoritariamente con el catolicismo), no por ello deja de ser INOBJETABLE que la “sabia convivencia del buen mexicano con la muerte” nos viene legada desde tiempos del Antiguo Anahuac y en consecuencia, podemos estar seguros que el actual “Día de Muertos” conserva EN SÍ MISMO, mucho de la ESENCIA (aunque no tanto de la forma) de la ancestral fiesta MICCAILHUITL que celebraban los primeros mexicanos.

De momento, conviene dejar asentado que esta “solemnidad con la Muerte” se vigorizaba y celebraba en el Anahuac sobretodo en mes en particular perteneciente a su Calendario científico-religioso, propiamente nos referimos al mes que llamaban con el místico nombre de “Teotleco” (que bien puede ser traducido como “EL ASCENSO DE LO DIVINO” o “LA PARTIDA DE LAS ESENCIAS”) y que constituía el mes número 12 de un total de 19 meses sagrados (18 de veinte días, más uno de 5 días) y que a su vez constituyen el ciclo completo de la “Cuenta Cempoalilhuitl” donde estaban marcadas todas las fechas de las “Fiestas Sagradas” de nuestros ancestros.

borb311.jpg

Dicho sea de paso, aquellas fiestas sagradas del Anáhuac en su mayoría, HOY DÍA LAS SEGUIMOS CELEBRANDO AUNQUE NO SEAMOS CONSCIENTES DE ELLO (como justamente es el caso del “Día de Muertos”) pues nuestras actuales fiestas religiosas caen en las mismas fechas en las que tenían establecidas las propias nuestros ancestros, pero ahora las viejas celebraciones del Anahuac nos han llegado mimetizadas, distorsionadas, parcialmente sustituidas o simplemente ocultadas detrás de la “mascarada” de las festividades católicas a los “Santos Patronos en los pueblos” que la impuesta religión romana nos ha hecho celebrar a ciegas en “nuestras propias fechas ancestrales”, aprovechándose del hecho de que durante la Colonia, los clérigos católicos tuvieron acceso al venerable conocimiento del CEMPOALILHUITL y así descubrieron en que días eran las festejos más importantes del calendario anahuaca para con ello, intentar reemplazarlas perpetuamente por fiestas católicas (una ruin tarea que no llevaron a cabo tan bien como creyeron, pues hemos comenzado a quitar la “paja” aventada sobre nuestras fiestas ancestrales para redescubrirlas y reclamarlas como nuestras otra vez).

Así pues, el mes de Teotleco en correlación con el calendario romano gregoriano (el hoy vigente) corre desde el día 18 de octubre hasta el 7 de noviembre (20 días), con lo cual se hace evidente una vez más, que los primeros mexicanos recordaban “a sus muertos” en las MISMAS FECHAS que nosotros hoy día, por tanto, no es un disparate ni una ligereza mental afirmar que nuestra celebración actual de “Día de Muertos” es una CONSECUENCIA DIRECTA de la fiesta anahuaca de MICCAILHUITL del mes de TEOTLECO. No obstante, también es importante y justo resaltar que la forma en que los primeros mexicanos pensaban acerca de la muerte y la honraban, dista en buena medida de la forma y configuración actual del Día de Muertos. Entre las diferencias más significativas “del ayer y el hoy”, podemos citar las siguientes (mismas que valdría mucho la pena reintegrar a nuestra manera actual de ver y celebrar a la muerte):

F1E2LugM.jpg

1) Durante el mes de TEOTLECO, las procesiones y ceremonias no solo se centraban en la muerte humana, de hecho, la muerte de los hombres era la mínima parte del propósito de este mes anahuaca y su fiesta MICCAILHUITL; en realidad, el sentido de esta Festividad sagrada era HONRAR A TODAS LAS COSAS MUERTAS Y PEDIR POR SU RECICLAMIENTO CÓSMICO, empezando por la propia Naturaleza y el Universo, los soles, los mundos, las viejas ciudades, las plantas, los animales y hasta la tierra misma eran los “difuntos principales” de esta celebración (por encima de los familiares difuntos). En este punto, hay que recordar que cada una de las festividades del Anahuac tenían una estrecha e innegable relación con los ciclos del tiempo del planeta y fue precisamente ese el motivo por el cual, el mes “EL ASCENSO DE LO DIVINO” o “PARTIDA DE LAS ESENCIAS” (TEOTLECO) se escogió para celebrarse en días ya muy entrados del Otoño, que es la época del año donde ya no es posible arar y sembrar la tierra, pues su fecundidad se ha ido (se ha elevado al cielo) y en cierto modo, es lo mismo que decir que su “Esencia partió” y que ahora la tierra está “muerta”. No obstante, la intención no era lamentarse por ese hecho de que la tierra y el Universo morían, pues al igual que la vida humana, en las fiestas de TEOTLECO se le agradecía al “Creador” al “Padre-Madre” que se nos hallase prestado vida y que al igual que “la tierra muerta y estéril hoy, pero viva y fecunda mañana”, se le pedía a la Divinidad “no dejarnos morir para siempre”, se le rogaba “acogernos y reciclarnos en algo mejor” (un mensaje hermoso sin duda alguna).

2) En la filosofía del Anáhuac, lo único verdadero era la EXISTENCIA (Nemiliztli), pues la Vida (Yoliztli) y la Muerte (Miquiliztli) eran dos estados alternados de la Existencia misma. Se decía, que los muertos continuaban en “el Mas allá” el viaje que habían empezado en esta tierra, es decir, uno existía en la vida, pero también en la muerte.

3) No existía el concepto de “sepulcro”, para nuestros antepasados el hecho de depositar bajo tierra los cadáveres o las cenizas de los difuntos, más que un entierro representaba que SEMBRABAN A LAS PERSONAS DE NUEVO, era el simbolismo de que la Existencia nos reciclaba a todos. Se decía que las plantas, los animales que morían o personas perdidas cuyos cuerpos no se enterraban (sembraban) eran de cualquier forma encontrados por la Astralidad Tlaltecuhtli (el subsuelo) quien recibía en sus fauces los cuerpos inertes “para tragarlos, garantizando así que todos entrarían al ciclo del reciclamiento.

vagina

4) Tampoco había la figura del panteón, salvo la excepción del sagrado Tzompantli que era el mausoleo donde se concentraban los cráneos de las personas muy especiales o prominentes ya fallecidas, al común de las personas SE LES SEMBRABA (enterraba) EN EL MISMO LUGAR DONDE HABÍAN NACIDO, lo anterior, con la finalidad de cerrar material y espiritualmente, el ciclo de su paso por la tierra. El cuerpo del difunto era regresado al punto inicial donde había comenzado su vida, por ello era muy común que en el seno de los hogares, bajo el piso de los jardines o salas, se encontraran los restos o cenizas de las personas muertas; pues en aquellas épocas, las personas nacían por medio de parteras en el interior de las casas. “Parir” y “partir” en cierto modo eran sinónimos, cuando menos semejantes en cuanto al lugar físico.

5) Para los antiguos mexicanos la Muerte era sagrada e inspiraba una respetuosa fascinación, mas no por el sentido morboso y sádico que hoy día creemos, sino porque ellos veían a la Muerte como el EJE RECTOR del Universo, pues la muerte era la medida de todas las cosas creadas, además de creer que todo cuanto estaba vivo, de una u otra forma, merecía morir. Así pues, Todo moría, nada quedaba sin morir y ese era el gran regalo del Creador, pues la Muerte nos hermanaba a todos con el Cosmos, “el rostro de calavera” era verdadero rostro de los hombres y su máscara de piel (la cara personal) no era más que un disfraz (un nahual). Tanto calaba la creencia de que todo cuanto existía moría, que incluso EL TIEMPO TAMBIÉN MORÍA, y fue en base a esa concepción del “tiempo perecedero” que tuvo lugar la instauración de la trascendental “Ceremonia del Fuego Nuevo” que se realizaba fastuosa y solemnemente al final de cada siglo cósmico de 52 años (Xiuhmolpilli), pues tal ceremonia era tomada por la población como eso, como “La muerte y entierro del Señor Tiempo” (incinerado y vuelto a sembrar).

6) Más que en la idea de “ánimas” que es la creencia catequizada de nuestros días, en el Anahuac se creía que lo que salía del cuerpo al morir, era el “Tonalli” (la energía pensante) y el Ehecatl (viento-espíritu) y que estas dos fuerzas no morían, sino que eran recicladas una vez concluido el proceso del viaje del difunto en el ”Más allá” (Mictlan), donde aguardaba por él la omnipotente “Astralidad Dual de la Muerte” (Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl)

tumblr_n03odoftfs1rejzeso1_1280

7) Los altares familiares de la fiesta de los muertos en el Anahuac, no estaban dedicados en primer plano a los parientes difuntos sino a las ENTELEQUIAS SAGRADAS, y los rezos eran dirigidos a estas Fuerzas custodias o Señores de la “Región de los Muertos”, pues se sabía que los muertos NO REGRESABAN como “fantasmas” a este plano terrenal como hoy día se cree. Los primeros mexicanos sabían que sus muertos solo podían escuchar los lamentos y palabras de cariño de sus seres queridos aún vivos, tan solo algunas horas después de fallecer, cuando todavía su Ehecatl y Tonalli permanecían junto a su cadáver antes de partir a su viaje al “Mas allá”, después de ese punto, solo las Fuerzas custodias de la “Región de los Muertos” podían llevar o traer los mensajes entre los vivos y los occisos. Por ello resultaba inútil pretender hablar con los muertos directamente y hacer una ofrenda intentando agradarles, pues a quien se le hablaba e intentaba agradar con copal, flores y ofrendas era a los “Señores de la Muerte”, en otras palabras, en los altares del seno del hogar y templos no se veneraba a personas muertas, sino a los “Custodios celestes” que cuidaban del Tonalli-Ehecatl de esas personas muertas, con la esperanza de que sus mensajes fueran recogidos y llevados por ellos “hasta oídos” de sus seres amados existiendo en el “Más allá”.

8) Para los primeros mexicanos “la forma de morir era la síntesis de la forma de vivir”, por ello se decía que el tipo de muerte también describía el tipo de vida que una persona llevaba y en consecuencia, eso DEFINÍA el tipo de “supra-mundo” al que eran proyectados los hombres cuando éstos morían. De tal suerte que no existía un “Mas allá” único, sino un mapa astral diverso a donde podían llegar los muertos según la naturaleza de su muerte (y vida).

bruja-prehispanica-mometzcopinqui-azteca-bruja-tlatlacatecolo-buho.png

Al presente, dentro de la Cosmovisión del Anahuac se tienen identificados hasta 5 posibles lugares o destinos a los que llegaban los muertos después de su paso por el Plano Terrenal (Tlalticpac), estos sitios del “Más allá” donde morarían las personas un largo tiempo, hasta antes de su reciclamiento son:

I) Los muy valientes terminaban normalmente muertos en batalla (o al dar a luz y no sobrevivir al parto en el caso de las mujeres) y por tanto a todos ellos les tocaba ir a la esplendorosa y fastuosa “Casa del Sol” (Tonatiuhilhucac ó Tlapallan) donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Tonatiuh-Tonantzin;

II) Las personas laboriosos terminaban normalmente muertas en los valles arrastrados por las corrientes de agua o impactados por un rayo o enfermos de tanta humedad por estar en los campos de cultivo, a ellos les tocaba ir al lugar paradisiaco y de abundancia de la “Casa Nublada” (Tlalocan) donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Tlaloc-Chalchiuhtlicue;

W2-0025-Tepantitla-Mountain-of-Abundance.jpg

III) Las personas que morían de forma natural, por enfermedades o accidentes no relacionadas con la siembra o simplemente por llegar a viejos porque habían sido neutrales o sabios en la vida, les tocaba ir a la “Casa de la Calavera” (Mictlan), que no era más que un páramo de descanso y paz inacabable donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Mictlantecuhtli-Mictecacihuatl;

IV) Los niños que morían antes del destete o que no habían probado maíz por su muy corta edad, se les consideraba “xilotl” (jilotitos) o “personas tiernitas” y por tanto se decía que iban a la “Casa del Maíz” (Cincalco) que era un vergel divino con una región de árboles sabios (Chichihualcuauhco) que les servían de madres y pechos nodriza a los niñitos difuntos, también aquí llegaban todos aquellas grandes personas desprendidas de los goces terrenales y que murieron inmolándose en nombre de la Divinidad o de su pueblo, allá cuidaría de ellos la Astralidad dual de Xipe Totec-Quetzalcoatl;

DNKHjavVAAApzuW

V) Por último, el quinto páramo extraterrenal (de tradición oral y que se confunde con el Cincalco) es a donde iban todos aquellos que eran condenados a muerte por un delito grave o los que se suicidaban por una pena muy grande, según algunas versiones, este tipo de muertos iban a la “Casa de la Negrura o de la Luna” (Tlillan Tlapallan) un lugar solitario y neblinoso que sumía a los que llegaban hasta allí en hondas reflexiones. De las Astralidades regentes nahuas de este supra-mundo no se sabe mucho con certeza (¿Tezcatlipoca-Tlitlacahuan?), pero en la vertiente maya aparece la Señora lunar Ixtab que significa “la dueña de la soga”.

558_07_2

Para finalizar bellamente este texto, demos paso a un precioso y profundo poema anahuaca que sintetiza magníficamente el sublime pensamiento de los primeros mexicanos respecto de la Muerte… de “AQUELLO QUE NOS HERMANA A TODOS”.

Se trata de extracto de poemas originales recogidos de las fuentes históricas, mismo que transcribiremos en su idioma original náhuatl y posteriormente en su traducción al español, para de ese modo, no perder detalle alguno acerca de su poderoso mensaje y excelsa filosofía contenida:

(Extraído del Códice Florentino, libro VI y X)

Cuix tel amicohuaz, campa
Zan ie nel nen onhuiloaz, ca
Totequiuh in Miquiztli, ca
Techcenmaceuh, auh ca
Miquiztequitihoaco in tlalticpac.
Ce iuh mitoaia; in jquac timiqui, ca amo
Nelli timiqui ca ie tiyoli, ca ie titozcalia,
Ca ie tinemi, ca tica…

“¿Acaso no habrá muerte?,
¿A dónde en verdad se ira?,
Pues es Nuestro tributo la muerte,
Nos mereció a todos 
Ofrendarla aquí en la tierra.
Pues así decían: cuando morimos, no es
Verdad de que morimos, pues todavía
Vivimos, pues
Resucitamos, existimos,
Nos despertamos…”

dia-de-muertos-660x400.jpg

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

 

Fuente: https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

 

Moctezuma nunca creyó que Hernán Cortés se tratara del “dios Quetzalcoatl”

 

588c8988ee74be2baaf297303c79f42c

 

El tlatoani mexica Moctezuma “el Joven” (o Motecuhzoma Xocoyotzin) nunca consideró al invasor Hernán Cortes como “el dios Quetzalcóatl retornado”, tal y como reza la falseada versión eurocentrista de la Historia del México Antiguo; esta mentira es tan endeble que cae por sí misma, pues simple y llanamente en la Religión-Ciencia (“Toltecayotl”) que se practicaba en el Anáhuac NO EXISTÍA la noción Mesiánica, es decir, los anahuacas no creían en “Mesías divinos” ni esperaban a ninguno en 1519, por más que insista en asegurar la deformada leyenda del gran sabio Ce Acatl Topiltzin (el histórico soberano tolteca grado Quetzalcoatl), al cual se le achaca falazmente que antes de inmolarse en fuego (o ahogarse entre las olas del mar), lanzó la profecía de que regresaría físicamente “algún día”. Dicha profecía, es una interpretación reciente, absurda y evidentemente de autoria fanática que no encaja en la sublime filosofía del sabio Ce Acatl, quien en las fuentes históricas se le describe rebosante de humildad, sabedor de su condición de mortal como cualquier otro semejante, y que no añoraba regresar al mundo sino que buscaba un medio para la reivindicación (inmortalidad) en el “MAS ALLÁ”, ansiando escapar para siempre de la inclemente materialidad de la existencia terrena (“Tlalticpac”).

Aunado a lo anterior, la “Toltecayotl” tampoco estaba fundamentada en la creencia de “múltiples dioses” (como repiten mecánicamente los desinformadores actuales), sino que su Fe ancestral estaba basada en la idea de un “Dios Único, Inconcebible y sin Nombre”, Dador de la vida y generador de las Fuerzas Primigenias (los “Cuatro Tezcatlipoca”) que sustentaban al Cosmos (el “Ometeotl”), y donde el papel del humano era contribuir a “perfeccionar la Creación Universal” con ayuda del Arte y rigiéndose bajo un Estado Ético. Por tanto, ni Moctezuma ni nadie de entre los Consejeros del palacio (“Tlatocan”), esperaban el “regreso de ningún dios”, porque simplemente en sus cabezas no había tales creencias, completamente ajenas a su Cosmovisión religiosa.

CE ACATL 2

El bello y atávico concepto de “QUETZALCOATL” (“El gemelo precioso”, la sabiduría celeste manifestada en la Tierra) no se trata de un “dios prehispánico” como afirmaron los fantasiosos interpretes católicos de las crónicas virreinales, al intentar comprender la sublime naturaleza de la Fe de Anáhuac. “Quetzalcoatl tlamacazqui” se estimaba entre los anahuacas como el Venerable título y Alto Cargo humano, que se le otorgaba a los sabios más excepcionales de cada generación, quienes habían sabido encarnar y llevar a su máximo nivel la Sabiduría de su época, algo que desde luego, el barbárico Hernán Cortes estaba muy pero muy lejos de llegar a acreditar ante los ojos de nuestros sensatos ancestros.

Que en las tierras del Anáhuac se le confundiera a Cortes supuestamente con el “Dios Quetzalcoatl”, es una difamación más en la larga lista de invenciones que los teóricos de la invasión formularon perversamente para justificar acerca del cómo y por qué el Capitán de la corona española y sus huestes, habían reclamado para si mismos, las ciudades y los tesoros del Anáhuac sin dejar nada para sus originales dueños, pues según esta “cobarde teoría” los antiguos mexicanos le habían “regalado de buen grado todo cuanto tenían a Cortes, pues lo consideraban su amado dios que había vuelto” (¡vaya cinismo!).

No obstante, el argumento que refuta por completo este cruel y premeditado engaño europeo, sobreviviente por 500 años en los libros de historia oficial es todavía más contundente aun, pues el mismísimo HERNÁN CORTES NUNCA AFIRMÓ QUE EL TLATOANI MOCTEZUMA LO HUBIESE CONFUNDIDO CON UN TAL “QUETZALCOATL” (ni en sus escritos y “Cartas de Relación”), ni siquiera sus defensores y hombres allegados lo hicieron, ni fray Francisco de Aguilar, ni Andrés de Tapia, ni Bernandino Vázquez de Tapia, ni el llamada “Conquistador Anónimo”, ni Bernal Díaz del Castillo en sus respectivos escritos en 1568, ni ninguno de los 184 testimonios de los soldados declarantes en los “Juicios de Residencia” contra Cortes y Pedro de Alvarado refieren o sugieren al menos que el tlatoani Moctezuma hubiera sufrido “tal confusión” al identificar a Cortes con Quetzalcóatl.

article-dios-lluvia-568a59d3682e0

Entonces, si el propio Cortes y nadie de entre sus acompañantes difundieron esta mentira vil de su identificación con Quetzalcoatl, ¿quién lo hizo?, la respuesta a ésto es un polémico personaje que llego a México hasta 1529, (varios años después de que Moctezuma muriera y cayera México-Tenochtitlan), y quien lamentablemente se trató del fraile Bernandino de Sahagún quien inventó de todo para justificar y sacramentar la invasión en su obra literaria. Fue este religioso quien creo el mito (o calumnia) del “supuesto dios retornado Quetzalcoatl en la figura de Cortes”, echando mano de información teológica de sus “indios catequizados” (informantes) quienes dicho sea de paso, NO CONOCIERON en vida al gobernante mexica Moctezuma y sus opiniones no eran fiables del todo, pues habían sido adoctrinados bajo el dogma católico que inculca en sus fieles la creencia de “Retornos Mesiánicos”.

Por tanto es una mera y vaga especulación lo que Sahagún escribió respecto de la imaginaria “confusión de Moctezuma”, misma que dejo plasmada en las siguientes líneas sacadas al pie de la letra de sus inexactos libros:

“… hablo Motecuhzoma y les dijo: mirad que han dicho que ha llegado Nuestro Señor Quetzalcoatl, íd, recibirle, y oíd lo que os dijere con mucha diligencia”.

A todas luces, estas líneas de Sahagún que han hecho tanto daño a la consciencia del pueblo mexicano y alejado de la verdad a los historiadores de todas las épocas pasadas, son el invento de un hombre dogmatizado quien victima de la fiebre religiosa medieval quiso poner en los labios del gran héroe mexica, Moctezuma, éstos “delirios mesiánicos” que nunca habrían podido salir de su boca sensata de tlatoani, puesto que sus creencias espirituales eran otras y más profundas que las del invasor (y por cierto, mucho más racionales y humanas).

Cerremos esta publicación con las palabras del maestro historiador contemporáneo Romerovargas Yturbide que gozan de toda autoridad en el tema y lucidez:

”… en resumidas cuentas, tomando en consideración los datos que suministra la historia, podemos afirmar que carece de todo fundamento la suposición de que Motecuhzoma hubiera sufrido la confusión de creer que Cortes fuese Quetzalcóatl (o el apóstol Santo Tomas). En cambio con la ayuda de las fuentes, podemos CATEGÓRICAMENTE declarar que Motecuhzoma considero a los hispanos como SIMPLES HOMBRES (que morían), que venían de otro país con cosas raras y poderosas armas cuyo secreto ignoraba”

***

Autor: Tecuhzoma Teutlahua.

No olvides visitar nuestra pagina Facebook/Pueblo de la Luna 

https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

 

El Calendario Azteca. por Marcelo Pena González

El calendario azteca, cuyo verdadero nombre es Cuauhxicalli, data de la época del emperador Axayacatl, el sexto rey azteca, y fue utilizado hasta el año 1521, ocupando un lugar destacado en el templo Mayor de Tenochtitlán. Pero cuando los españoles destruyeron toda la ciudad, quedó enterrado y no volvería a ver la luz hasta el 17 de diciembre de 1790, cuando fue encontrado durante las obras de construcción de la nueva catedral de ciudad de México. Se trata de una piedra basáltica circular, de 3,56 m de diámetro y un peso de 25 toneladas. Esta famosa “Piedra del Sol” reúne al mismo tiempo fórmulas matemáticas para el cómputo del tiempo y una serie de claves para la interpretación de los signos astrológicos. 

Está compuesta por un conjunto de signos en bajorrelieve y trabajada con una técnica y finura impresionantes. Es como un libro abierto del que tenemos mucho que aprender todavía. Se pueden observar también una serie de relaciones muy interesantes. Si multiplicamos el diámetro del segundo círculo que mide 1,59 m, que como dato curioso, es la altura media del indio mexica, por la raíz cuadrada de 5 (ellos decían que estaban en la quinta era), nos da como resultado 3,56, que es el diámetro de toda la piedra. Y si multiplicamos el diámetro de la figura central, que es de 71 cm, por la raíz cuadrada de 5, obtenemos el resultado de 1,59, que es el diámetro de la parte central. 

En estos signos enigmáticos están guardados muchos de los conocimientos de los pueblos precolombinos en materia de astronomía, religión, filosofía, etc. 

La piedra se compone de ocho círculos concéntricos, que forman coronas circulares. Si realizamos la lectura desde el centro, vemos que el primer círculo está formado por la figura del Sol, Ollín Tonatiuh, con forma de rostro humano, y sus dos garras para fijarse en el Universo. Es el símbolo del movimiento, del despertar de la conciencia, que tiene que ver con ese cruce de caminos. Y en el punto de cruce, ese quinto movimiento, pero ascendente, fuente de vitalidad y de creación de la quinta era. 

El segundo círculo está formado por cuatro símbolos en cruz que representan el fin de las cuatro eras precedentes: Ocelotonatiuh (Sol de Jaguar), Atonatiuh (Sol de Agua), Ehecatonatiuh (Sol de Viento), y Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia de Fuego). Están vinculados con los cuatro elementos de la Naturaleza: tierra, agua, aire y fuego; o en otra lectura también representan los cuatro puntos cardinales. 

El tercer círculo era el anillo de los días, y lo componen veinte elementos decorativos llamados tonallis que representan los veinte días del mes azteca, (el año civil tenía 18 meses de 20 días más 5 días Nemontemi que ellos le llamaban nefastos, en los que no se hacía ningún tipo de ceremonia). 

El cuarto está compuesto por cuarenta cuadrados en forma de ornamento de jade o turquesa con cinco tresbolillos cada uno que son el símbolo del Quincunce y están relacionados con Venus, porque sabemos que cada 5 vueltas que da Venus alrededor del Sol, la Tierra hace 8 revoluciones sinódicas, por tanto multiplicando 5×8 obtenemos 40, que es el número de cuadrados que componen este cuarto círculo. 

El quinto círculo está compuesto por ochenta figuras en forma de arco y representan a Mercurio. 

El sexto lo componen tres rayas paralelas con un doble círculo concéntrico, y hacen referencia a Marte. 

El séptimo está compuesto por sesenta y cuatro figuras que representan a Júpiter. Estos círculos, del 4º al 7º, son los anillos del cómputo de los años. 

En el circulo exterior, llamado de la Vía Láctea porque representa el cielo, se reúnen dos serpientes llameantes, con la cabeza hacia abajo y escupiendo, como dos rostros que representan el día y la noche, el yin y el yang. Estas serpientes nacen del jeroglífico del 13 de acatl, que indica la fecha de la celebración del Fuego Nuevo. El cuerpo de estas serpientes está dividido en 13 partes cada una incluidas las cabezas, que representan las 13 constelaciones del cielo azteca. La 13ª constelación, Mamalhuaztli, la constelación de Orión, está superpuesta en la 12ª, y en el momento en que esta constelación de Mamalhuaztli se encuentre en el cenit, a medianoche, cosa que ocurre cada 52 años, realizaban las fiestas del Fuego Nuevo. 

El sistema de calendarios de este pueblo era complejo, ya que hacían coincidir el calendario ritual o religioso, de 260 días y otro solar de 365 días. La perfecta correspondencia entre ambos calendarios se hacía cada 52 años, en las fiestas del Fuego Nuevo. Este calendario de 260 días (tonalpohualli) se establecía por la combinación de 20 signos y 13 cifras. Lo usaban los sacerdotes adivinatorios en función de la fecha de nacimiento del niño, era como hacerle una carta astral. Entre otras muchas utilidades, parece que este calendario se usaba para, según el día del nacimiento, saber el carácter al que iba a estar predispuesto el niño o niña. De este modo, los sacerdotes aconsejaban adecuadamente a los padres para que el niño pudiera desarrollar al máximo sus virtudes y ayudarle a superar los defectos.

 

tomado de aquí

El Ayuno, La Transfiguración. Tlacatzin Stivalet

Este documento es una pequeña contribución al rescate, desde nuestro aquí y desde nuestro ahora, de una tradición de la antigua Anáhuac que ocasionalmente se encuentra en algunas referencias bibliográficas. En efecto, el ayuno sirvió a nuestros abuelos anahuacas como una forma de profundizar en el descubrimiento de sí mismos: para dialogar con su corazón y para dialogar con el cosmos, es decir para dialogar con Ometeotzintli. Es una manera de enterarnos de lo que ignoramos de nosotros mismos.

Lo primero que hay que tener presente es que los seres vivientes somos poseedores cinco «instintos básicos»: instinto de espacio, instinto de tiempo, instinto de placer, instinto de pervivencia e instinto de armonía. Un caso notable de manifestación de estos cinco instintos es el de las mariposas Monarca; que viajan en octubre de Canadá a Michoacán y en marzo de Michoacán a Canadá. En honor a ellas bien podemos hablar de nuestros cinco «instintos Monarca» o bien de nuestros «sensores Monarca».

Estos instintos nos generan sendas identidades: el sensor de espacio nos genera la identidad «yo cuerpo», el instinto de tiempo la identidad «yo mente», el instino de placer la identidad «yo eros», el instinto de pervivencia la identidad «yo género» y el instinto de armonía la  dentidad «yo psiquis». Estos cinco «instintos básico» podrían ubicarse en dos ejes: eje pervivencia placer y eje espacio tiempo, en el cruce de ambos se ubica el instinto de armonía: nuestro «yo psiquis».

ONLINE Y DESCARGA

 

El Ayuno, La Transfiguración. Tlacatzin Stivalet
Visiones de Anáhuac: Programa de análisis y comentarios en Vivo.

Martes 09 oct 2018, 10:00 a 11:00 pm. Mahtlactli Malinalli, Ochpaniztli, Chicoace Tochtli Xihuitl

EN VIVO por:
https://www.facebook.com/CalmecacNexticpac
https://www.youtube.com/CalmecacNexticpac
COMPARTE

Teotihuacan. Tlacatzin Stivalet

DESCARGA

 

Teotihuacan 01. Tlacatzin Stivalet
Visiones de Anáhuac: Programa de análisis y comentarios en Vivo.

Martes 25 sep 2018, 8:30 a 9:30 pm. Chiconahui Tecpatl, Xocohuetzi, Chicoace Tochtli Xihuitl

EN VIVO por:
https://www.facebook.com/CalmecacNexticpac
https://www.youtube.com/CalmecacNexticpac
COMPARTE

 

En el Anáhuac no existía la esclavitud. Por: Tecuhzoma Teutlahua

 

A diferencia del resto del mundo (particularmente de Europa), en el México Antiguo no se practicaba la esclavitud, únicamente existía la figura de la servidumbre, la cual era ciertamente muy rigurosa aunque piadosa y distaba mucho del inhumano trato de esclavos SIN DERECHO a absolutamente nada que los europeos acostumbraban dar a los pueblos que avasallaron tanto en África como en América.

El término para la servidumbre en el Anáhuac era “tlacotin” y podía merecerse por criminalidad o por contrato. Estos tlacotin fueron considerados por los españoles como “esclavos”, aunque no lo eran, pues estas personas sirvientes estaban al servicio de “amos” porque se vendían a sí mismos o habían sido otorgadas por las autoridades penales (o padres) por mal comportamiento. No obstante, en todos los casos los tlacotin podían liberarse fácilmente al pagar su precio o cumplir su trabajo previamente pactado con su “señor”.

Un rasgo civilizado de este tipo de servidumbre, era que los hijos de los tlacotin nacían LIBRES y si los padres así lo deseaban podían vivir entre la familia a la que servían: se les daba vestido, alojamiento y alimentos. Incluso se les trataba como miembros de la familia, al grado que podían casarse con la señora de la casa, si ésta enviudaba o con cualquier mujer libre; podían poseer tierras, casas y hasta tener otros tlacotin a su servicio.

Los tlacotin podían auto-venderse a cambio de una paga segura y su libertad duraba hasta que se gastaran el pago de su venta, después se ponían al servicio de su “amo” a quien se le tenía prohibido venderlos a su vez.

El maltrato de los amos a su tlacotin era muy mal visto y castigado por las autoridades, de hecho la gente no acostumbraba a molestarlos ni hacerles daño. Para ejemplificar lo escrito hasta ahora, pongo a disposición del lector algunas citas sacadas de libros oficiales de historia prehispánica:

  1. “… cualquier hombre y cualquier mujer podía venderse a si mismo”, Gomara, pag 441.
  2. “… ningún hijo de esclavo quedaba hecho esclavo… permitiese a los esclavos que se casaran y que poseyeran un propiedad (casa)”, Gomara, pag 441.
  3. “… en el año 1506, a causa de una gran escasez que sobrevino, muchas familias se obligaron a esta especie de esclavitud, mas luego de un tiempo, todas quedaron libertadas por el rey de Acolhuacán (Texcoco), Nezahualpilli, en atención a las penas que sufrían esas personas”, Clavijero, libro VII, cap.18
  4. “… toda persona que encontrase a un niño extraviado, y lo hiciere su esclavo, o lo vendiera como si fuese su propio hijo, perdía por este crimen su libertad y sus bienes”, Clavijero, libro VII, cap. 17
  5. “… el asesino perdía su propia vida a causa de su crimen, a pesar de que la persona asesinada fuese su esclavo”, Clavijero, libro VII, cap. 17
  6. “… se prohibía que un hombre libre a quien naciese un hijo de una esclava, se convirtiese en esclavo del amo de aquella. También se prohibía que el hijo o esposa de un deudor muerto pudieran ser esclavizados por el acreedor. Pero esto ultimo era practicado por muchos españoles”, Torquemada, libro XIV, cap. 17
  7. “… un esclavo en una tribu indígena, poseía su habitación con su propio hogar, objetos en propiedad, una tierra, su mujer, sus hijos y su libertad, excepto cuando en épocas determinadas, su señor tenia necesidad de él para construir su casa, o para labrar su campo, o para otras cosas parecidas” Carta al Emperador por los Oidores de México (1552)
  8. “… los indios mexicanos trataban a sus esclavos como parientes y vasallos, en cambio los cristianos los trataban como a perros”, Helps, III, pagina 120.

Por otro lado, se sabe que en el Anáhuac se practicaba una verdadera MERITOCRACIA y cada individuo podía ser amo o servidumbre según su esfuerzo personal, pues por mérito propio los ciudadanos podía ascender en la escala social sin importar su cuna de origen o linaje.

Si bien el Anáhuac era una sociedad con capas sociales bien diferenciadas, no existían las clases sociales cerradas donde heredaban los mayores privilegios solo los hijos de los gobernantes o ricos. Basta mencionar que Itzcoatl, el gran Ue Tlahtoani mexica, ERA HIJO DE UNA TLACOTIN de Azcapotzalco.

¿Cuán sabia habrá sido la civilización del Anáhuac que hasta ser “esclavo” (tlacotin) era por decisión propia?

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

Élite maya residió en Teotihuacan, revelan hallazgos en la Plaza de las Columnas

Plaza de las Columnas
Hallazgos en la Plaza de las Columnas revelan que élite maya residió en Teotihuacan. Foto: Proyecto Plaza de las Columnas, INAH.

*** En distintos espacios del montículo norte, un equipo arqueológico descubrió restos de un mural de ese estilo y una acumulación de material que incluía fragmentos de cerámica maya

*** También han ubicado otros contextos de carácter ritual, como una rica ofrenda de consagración y un depósito compuesto por miles de restos óseos humanos de individuos sacrificados

Hace mil 700 años, el poderío de Teotihuacan y de algunas ciudades de las Tierras Bajas mayas, rompió las fronteras y atravesó los aproximadamente 1,300 kilómetros que les separaban. Textos epigráficos localizados en urbes como Tikal, en el Petén guatemalteco, refieren el contacto que ambas culturas sostuvieron hacia el siglo IV de nuestra era, sin embargo, poca evidencia de la misma se había encontrado en la gran metrópoli del Altiplano mexicano, hasta hoy, donde nuevos hallazgos apuntan a la residencia de la élite maya en La Ciudad de los Dioses. 

Claves de la interacción entre ambas civilizaciones del periodo Clásico se encuentran en la Plaza de las Columnas, situada entre la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, y al oeste de la Calzada de los Muertos, donde un equipo de arqueólogos dirigidos por los doctores Saburo Sugiyama, Verónica Ortega Cabrera, Nawa Sugiyama y William Fash, parte de la hipótesis de su importancia para la organización política de Teotihuacan, en la medida que ahí se desarrollaban actividades para su control.

El Proyecto Plaza de las Columnas inició hace cuatro años con la idea de explorar el cuarto complejo arquitectónico más grande de la metrópoli prehispánica, luego de los conjuntos de las pirámides del Sol y de la Luna, así como La Ciudadela. Sin poder afinar aún su extensión, la Plaza de las Columnas abarca alrededor de 300 m de longitud por 250 m de ancho, y posee tres montículos piramidales que sobrepasan los 15 m de altura.

La iniciativa es un esfuerzo conjunto entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las universidades Estatal de Arizona, George Mason y Harvard (Estados Unidos), y de la Universidad de la Prefectura de Aichi (Japón).

A través de la excavación de pozos que pueden alcanzar más de 100 m² de extensión y una profundidad de hasta 5 m, además del trazo de un túnel, se ha podido determinar que las estructuras de la Plaza de las Columnas sirvieron para actividades administrativas, ceremoniales y probablemente como residencia de la élite no sólo teotihuacana, sino maya, al menos hacia 350 d.C., cuando ambas dominaban el panorama durante el periodo Clásico en Mesoamérica.

Uno de los más reveladores hallazgos se dio en 2016, cuando se rescataron más de 500 fragmentos de pintura mural en la parte septentrional del montículo norte, muchos de los cuales destacan por poseer estilo maya. Esos pedazos fueron recuperados de una gruesa capa de relleno de 50 cm de espesor, por lo que el mural debió estar expuesto durante una época de auge y fue destruido intencionalmente hacia las últimas etapas de la ciudad. Sigue leyendo