“Consejos de un Padre anahuaca a su hijo varón”. Por: Tecuhzoma Teutlahua

familia azteca

Para adquirir el conocimiento perfecto de una civilización deben examinarse no solo sus avances científicos o artísticos, sino también LAS REGLAS DE CONDUCTA de sus propios habitantes, el tipo de convivencia establecido entre ellos, las formas de decencia y de política, sus leyes y todo aquello que gobierna y rige a cada uno de los actos habituales de la vida de sus ciudadanos. Pues bien, para nuestra fortuna disponemos de medios y documentos para juzgar el avance moral de la sociedad anahuaca, bajo el punto de vista de los valores familiares y sociales inculcados a sus niños y jóvenes.

A parte del hermoso y altamente civilizador “Libro de los Consejos de los Ancianos” o “HUEHUETLATOLLI” en el idioma náhuatl, felizmente se conservan otros escritos y reproducciones FIELES, del tipo de INSTRUCCIONES que los padres y madres del Anáhuac daban a sus hijos e hijas, sin importar la clase social a la que perteneciera la familia. En este ensayo, tomaremos en cuenta otra fuente distinta al Huehuetlatolli, no sin antes resaltar el hecho de que se trata también de una FUENTE OFICIAL, pues proviene de las anotaciones legales y registros del burócrata y jurista de la corona española Alonso de Zurita, oidor oficial de la “Real Audiencia” en América. Notas personales que el propio Zurita capturó al respecto de los testimonios que los anahuacas expresaban acerca de su cultura y moral, cuando eran consultados por los propios frailes o al verse interrogados en las audiencias condenatorias frente a sus enjuiciadores europeos.

El texto de Zurita que reproduciremos aquí puede ser consultado en la página 132 de la “Colección de documentos para la Historia de México, de Ternaux-Compans”.

En esta ocasión y por razones de economizar letras, únicamente plasmaremos el código de conducta anahuaca transmitido de un PADRE A SU HIJO VARÓN, dejando pendiente para una futura publicación el tipo de consejos que las madres destinaban para sus hijas. He aquí pues, estos bellos, floridos y decorosos consejos familiares entre antiguos mexicanos, que dicho sea de paso, bien haríamos todos nosotros (seamos padres o tíos), en llevar estas mismas sabias palabras ancestrales al seno de nuestros hogares para  bien encausar a nuestros “pequeños jilotitos y maíces tiernos” (niños y jóvenes):

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(Versión adaptada al castellano)

“CONSEJOS DE UN PADRE ANAHUACA A SU HIJO”:

“… mi querido hijo, creado por la voluntad del Dador de la Vida, a la vista de tu padre, de tu madre y de tus parientes: así como un palomito al salir del cascaron procura aprender a volar, tú también debes procurar el aprender a sufrir las contrariedades de la existencia. Ignoramos hasta cuando el Dador de la Vida permitirá que te tengamos entre nosotros; pídele, hijo mío, que te proteja, porque te ha creado, es TU PADRE y te ama más que yo. Dirígele tus ruegos de noche y de día, sea el objeto de tus pensamientos, sírvele con amor, que él tendrá comprensión de ti y te cuidara de todo vicio. Respeta todo lo relacionado con nuestro Dador de la Vida, ofréndale con devoción y observa las fiestas sagradas en su honor…

… honra y saluda a los ancianos, consuela a los pobres y a los afligidos con tus discursos y con tus buenas obras…

… reverencia, ama y sirve a tus padres, obedéceles, porque el hijo que se conduce de otro modo termina por arrepentirse…

… querido hijo, ama y honra a tus semejantes y vivirás en paz, no imites a los insensatos que no respetan padre ni madre, y que como animales no escuchan los consejos de ninguna persona…

… cuida bien hijo amado, de no burlarte de los ancianos, de los enfermos, de los estropeados y de los delincuentes. No te ensoberbezcas al compararte con ellos, no los odies, inclínate delante del Dador de la Vida y teme llegar a ser tan desgraciado…

… no envenenes a nadie, porque ofenderás al Dador de la Vida en sus criaturas, serás castigado y morirás de la misma muerte…

… se honrado, sociable y no causes daño a nadie…

… no te mezcles en asuntos a los que no has sido llamado, por temor a disgustar o de pasar por un entrometido…

… guárdate de herir a nadie, huye del adulterio y la lujuria, vicio funesto que causa la perdición de quien le sigue…

… nunca des malos ejemplos, se modesto en tus discursos, no interrumpas a las personas que hablan, no las incomodes; si se expresan mal, si se engañan, conténtate con no imitarlas. Guarda silencio cuando no se te pregunta, y cuando se te pregunte, responde abiertamente sin pasión y sin mentir. Habla interesado en los demás y se hará caso de tus discursos, no centres la plática en ti mismo. Si evitas hijo querido, referir cuentos o recordar burlas, te excusaras de mentir y de sembrar discordia, lo que siempre es objeto de confusiones para quien lo hace…

… no vagues mucho por las calles, no pierdas el tiempo en las plazas y baños, para que no te tienten los malos vicios. Se modesto, no seas descuidado contigo mismo, ni demasiado esmerado en tu porte, pues siempre es señal de poco juicio…

… donde quiera que te halles procura no mirar con descaro a los demás, no hacer muecas, ni movimientos deshonestos, pues serás tenido por un libertino…

… no agarres a nadie de la mano o de sus vestidos, pues esto es indicio de tener un espíritu indiscreto. Cuida cuando andes, de no obstruir el paso de los demás…

… si se te pide que te encargues de un negocio con el objeto de experimentarte, excúsate políticamente aunque pudieses sacar de él alguna ventaja, y serás tenido por hombre prudente y juicioso…

… al entrar o salir de cualquier parte, deja pasar delante a los viejos y superiores, evita tomarles la delantera; cédeles siempre el lugar más distinguido y procura no sobreponerte a nadie, a no ser que tengas mayor categoría, pues de lo contrario serás mirado como un malcriado…

…. no comas, ni bebas demasiado; y si alguno se presentare cuando estés en la mesa, bríndale a tomar parte en tu comida, y serás recompensando. Si comes con otros hazlo sin apresuramientos y sin avidez, pues de otro modo pasaras por un glotón. Come con la cabeza baja y procura no acabar antes que los demás, a fin de no ofenderlos…

… si te hacen algún regalo, por insignificante que sea, no lo desdeñes, no te creas acreedor a mayor regalo que ese, porque después ya más nada ganaras para con los hombres, ni para con el Dador de la Vida…

… confíate enteramente al Dador de la Vida, pues él es quien ha de enviarte el bien e ignoras cuando puedes morir…

… yo me encargo de darte lo necesario, esfuérzate y espera pacientemente. Si quieres casarte, dímelo; y puesto que eres mi hijo, no trates de hacerlo antes de haberlo tratado conmigo y tu madre…

… no seas embustero, ni ladrón; pues el uno de estos vicios produce el otro y ambos son muy vergonzosos. Si lo evitas, conseguirás el no ser injuriado en las plazas y en los lugares públicos…

… inclínate siempre a lo mejor. Siembra y recogerás; si vives de tu trabajo vivirás satisfecho y querido de tus parientes…

… no se viene a vivir a este mundo sino con muchas penas y solo con gran dificultad se adquiere lo necesario. Mucho me ha costado el criarte a ti, y sin embargo, ni te he abandonado, ni te he hecho nada de que te puedas avergonzar…

… si quieres vivir tranquilo no murmures de nadie, porque la murmuración provoca riñas…

… conserva en secreto lo que oigas decir de otros, que se sepa más bien por otros que por ti, y si tienes que decirlo porque creyeses que harías bien con esto, entonces habla francamente y sin ocultar nada…

… no cuentes aquello de lo que hayas sido testigo, se discreto, porque es un vicio muy feo la habladuría, y si mientes serás ciertamente castigado. Guarda silencio, pues nada se gana con hablar, mejor obra…

… si te enviasen con un recado a cualquiera y este te acogiere poco favorablemente hablando mal del que te ha enviado, no le refieras el mensaje en su momento de mal humor, aguarda hasta que se serene. Al volver, si se te preguntare como has sido recibido por aquel destinatario, responde tranquilamente y en términos ocultando todo lo malo, esto por temor a enojar aún más a las dos partes en conflicto y de que termine el asunto de un modo lamentable. Evítate tener que exclamar después tristemente: ¡ah si no lo hubiera yo dicho! Pues ya será demasiado tarde y pasaras por un enredador sin tener excusa…

… no tengas ninguna relación con mujer de otro, vive con pulcritud de actos, porque nadie vive DOS VECES en este mundo. La vida aquí es corta, difícil y todo tiene un término…

… no ofendas a nadie, no atentes contra su honor, hazte digno de las recompensas que el Dador de la Vida concede a quien le place, recibe lo que te diere, agradécele por ello, y si fuera mucho no por ello te ensoberbezcas. Humíllate, pues no por eso tu merito será menor y en cambio quitaras a los demás la ocasión de murmurar de ti; por el contrario, si te atribuyes lo que no te pertenece, te afrentaras y ofenderás al Dador de la Vida…

… cuando alguien te hable, no muevas los pies y manos, no mires a derecha e izquierda, evita levantarte, o sentarte si estas de pie, para que no pases por un aturdido o poco sociable…

… cuando estuvieses al servicio de una persona, emplea el mayor celo en hacerte útil y serle agradable, y así conseguirás siempre ser bien tratado, pero si hicieres lo contrario, no podrás estar lado de nadie ni conseguir mejor oficio…

… no te envanezcas de lo que el Dador de la Vida te ha dado, y no desprecies a los demás, de lo contrario lo ofenderás a él, quien te ha colocado en una posición honrosa…

… si eres lo que se espera de ti, se te citara a los demás como ejemplo cuando se trate de corregirlos…

… hijo mío, si no escuchas los consejos de tu padre tendrás un final desastroso y solo tuya será la culpa; he aquí estos consejos que te da tu padre que te quiere, obsérvalos y ganaras mucho en ello… “

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***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

 

Texto original: FB_Pueblo de la Luna. Metzitzin

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Episodios de la Revolución Mexicana INEHRM. Expedientes

1   El partido Liberal Mexicano y el Magonismo
2   Inicios de la Revolución Mexicana
3   Si no fuera por la Revolución, no habría Tenorio Maderista
4  La sucesión presidencial en 1910
5  La revolución maderista
6  El zapatismo: entre la lucha agraria y el bandolerismo
7  Las corrientes revolucionarias, 1913-1917
8  Relaciones México-Estados Unidos, 1911-1918.
9   La batalla de El Carrizal
10   Historia del paso interoceánico y el ferrocarril de Tehuantepec
11   Artículo 27
12   Las relaciones Iglesia-Estado durante el gobierno de Venustiano Carranza
13   Centenario de la doctrina Carranza

Toxiuhmolpilia: El rito del “Fuego Nuevo” del Anahuac. Por: Tecuhzoma Teutlahua

 

Fuego Nuevo

Existe un misterio poco conocido de Nuestro Pasado, que se encierra en una de las Celebraciones Sagradas de los primeros mexicanos. Sucedía en la época antigua, una solemne y ominosa fiesta cada 52 años en los días del ingreso del invierno y que por encima de cualquier otra fiesta religiosa existente en el Anahuac, aquella se trataba de la  ceremonia más venerada e importante dentro del antiguo “Calendario ritual de las 20 Fiestas aztecas” (Cempoalilhuitl), pues contenía en igual medida elementos astronómicos y científicos como esotéricos y metafísicos, mismos que hoy día comienzan a ser redescubiertos por diversos campos de la ciencia moderna y revalorados por los saberes ancestrales de la astro-teología. Tal “Celebración Magna” de nuestros ancestros, que alberga un conocimiento profundo y fascinador del elemento “Tiempo”, llevaba por nombre el de TOXIUHMOLPILIA, que bien puede ser traducido como “La Atadura de nuestros Años”, aunque en épocas actuales a esta “Gran Fiesta de las Fiestas” se le conoce entre los estudiosos y entusiastas de nuestra cultura anahuaca bajo el nombre de “Ceremonia del Fuego Nuevo”.

Antes de abordar el gran mensaje contenido en esta antaña Celebración que ahora expondremos, es importante señalar que el propósito de este ensayo es OFRECER datos únicos y por ende sobresalientes, al respecto de esta “Fiesta del Fuego Nuevo”, misma que ya es muy celebrada y reconocida hoy día por gran número de personas, pero al mismo tiempo sigue siendo muy poco comprendida y estudiada. Los datos apegados al rito que verteremos en la presente publicación son parte del esfuerzo nuestro en aras de conservar la cosmovisión y el rito originario de nuestras fiestas, tocando el turno en esta ocasión a la MAS SAGRADA DE LAS FIESTAS MEXICANAS: el Toxiuhmolpilia.

Se dice en los mitos anahuacas, que esta Celebración del “La Atadura de nuestros Años” data desde tiempos del mismísimo origen del “Sol actual” y que fue transmitida y celebrada generación tras generación, desde aquellos remotos días de la creación de la reciente humanidad; una afirmación onírica a simple vista, pero que en buena medida parece corroborarse a la luz de los hallazgos de la antropología moderna, puesto que entre los académicos e investigadores contemporáneos es prácticamente unánime la opinión de que esta “Celebración del Fuego Nuevo” nos viene legada a los mexicanos (y al mundo entero) desde una antigüedad verdaderamente insondable y por lo tanto, su origen es tan viejo y difuso que es imposible de precisar cuándo fue la primera vez que se realizó. Prácticamente podríamos asegurar (por algunas razones obvias que detallaremos más adelante) que la Celebración del Fuego Nuevo nació junto al desarrollo de la “Cuenta del Tiempo y la Matemática Sagrada del Anahuac”, la cual comenzó a ser utilizada POR LO MENOS desde hace más de 5 mil años, de acuerdo a la datación de la famosa Estela maya de Quirigua (hoy Guatemala) donde está inscrita en la piedra de aquella reliquia-monumento la fecha con la que inicializó (13 de agosto del 3114 A.C.) la cuenta calendárica que rigió los cálculos del paso del tiempo en todos los recintos científicos (“Calmecac”) y templos-observatorios (“Tzacualilhuicalli”) el Antiguo Anahuac.

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En lo tocante a la cosmovisión y la ritualidad que envuelven a la ceremonia del Toxiuhmolpilia o Fuego Nuevo, es importante señalar primeramente que ésta se realizaba entre los días 17 y 20 de noviembre según el calendario romano actual o bien, a la mitad del mes anahuaca Tepeilhuitl; no obstante, esta ceremonia no se realizaba anualmente, sino al finalizar de un Ciclo Cósmico Sagrado (un “Xiuhmolpilli” o siglo anahuaca) que SUCEDÍA CADA 52 AÑOS EXACTOS y que era el tiempo preciso que les tomaba a las cuentas autónomas y paralelas del Calendario Solar (“Tonalpohualli”), del Calendario Terrestre (“Cauhpohualli”) y al Calendario de Venus (o Cuenta larga) converger nuevamente en un “día cero inicial” equivalente al “Primero de los días” de cuando la “Cuenta del Tiempo” comenzó en sus albores. Dicho “día convergente” donde los tres calendarios sagrados se sincronizaban, servía de renovado punto de partida para el siguiente Ciclo Cósmico de 52 años.

No obstante, a la par de ese portentoso entramado matemático que desarrollaron nuestros antepasados, quienes supieron correlacionar y hacer converger en UN MISMO PUNTO O MOMENTO los “ciclos espacio-temporales” de los tres astros mas sagrados (Sol-Tierra-Venus), aquel largamente esperado rito del Toxiuhmolpilia fue premeditadamente calculado por los astrónomos de los templos anahuacas (los “ilhuicatlamatini”) para que COINCIDIERA con un extraordinario evento astronómico que también sucede cada 52 años y que consiste en la ascensión al Cenit o “Centro del firmamento nocturno” del Cumulo de las Pléyades, algo que nuestros ancestros sabían con extrema precisión y que les servía de “herramienta de calibración” para ajustar todos sus calendarios científico-religiosos y tenerlos de ese modo, perfectamente sincronizados entre sí y con los REALES MOVIMIENTOS de los astros.

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De tal suerte, esta “Celebración Magna” del Cempoalilhuitl, llamada Toxiuhmolpilia o Ceremonia del Fuego Nuevo, se realizaba exclusivamente CADA 52 AÑOS, aunque cada Año Nuevo (“Atlacahualo”) se llevaba a cabo un gran fiesta cuyo motivo era la sahumación y consagración de la caña o carrizo (que representaba “una unidad”) que había servido de poste de la sagrada Bandera insignia (“Pantli”) que portó el glifo sagrado y representativo del Año anahuaca (“Xiuitl”) que había terminado. Dicho carrizo tallado con símbolos sacralizados, vendría a ser depositado y custodiado celosamente en un venerable altar del Tlillancalco (“el Palacio Negro”), conformando así paulatinamente una pila de carrizos que crecía en orden de uno, año con año, hasta completar los 52 carrizos al cabo (naturalmente) de los 52 años que había entre un Toxiuhmolpilia y el siguiente. Tales carrizos atesorados en el Templo del Cihuacoatl (“Supremo sacerdote”) habrían de servir de “leñas” para calentar y encender la gran hoguera que enmarcaba el momento cumbre de dicha celebración quincuagenaria del Fuego Nuevo, que como ya hemos dicho sucedía cuando el cumulo de las Pléyades se posaba sobre el cenit de la “jícara celeste” o firmamento. Sigue leyendo

El Origen de la Veneración a las Montañas y Cerros en el Pensamiento Anahuaca. por: Tecuhzoma Teutlahua

 

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Nos encontramos en el mes 13, dentro del Calendario Religioso (Cempoalilhuitl) del Antiguo Anahuac, siendo el nombre de este mes ya en curso, el de TEPEILHUITL que a bien se traduce como la “Fiesta de los Cerros o Montes” y es por esta misma razón tan importante, que esta nueva publicación nuestra tendrá como propósito clarificar las Razones Originarias del por qué las ALTAS CUMBRES NATURALES eran tan sagradas y tan celebradas por los primeros mexicanos.

Para empezar, podemos citar la forma ya ampliamente conocida por muchos, de cómo se llevaba a cabo la Ceremonia ritual dedicada a la fiesta de “Tepeilhuitl”, la cual consistía en procesiones religiosas que se iniciaban al amanecer (“Iquiza Tonatiuh”) y a paso de tambor y caracol (marcha “teonenemi”), encabezadas por los “Ofrendadores o Custodios de lo Sagrado” (Sacerdotes/Tlamacazqui) disfrazados de “tlaloqueh” (sirvientes de Tlaloc). Estos desfiles festivos y sagrados eran nutridos por largas filas de gente que jubilosamente asistía para caminar en grupo, a través de senderos apartados al interior de los valles, con la intención de llegar hasta la cima de las elevaciones naturales cercanas a sus poblaciones, que podían tratarse de montañas, montes o cerros según el caso.

Acto seguido, una vez que se encontraban en la parte más alta de los cerros, la gente allá reunida en lo alto depositaba sus ofrendas de muy variadas índoles, en los Templos construidos en dichas cimas (llamados Ayauhcalli o “Casas de la Niebla” y dedicados a la Astralidad dual de Tlaloc-Chalchiuhtlicue), mientras en mansa convivencia en medio de banquetes y actividades lúdicas, los asistentes aguardaban por el ocaso (“Onaqui Tonatiuh”) y la llegada de la neblina característica de aquellas considerables alturas, para de ese modo todos juntos, poder festejar a su querido monte inmersos “ENTRE NUBES”, elevándole cantos y rezos, al tiempo que los más ataviados (especialmente para la ocasión) danzaban extasiados sus bailes sagrados de agradecimiento a la Naturaleza y al Cosmos por las lluvias otorgadas ese año, mismas que posibilitaron que las cosechas se lograran, pero al mismo tiempo, aquellos que festejaban en las cimas danzaban para despedir solemnemente a las últimas precipitaciones que habrían de caer del cielo antes de que la temporada invernal, ya en ciernes (mes 14), entrara de lleno y con ella comenzara la época de estiaje o secas.

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Las personas que no podían asistir a estas caminatas a campo abierto, por razones de edad u oficio, ofrendaban en los templos de la ciudad unas figurillas hechas de amaranto (“tzoalli”) preparadas ricamente y con forma de “montes”, mismas que colocaban sobre alfombras de heno (“pachtli”) para reverenciar de ese modo “la ya muy vieja edad de los cerros”. Sigue leyendo

Encuentro Moctezuma-Cortés: el día en que la Historia del Mundo cambió. Por: Tecuhzoma Teutlahua

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8 de Noviembre de 1519, día que el invasor Hernán Cortés (a la cabeza de sus sanguinarias y engrosadas huestes conformadas por cientos de españoles y miles de tlaxcaltecas), hizo su entrada en la esplendorosa México-Tenochtitlan. El “Ue Tlatoani” de la ciudad, Motecuhzoma Xocoyotzin (Moctezuma II) sin sesgo de cobardía y haciendo ostentación de su honorabilidad y diplomacia se ofreció a la vista de sus enemigos haciéndose rodear de un fausto y de una elegancia a la altura de cualquier otro Gran Señor y Soberano del mundo hasta entonces conocido, pues se dice en las crónicas de aquel negro día, que Moctezuma de sereno semblante y erguido con galantería recibió a los indignos de él y malolientes detractores suyos, revestido en una gloria equiparable a los recibimientos de etiqueta del mismísimo “Rey Sol” Luis XIV o del Gran Mongol Genghis Khan.

Era claro que la intención del legendario tlatoani mexica de recibir en su propia casa a quienes le deseaban la muerte, obedecía no a una “rendición adelantada” como intentan hacer creer los patrañeros eurocentristas que cuentan la historia a su conveniencia, sino a las añejas tradiciones anahuacas de no iniciar conflicto alguno sin antes MIRAR DE FRENTE los ojos del adversario y ahí mismo cara a cara, como nobles guerreros declararse sus afrentas o detener la guerra a cambio de una paz negociada, una diplomacia y usanza entre los honorables Señores Anahuacas que ningún barbárico europeo del siglo XVI entendería y ciertamente el intrigoso y desleal Hernán Cortés no fue la excepción a la regla, pues dicho sea de paso, el Extremeño nunca luchó una batalla con él mismo por delante sino siempre al cobijo y detrás de las anchas líneas de sus engañados soldados.

Para aquel día apertura del mes anahuaca de Tepeilhuitl, Moctezuma superaba los 50 años de edad, seguía siendo un hombre en plenitud física y su alto nivel de conciencia y madurez mental estaba exenta de cualquier sospecha, pues su gran sapiencia había sido manifiesta durante las ya casi dos décadas en las que llevaba ocupando dignamente el Alto cargo de Tlatoani (la Voz de todos) que el “Tlatocanecentlaliliztli” (Consejo Supremo) le había conferido a él, Xocoyotzin, por encima de cualquier otro aspirante, precisamente por ser destacado y valiente guerrero y un hombre de “prudentes palabras”.

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Así pues, lo que Cortés tuvo frente a sus ojos aquel día que entró a la excelsa capital azteca, fue a un hombre que le opacó en todo sentido, pues Moctezuma lucía a los ojos de los españoles como un hombre-astro o una ensoñación divina, como un monumento vivo de piel dorada y elevada estatura, de carnes esbeltas y músculos firmes, de fisonomía seria y grácil, lleno de nobleza y con un rostro recio pero atemperado de bondad. Tal fue el impacto y fascinación que Moctezuma produjo en las mentes españolas, que les pareció estar ante la viva imagen encarnada en un cuerpo moreno del “Nuevo Mundo” de un prístino santo de la antigüedad o del mejor de los apóstoles de ellos los católicos, no siendo gratuito el apodo de “Santozoma” que a la postre los españoles dieran al tlatoani a quien con solo con verle por primera vez, hizo que se le borraran a Cortés las intenciones de matarle como un enemigo más y sí en cambio, aceptar el ofrecimiento de ser su huésped y encerrarse en el Palacio de Axacayatl para en serenidad pactar la paz y ver salir de ahí una posible alianza entre reinos de ultramar en lugar de la guerra genocida que terminó desatándose al final, auspiciada por los celosos tlaxcaltecas, los eternos bárbaros del Anahuac quienes apoyados por el troglodita Pedro de Alvarado alejaron a Cortes de su “vana” idea de ser amigo de Moctezuma a quien como un “Judas” de la tradición católica terminó traicionando luego de estrechar su mano aquel 8 de noviembre del 1519, una decisión digna de un hombre sin honor que solo podía esperarse de un romanizado colonizador, y que cambiaría para mal el curso de LA HISTORIA MUNDIAL, pues de haber continuado Cortés con la humanitaria y sabia invitación de Moctezuma a formar honestos lazos de cooperación entre la corona española y la mexicana, entre el mundo de Anahuac y el de Europa, el MUNDO ENTERO (y no solo ellos dos) hubiese avanzado a pasos agigantados en todos los aspectos, desde lo científico hasta lo moral, en lugar de haberse sumido por siglos en el estancamiento de la barbarie imperialista y la ignominia moral que hoy día es conocida (y padecida) por todos sin importar la latitud. Sigue leyendo

La MUERTE y los SUPRA-MUNDOS de la Cosmogonía Anahuaca. Por: Tecuhzoma Teutlahua

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Hoy es nuestra fecha nacional dedicada a la celebración del “Día de Muertos” (MICCAILHUITL) y por motivo de ello compartimos gustosamente con ustedes el presente texto, mismo que se ocupara ampliamente en rescatar la COSMOVISIÓN ORIGINARIA DE ESTA FESTIVIDAD de los muertos (mexicana de origen y mundialmente reconocida), la cual, pese a que en la actualidad tiene añadiduras de la cultura comercial moderna y otras producto del sincretismo religioso (mayoritariamente con el catolicismo), no por ello deja de ser INOBJETABLE que la “sabia convivencia del buen mexicano con la muerte” nos viene legada desde tiempos del Antiguo Anahuac y en consecuencia, podemos estar seguros que el actual “Día de Muertos” conserva EN SÍ MISMO, mucho de la ESENCIA (aunque no tanto de la forma) de la ancestral fiesta MICCAILHUITL que celebraban los primeros mexicanos.

De momento, conviene dejar asentado que esta “solemnidad con la Muerte” se vigorizaba y celebraba en el Anahuac sobretodo en mes en particular perteneciente a su Calendario científico-religioso, propiamente nos referimos al mes que llamaban con el místico nombre de “Teotleco” (que bien puede ser traducido como “EL ASCENSO DE LO DIVINO” o “LA PARTIDA DE LAS ESENCIAS”) y que constituía el mes número 12 de un total de 19 meses sagrados (18 de veinte días, más uno de 5 días) y que a su vez constituyen el ciclo completo de la “Cuenta Cempoalilhuitl” donde estaban marcadas todas las fechas de las “Fiestas Sagradas” de nuestros ancestros.

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Dicho sea de paso, aquellas fiestas sagradas del Anáhuac en su mayoría, HOY DÍA LAS SEGUIMOS CELEBRANDO AUNQUE NO SEAMOS CONSCIENTES DE ELLO (como justamente es el caso del “Día de Muertos”) pues nuestras actuales fiestas religiosas caen en las mismas fechas en las que tenían establecidas las propias nuestros ancestros, pero ahora las viejas celebraciones del Anahuac nos han llegado mimetizadas, distorsionadas, parcialmente sustituidas o simplemente ocultadas detrás de la “mascarada” de las festividades católicas a los “Santos Patronos en los pueblos” que la impuesta religión romana nos ha hecho celebrar a ciegas en “nuestras propias fechas ancestrales”, aprovechándose del hecho de que durante la Colonia, los clérigos católicos tuvieron acceso al venerable conocimiento del CEMPOALILHUITL y así descubrieron en que días eran las festejos más importantes del calendario anahuaca para con ello, intentar reemplazarlas perpetuamente por fiestas católicas (una ruin tarea que no llevaron a cabo tan bien como creyeron, pues hemos comenzado a quitar la “paja” aventada sobre nuestras fiestas ancestrales para redescubrirlas y reclamarlas como nuestras otra vez).

Así pues, el mes de Teotleco en correlación con el calendario romano gregoriano (el hoy vigente) corre desde el día 18 de octubre hasta el 7 de noviembre (20 días), con lo cual se hace evidente una vez más, que los primeros mexicanos recordaban “a sus muertos” en las MISMAS FECHAS que nosotros hoy día, por tanto, no es un disparate ni una ligereza mental afirmar que nuestra celebración actual de “Día de Muertos” es una CONSECUENCIA DIRECTA de la fiesta anahuaca de MICCAILHUITL del mes de TEOTLECO. No obstante, también es importante y justo resaltar que la forma en que los primeros mexicanos pensaban acerca de la muerte y la honraban, dista en buena medida de la forma y configuración actual del Día de Muertos. Entre las diferencias más significativas “del ayer y el hoy”, podemos citar las siguientes (mismas que valdría mucho la pena reintegrar a nuestra manera actual de ver y celebrar a la muerte):

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1) Durante el mes de TEOTLECO, las procesiones y ceremonias no solo se centraban en la muerte humana, de hecho, la muerte de los hombres era la mínima parte del propósito de este mes anahuaca y su fiesta MICCAILHUITL; en realidad, el sentido de esta Festividad sagrada era HONRAR A TODAS LAS COSAS MUERTAS Y PEDIR POR SU RECICLAMIENTO CÓSMICO, empezando por la propia Naturaleza y el Universo, los soles, los mundos, las viejas ciudades, las plantas, los animales y hasta la tierra misma eran los “difuntos principales” de esta celebración (por encima de los familiares difuntos). En este punto, hay que recordar que cada una de las festividades del Anahuac tenían una estrecha e innegable relación con los ciclos del tiempo del planeta y fue precisamente ese el motivo por el cual, el mes “EL ASCENSO DE LO DIVINO” o “PARTIDA DE LAS ESENCIAS” (TEOTLECO) se escogió para celebrarse en días ya muy entrados del Otoño, que es la época del año donde ya no es posible arar y sembrar la tierra, pues su fecundidad se ha ido (se ha elevado al cielo) y en cierto modo, es lo mismo que decir que su “Esencia partió” y que ahora la tierra está “muerta”. No obstante, la intención no era lamentarse por ese hecho de que la tierra y el Universo morían, pues al igual que la vida humana, en las fiestas de TEOTLECO se le agradecía al “Creador” al “Padre-Madre” que se nos hallase prestado vida y que al igual que “la tierra muerta y estéril hoy, pero viva y fecunda mañana”, se le pedía a la Divinidad “no dejarnos morir para siempre”, se le rogaba “acogernos y reciclarnos en algo mejor” (un mensaje hermoso sin duda alguna).

2) En la filosofía del Anáhuac, lo único verdadero era la EXISTENCIA (Nemiliztli), pues la Vida (Yoliztli) y la Muerte (Miquiliztli) eran dos estados alternados de la Existencia misma. Se decía, que los muertos continuaban en “el Mas allá” el viaje que habían empezado en esta tierra, es decir, uno existía en la vida, pero también en la muerte.

3) No existía el concepto de “sepulcro”, para nuestros antepasados el hecho de depositar bajo tierra los cadáveres o las cenizas de los difuntos, más que un entierro representaba que SEMBRABAN A LAS PERSONAS DE NUEVO, era el simbolismo de que la Existencia nos reciclaba a todos. Se decía que las plantas, los animales que morían o personas perdidas cuyos cuerpos no se enterraban (sembraban) eran de cualquier forma encontrados por la Astralidad Tlaltecuhtli (el subsuelo) quien recibía en sus fauces los cuerpos inertes “para tragarlos, garantizando así que todos entrarían al ciclo del reciclamiento.

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4) Tampoco había la figura del panteón, salvo la excepción del sagrado Tzompantli que era el mausoleo donde se concentraban los cráneos de las personas muy especiales o prominentes ya fallecidas, al común de las personas SE LES SEMBRABA (enterraba) EN EL MISMO LUGAR DONDE HABÍAN NACIDO, lo anterior, con la finalidad de cerrar material y espiritualmente, el ciclo de su paso por la tierra. El cuerpo del difunto era regresado al punto inicial donde había comenzado su vida, por ello era muy común que en el seno de los hogares, bajo el piso de los jardines o salas, se encontraran los restos o cenizas de las personas muertas; pues en aquellas épocas, las personas nacían por medio de parteras en el interior de las casas. “Parir” y “partir” en cierto modo eran sinónimos, cuando menos semejantes en cuanto al lugar físico.

5) Para los antiguos mexicanos la Muerte era sagrada e inspiraba una respetuosa fascinación, mas no por el sentido morboso y sádico que hoy día creemos, sino porque ellos veían a la Muerte como el EJE RECTOR del Universo, pues la muerte era la medida de todas las cosas creadas, además de creer que todo cuanto estaba vivo, de una u otra forma, merecía morir. Así pues, Todo moría, nada quedaba sin morir y ese era el gran regalo del Creador, pues la Muerte nos hermanaba a todos con el Cosmos, “el rostro de calavera” era verdadero rostro de los hombres y su máscara de piel (la cara personal) no era más que un disfraz (un nahual). Tanto calaba la creencia de que todo cuanto existía moría, que incluso EL TIEMPO TAMBIÉN MORÍA, y fue en base a esa concepción del “tiempo perecedero” que tuvo lugar la instauración de la trascendental “Ceremonia del Fuego Nuevo” que se realizaba fastuosa y solemnemente al final de cada siglo cósmico de 52 años (Xiuhmolpilli), pues tal ceremonia era tomada por la población como eso, como “La muerte y entierro del Señor Tiempo” (incinerado y vuelto a sembrar).

6) Más que en la idea de “ánimas” que es la creencia catequizada de nuestros días, en el Anahuac se creía que lo que salía del cuerpo al morir, era el “Tonalli” (la energía pensante) y el Ehecatl (viento-espíritu) y que estas dos fuerzas no morían, sino que eran recicladas una vez concluido el proceso del viaje del difunto en el ”Más allá” (Mictlan), donde aguardaba por él la omnipotente “Astralidad Dual de la Muerte” (Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl)

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7) Los altares familiares de la fiesta de los muertos en el Anahuac, no estaban dedicados en primer plano a los parientes difuntos sino a las ENTELEQUIAS SAGRADAS, y los rezos eran dirigidos a estas Fuerzas custodias o Señores de la “Región de los Muertos”, pues se sabía que los muertos NO REGRESABAN como “fantasmas” a este plano terrenal como hoy día se cree. Los primeros mexicanos sabían que sus muertos solo podían escuchar los lamentos y palabras de cariño de sus seres queridos aún vivos, tan solo algunas horas después de fallecer, cuando todavía su Ehecatl y Tonalli permanecían junto a su cadáver antes de partir a su viaje al “Mas allá”, después de ese punto, solo las Fuerzas custodias de la “Región de los Muertos” podían llevar o traer los mensajes entre los vivos y los occisos. Por ello resultaba inútil pretender hablar con los muertos directamente y hacer una ofrenda intentando agradarles, pues a quien se le hablaba e intentaba agradar con copal, flores y ofrendas era a los “Señores de la Muerte”, en otras palabras, en los altares del seno del hogar y templos no se veneraba a personas muertas, sino a los “Custodios celestes” que cuidaban del Tonalli-Ehecatl de esas personas muertas, con la esperanza de que sus mensajes fueran recogidos y llevados por ellos “hasta oídos” de sus seres amados existiendo en el “Más allá”.

8) Para los primeros mexicanos “la forma de morir era la síntesis de la forma de vivir”, por ello se decía que el tipo de muerte también describía el tipo de vida que una persona llevaba y en consecuencia, eso DEFINÍA el tipo de “supra-mundo” al que eran proyectados los hombres cuando éstos morían. De tal suerte que no existía un “Mas allá” único, sino un mapa astral diverso a donde podían llegar los muertos según la naturaleza de su muerte (y vida).

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Al presente, dentro de la Cosmovisión del Anahuac se tienen identificados hasta 5 posibles lugares o destinos a los que llegaban los muertos después de su paso por el Plano Terrenal (Tlalticpac), estos sitios del “Más allá” donde morarían las personas un largo tiempo, hasta antes de su reciclamiento son:

I) Los muy valientes terminaban normalmente muertos en batalla (o al dar a luz y no sobrevivir al parto en el caso de las mujeres) y por tanto a todos ellos les tocaba ir a la esplendorosa y fastuosa “Casa del Sol” (Tonatiuhilhucac ó Tlapallan) donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Tonatiuh-Tonantzin;

II) Las personas laboriosos terminaban normalmente muertas en los valles arrastrados por las corrientes de agua o impactados por un rayo o enfermos de tanta humedad por estar en los campos de cultivo, a ellos les tocaba ir al lugar paradisiaco y de abundancia de la “Casa Nublada” (Tlalocan) donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Tlaloc-Chalchiuhtlicue;

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III) Las personas que morían de forma natural, por enfermedades o accidentes no relacionadas con la siembra o simplemente por llegar a viejos porque habían sido neutrales o sabios en la vida, les tocaba ir a la “Casa de la Calavera” (Mictlan), que no era más que un páramo de descanso y paz inacabable donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Mictlantecuhtli-Mictecacihuatl;

IV) Los niños que morían antes del destete o que no habían probado maíz por su muy corta edad, se les consideraba “xilotl” (jilotitos) o “personas tiernitas” y por tanto se decía que iban a la “Casa del Maíz” (Cincalco) que era un vergel divino con una región de árboles sabios (Chichihualcuauhco) que les servían de madres y pechos nodriza a los niñitos difuntos, también aquí llegaban todos aquellas grandes personas desprendidas de los goces terrenales y que murieron inmolándose en nombre de la Divinidad o de su pueblo, allá cuidaría de ellos la Astralidad dual de Xipe Totec-Quetzalcoatl;

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V) Por último, el quinto páramo extraterrenal (de tradición oral y que se confunde con el Cincalco) es a donde iban todos aquellos que eran condenados a muerte por un delito grave o los que se suicidaban por una pena muy grande, según algunas versiones, este tipo de muertos iban a la “Casa de la Negrura o de la Luna” (Tlillan Tlapallan) un lugar solitario y neblinoso que sumía a los que llegaban hasta allí en hondas reflexiones. De las Astralidades regentes nahuas de este supra-mundo no se sabe mucho con certeza (¿Tezcatlipoca-Tlitlacahuan?), pero en la vertiente maya aparece la Señora lunar Ixtab que significa “la dueña de la soga”.

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Para finalizar bellamente este texto, demos paso a un precioso y profundo poema anahuaca que sintetiza magníficamente el sublime pensamiento de los primeros mexicanos respecto de la Muerte… de “AQUELLO QUE NOS HERMANA A TODOS”.

Se trata de extracto de poemas originales recogidos de las fuentes históricas, mismo que transcribiremos en su idioma original náhuatl y posteriormente en su traducción al español, para de ese modo, no perder detalle alguno acerca de su poderoso mensaje y excelsa filosofía contenida:

(Extraído del Códice Florentino, libro VI y X)

Cuix tel amicohuaz, campa
Zan ie nel nen onhuiloaz, ca
Totequiuh in Miquiztli, ca
Techcenmaceuh, auh ca
Miquiztequitihoaco in tlalticpac.
Ce iuh mitoaia; in jquac timiqui, ca amo
Nelli timiqui ca ie tiyoli, ca ie titozcalia,
Ca ie tinemi, ca tica…

“¿Acaso no habrá muerte?,
¿A dónde en verdad se ira?,
Pues es Nuestro tributo la muerte,
Nos mereció a todos 
Ofrendarla aquí en la tierra.
Pues así decían: cuando morimos, no es
Verdad de que morimos, pues todavía
Vivimos, pues
Resucitamos, existimos,
Nos despertamos…”

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***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

 

Fuente: https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

 

Moctezuma no creyó que Hernan Cortes se tratara del “dios Quetzalcoatl”. Por: Tecuhzoma Teutlahua

 

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El tlatoani mexica Moctezuma “el Joven” (o Motecuhzoma Xocoyotzin) nunca consideró al invasor Hernán Cortes como “el dios Quetzalcóatl retornado”, tal y como reza la falseada versión eurocentrista de la Historia del México Antiguo; esta mentira es tan endeble que cae por sí misma, pues simple y llanamente en la Religión-Ciencia (Toltecayotl) que se practicaba en el Anáhuac NO EXISTÍA la noción Mesiánica, es decir, los anahuacas no creían en “Mesías divinos” ni esperaban a ninguno en 1519, por más que insista en asegurar la deformada leyenda del gran sabio Ce Acatl Topiltzin (el histórico soberano tolteca grado Quetzalcoatl), al cual se le achaca falazmente que antes de inmolarse en fuego (o ahogarse entre las olas del mar), lanzó la profecía de que regresaría físicamente “algún día”. Dicha profecía, es una interpretación reciente, absurda y evidentemente de autoria fanática que no encaja en la sublime filosofía del sabio Ce Acatl, quien en las fuentes históricas se le describe rebosante de humildad, sabedor de su condición de mortal como cualquier otro semejante, y que no añoraba regresar al mundo sino que buscaba un medio para la reivindicación (inmortalidad) en el “mas allá”, ansiando escapar para siempre de la inclemente materialidad de la existencia terrena.

Aunado a lo anterior, la “Toltecayotl” tampoco estaba fundamentada en la creencia de “múltiples dioses” (como repiten mecánicamente los desinformadores actuales), sino que su Fe ancestral estaba basada en la idea de un “Dios Único, Inconcebible y sin Nombre”, Dador de la vida y generador de las Fuerzas Primigenias (los 4 Tezcatlipocas) que sustentaban al Cosmos (el Ometeotl), y donde el papel del humano era contribuir a “perfeccionar la Creación Universal” con ayuda del Arte y rigiéndose bajo un Estado Ético. Por tanto, ni Moctezuma ni nadie de entre los Consejeros del palacio, esperaban el “regreso de ningún dios”, porque simplemente en sus cabezas no había tales creencias ajenas a su Cosmovisión religiosa.

El bello y atávico concepto de “Quetzalcóatl” (“El gemelo precioso”, la sabiduría celeste en la Tierra) no se trata de un “dios prehispánico” como afirmaron los fantasiosos interpretes católicos al intentar comprender la sublime naturaleza de la Fe de Anáhuac. “Quetzalcoatl tlamacazqui” se estimaba entre los anahuacas como el Venerable título y Alto Cargo humano, que se le otorgaba a los sabios más excepcionales de cada generación, quienes habían sabido encarnar y llevar a su máximo nivel la Sabiduría de su época, algo que desde luego, el barbárico Hernán Cortes estaba muy pero muy lejos de llegar a acreditar ante los ojos de nuestros sensatos ancestros.

Que en las tierras del Anáhuac se le confundiera a Cortes supuestamente con el “Dios Quetzalcoatl”, es una difamación más en la larga lista de invenciones que los teóricos de la invasión formularon perversamente para justificar acerca del cómo y por qué el Capitán de la corona española y sus huestes, habían reclamado para si mismos, las ciudades y los tesoros del Anáhuac sin dejar nada para sus originales dueños, pues según esta “cobarde teoría” los antiguos mexicanos le habían “regalado de buen grado todo cuanto tenían a Cortes, pues lo consideraban su amado dios que había vuelto” (¡vaya cinismo!).

No obstante, la refutación a este cruel y premeditado engaño europeo, sobreviviente por 500 años en los libros de historia, es todavía más contundente aun, pues EL MISMÍSIMO HERNÁN CORTES NUNCA AFIRMO QUE EL GRAN MOCTEZUMA LO HUBIESE CONFUNDIDO CON UN TAL QUETZALCOATL (ni en sus escritos y Cartas de Relación), ni siquiera sus defensores y hombres allegados lo hicieron, ni fray Francisco de Aguilar, ni Andrés de Tapia, ni Bernandino Vázquez de Tapia, ni el llamada “Conquistador Anónimo”, ni Bernal Díaz del Castillo en sus respectivos escritos en 1568, ni ninguno de los 184 testimonios de los soldados declarantes en los “Juicios de Residencia” contra Cortes y Pedro de Alvarado refieren o sugieren al menos que el tlatoani Moctezuma hubiera sufrido “tal confusión” al identificar a Cortes con Quetzalcóatl.

Entonces, si el propio Cortes y nadie de entre sus acompañantes difundieron esta mentira vil de su identificación con Quetzalcoatl, ¿quién lo hizo?, la respuesta a ésto es un polémico personaje que llego a México hasta 1529, (varios años después de que Moctezuma muriera y cayera México-Tenotxtitlan), y quien lamentablemente se trató del fraile Bernandino de Sahagún quien inventó de todo para justificar y sacramentar la invasión en su obra literaria. Fue este religioso quien creo el mito (o calumnia) del “supuesto dios retornado Quetzalcoatl en la figura de Cortes”, echando mano de información teológica de sus “indios catequizados” (informantes) quienes dicho sea de paso, NO CONOCIERON en vida al gobernante mexica Moctezuma y sus opiniones no eran fiables del todo, pues habían sido adoctrinados bajo el dogma católico que inculca en sus fieles la creencia de “Retornos Mesiánicos”.

Por tanto es una mera y vaga especulación lo que Sahagún escribió respecto de la imaginaria “confusión de Moctezuma”, misma que dejo plasmada en las siguientes líneas sacadas al pie de la letra de sus inexactos libros:

“… hablo Motecuhzoma y les dijo: mirad que han dicho que ha llegado Nuestro Señor Quetzalcoatl, íd, recibirle, y oíd lo que os dijere con mucha diligencia”.

A todas luces, estas líneas de Sahagún que han hecho tanto daño a la consciencia del pueblo mexicano y alejado de la verdad a los historiadores de todas las épocas pasadas, son el invento de un hombre dogmatizado quien victima de la fiebre religiosa medieval quiso poner en los labios del gran héroe mexica, Moctezuma, éstos “delirios mesiánicos” que nunca habrían podido salir de su boca sensata de tlatoani, puesto que sus creencias espirituales eran otras y más profundas que las del invasor (y por cierto, mucho más racionales y humanas).

Cerremos esta publicación con las palabras del maestro historiador contemporáneo Romerovargas Yturbide que gozan de toda autoridad en el tema y lucidez:

”… en resumidas cuentas, tomando en consideración los datos que suministra la historia, podemos afirmar que carece de todo fundamento la suposición de que Motecuhzoma hubiera sufrido la confusión de creer que Cortes fuese Quetzalcóatl (o el apóstol Santo Tomas). En cambio con la ayuda de las fuentes, podemos CATEGÓRICAMENTE declarar que Motecuhzoma considero a los españoles como SIMPLES HOMBRES (que morían), que venían de otro país con cosas raras y poderosas armas cuyo secreto ignoraba”

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

 

El Calendario Azteca. por Marcelo Pena González

El calendario azteca, cuyo verdadero nombre es Cuauhxicalli, data de la época del emperador Axayacatl, el sexto rey azteca, y fue utilizado hasta el año 1521, ocupando un lugar destacado en el templo Mayor de Tenochtitlán. Pero cuando los españoles destruyeron toda la ciudad, quedó enterrado y no volvería a ver la luz hasta el 17 de diciembre de 1790, cuando fue encontrado durante las obras de construcción de la nueva catedral de ciudad de México. Se trata de una piedra basáltica circular, de 3,56 m de diámetro y un peso de 25 toneladas. Esta famosa “Piedra del Sol” reúne al mismo tiempo fórmulas matemáticas para el cómputo del tiempo y una serie de claves para la interpretación de los signos astrológicos. 

Está compuesta por un conjunto de signos en bajorrelieve y trabajada con una técnica y finura impresionantes. Es como un libro abierto del que tenemos mucho que aprender todavía. Se pueden observar también una serie de relaciones muy interesantes. Si multiplicamos el diámetro del segundo círculo que mide 1,59 m, que como dato curioso, es la altura media del indio mexica, por la raíz cuadrada de 5 (ellos decían que estaban en la quinta era), nos da como resultado 3,56, que es el diámetro de toda la piedra. Y si multiplicamos el diámetro de la figura central, que es de 71 cm, por la raíz cuadrada de 5, obtenemos el resultado de 1,59, que es el diámetro de la parte central. 

En estos signos enigmáticos están guardados muchos de los conocimientos de los pueblos precolombinos en materia de astronomía, religión, filosofía, etc. 

La piedra se compone de ocho círculos concéntricos, que forman coronas circulares. Si realizamos la lectura desde el centro, vemos que el primer círculo está formado por la figura del Sol, Ollín Tonatiuh, con forma de rostro humano, y sus dos garras para fijarse en el Universo. Es el símbolo del movimiento, del despertar de la conciencia, que tiene que ver con ese cruce de caminos. Y en el punto de cruce, ese quinto movimiento, pero ascendente, fuente de vitalidad y de creación de la quinta era. 

El segundo círculo está formado por cuatro símbolos en cruz que representan el fin de las cuatro eras precedentes: Ocelotonatiuh (Sol de Jaguar), Atonatiuh (Sol de Agua), Ehecatonatiuh (Sol de Viento), y Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia de Fuego). Están vinculados con los cuatro elementos de la Naturaleza: tierra, agua, aire y fuego; o en otra lectura también representan los cuatro puntos cardinales. 

El tercer círculo era el anillo de los días, y lo componen veinte elementos decorativos llamados tonallis que representan los veinte días del mes azteca, (el año civil tenía 18 meses de 20 días más 5 días Nemontemi que ellos le llamaban nefastos, en los que no se hacía ningún tipo de ceremonia). 

El cuarto está compuesto por cuarenta cuadrados en forma de ornamento de jade o turquesa con cinco tresbolillos cada uno que son el símbolo del Quincunce y están relacionados con Venus, porque sabemos que cada 5 vueltas que da Venus alrededor del Sol, la Tierra hace 8 revoluciones sinódicas, por tanto multiplicando 5×8 obtenemos 40, que es el número de cuadrados que componen este cuarto círculo. 

El quinto círculo está compuesto por ochenta figuras en forma de arco y representan a Mercurio. 

El sexto lo componen tres rayas paralelas con un doble círculo concéntrico, y hacen referencia a Marte. 

El séptimo está compuesto por sesenta y cuatro figuras que representan a Júpiter. Estos círculos, del 4º al 7º, son los anillos del cómputo de los años. 

En el circulo exterior, llamado de la Vía Láctea porque representa el cielo, se reúnen dos serpientes llameantes, con la cabeza hacia abajo y escupiendo, como dos rostros que representan el día y la noche, el yin y el yang. Estas serpientes nacen del jeroglífico del 13 de acatl, que indica la fecha de la celebración del Fuego Nuevo. El cuerpo de estas serpientes está dividido en 13 partes cada una incluidas las cabezas, que representan las 13 constelaciones del cielo azteca. La 13ª constelación, Mamalhuaztli, la constelación de Orión, está superpuesta en la 12ª, y en el momento en que esta constelación de Mamalhuaztli se encuentre en el cenit, a medianoche, cosa que ocurre cada 52 años, realizaban las fiestas del Fuego Nuevo. 

El sistema de calendarios de este pueblo era complejo, ya que hacían coincidir el calendario ritual o religioso, de 260 días y otro solar de 365 días. La perfecta correspondencia entre ambos calendarios se hacía cada 52 años, en las fiestas del Fuego Nuevo. Este calendario de 260 días (tonalpohualli) se establecía por la combinación de 20 signos y 13 cifras. Lo usaban los sacerdotes adivinatorios en función de la fecha de nacimiento del niño, era como hacerle una carta astral. Entre otras muchas utilidades, parece que este calendario se usaba para, según el día del nacimiento, saber el carácter al que iba a estar predispuesto el niño o niña. De este modo, los sacerdotes aconsejaban adecuadamente a los padres para que el niño pudiera desarrollar al máximo sus virtudes y ayudarle a superar los defectos.

 

tomado de aquí

El Ayuno, La Transfiguración. Tlacatzin Stivalet

Este documento es una pequeña contribución al rescate, desde nuestro aquí y desde nuestro ahora, de una tradición de la antigua Anáhuac que ocasionalmente se encuentra en algunas referencias bibliográficas. En efecto, el ayuno sirvió a nuestros abuelos anahuacas como una forma de profundizar en el descubrimiento de sí mismos: para dialogar con su corazón y para dialogar con el cosmos, es decir para dialogar con Ometeotzintli. Es una manera de enterarnos de lo que ignoramos de nosotros mismos.

Lo primero que hay que tener presente es que los seres vivientes somos poseedores cinco «instintos básicos»: instinto de espacio, instinto de tiempo, instinto de placer, instinto de pervivencia e instinto de armonía. Un caso notable de manifestación de estos cinco instintos es el de las mariposas Monarca; que viajan en octubre de Canadá a Michoacán y en marzo de Michoacán a Canadá. En honor a ellas bien podemos hablar de nuestros cinco «instintos Monarca» o bien de nuestros «sensores Monarca».

Estos instintos nos generan sendas identidades: el sensor de espacio nos genera la identidad «yo cuerpo», el instinto de tiempo la identidad «yo mente», el instino de placer la identidad «yo eros», el instinto de pervivencia la identidad «yo género» y el instinto de armonía la  dentidad «yo psiquis». Estos cinco «instintos básico» podrían ubicarse en dos ejes: eje pervivencia placer y eje espacio tiempo, en el cruce de ambos se ubica el instinto de armonía: nuestro «yo psiquis».

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El Ayuno, La Transfiguración. Tlacatzin Stivalet
Visiones de Anáhuac: Programa de análisis y comentarios en Vivo.

Martes 09 oct 2018, 10:00 a 11:00 pm. Mahtlactli Malinalli, Ochpaniztli, Chicoace Tochtli Xihuitl

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Teotihuacan. Tlacatzin Stivalet

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Teotihuacan 01. Tlacatzin Stivalet
Visiones de Anáhuac: Programa de análisis y comentarios en Vivo.

Martes 25 sep 2018, 8:30 a 9:30 pm. Chiconahui Tecpatl, Xocohuetzi, Chicoace Tochtli Xihuitl

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En el Anáhuac no existía la esclavitud. Por: Tecuhzoma Teutlahua

 

A diferencia del resto del mundo (particularmente de Europa), en el México Antiguo no se practicaba la esclavitud, únicamente existía la figura de la servidumbre, la cual era ciertamente muy rigurosa aunque piadosa y distaba mucho del inhumano trato de esclavos SIN DERECHO a absolutamente nada que los europeos acostumbraban dar a los pueblos que avasallaron tanto en África como en América.

El término para la servidumbre en el Anáhuac era “tlacotin” y podía merecerse por criminalidad o por contrato. Estos tlacotin fueron considerados por los españoles como “esclavos”, aunque no lo eran, pues estas personas sirvientes estaban al servicio de “amos” porque se vendían a sí mismos o habían sido otorgadas por las autoridades penales (o padres) por mal comportamiento. No obstante, en todos los casos los tlacotin podían liberarse fácilmente al pagar su precio o cumplir su trabajo previamente pactado con su “señor”.

Un rasgo civilizado de este tipo de servidumbre, era que los hijos de los tlacotin nacían LIBRES y si los padres así lo deseaban podían vivir entre la familia a la que servían: se les daba vestido, alojamiento y alimentos. Incluso se les trataba como miembros de la familia, al grado que podían casarse con la señora de la casa, si ésta enviudaba o con cualquier mujer libre; podían poseer tierras, casas y hasta tener otros tlacotin a su servicio.

Los tlacotin podían auto-venderse a cambio de una paga segura y su libertad duraba hasta que se gastaran el pago de su venta, después se ponían al servicio de su “amo” a quien se le tenía prohibido venderlos a su vez.

El maltrato de los amos a su tlacotin era muy mal visto y castigado por las autoridades, de hecho la gente no acostumbraba a molestarlos ni hacerles daño. Para ejemplificar lo escrito hasta ahora, pongo a disposición del lector algunas citas sacadas de libros oficiales de historia prehispánica:

  1. “… cualquier hombre y cualquier mujer podía venderse a si mismo”, Gomara, pag 441.
  2. “… ningún hijo de esclavo quedaba hecho esclavo… permitiese a los esclavos que se casaran y que poseyeran un propiedad (casa)”, Gomara, pag 441.
  3. “… en el año 1506, a causa de una gran escasez que sobrevino, muchas familias se obligaron a esta especie de esclavitud, mas luego de un tiempo, todas quedaron libertadas por el rey de Acolhuacán (Texcoco), Nezahualpilli, en atención a las penas que sufrían esas personas”, Clavijero, libro VII, cap.18
  4. “… toda persona que encontrase a un niño extraviado, y lo hiciere su esclavo, o lo vendiera como si fuese su propio hijo, perdía por este crimen su libertad y sus bienes”, Clavijero, libro VII, cap. 17
  5. “… el asesino perdía su propia vida a causa de su crimen, a pesar de que la persona asesinada fuese su esclavo”, Clavijero, libro VII, cap. 17
  6. “… se prohibía que un hombre libre a quien naciese un hijo de una esclava, se convirtiese en esclavo del amo de aquella. También se prohibía que el hijo o esposa de un deudor muerto pudieran ser esclavizados por el acreedor. Pero esto ultimo era practicado por muchos españoles”, Torquemada, libro XIV, cap. 17
  7. “… un esclavo en una tribu indígena, poseía su habitación con su propio hogar, objetos en propiedad, una tierra, su mujer, sus hijos y su libertad, excepto cuando en épocas determinadas, su señor tenia necesidad de él para construir su casa, o para labrar su campo, o para otras cosas parecidas” Carta al Emperador por los Oidores de México (1552)
  8. “… los indios mexicanos trataban a sus esclavos como parientes y vasallos, en cambio los cristianos los trataban como a perros”, Helps, III, pagina 120.

Por otro lado, se sabe que en el Anáhuac se practicaba una verdadera MERITOCRACIA y cada individuo podía ser amo o servidumbre según su esfuerzo personal, pues por mérito propio los ciudadanos podía ascender en la escala social sin importar su cuna de origen o linaje.

Si bien el Anáhuac era una sociedad con capas sociales bien diferenciadas, no existían las clases sociales cerradas donde heredaban los mayores privilegios solo los hijos de los gobernantes o ricos. Basta mencionar que Itzcoatl, el gran Ue Tlahtoani mexica, ERA HIJO DE UNA TLACOTIN de Azcapotzalco.

¿Cuán sabia habrá sido la civilización del Anáhuac que hasta ser “esclavo” (tlacotin) era por decisión propia?

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

Élite maya residió en Teotihuacan, revelan hallazgos en la Plaza de las Columnas

Plaza de las Columnas
Hallazgos en la Plaza de las Columnas revelan que élite maya residió en Teotihuacan. Foto: Proyecto Plaza de las Columnas, INAH.

*** En distintos espacios del montículo norte, un equipo arqueológico descubrió restos de un mural de ese estilo y una acumulación de material que incluía fragmentos de cerámica maya

*** También han ubicado otros contextos de carácter ritual, como una rica ofrenda de consagración y un depósito compuesto por miles de restos óseos humanos de individuos sacrificados

Hace mil 700 años, el poderío de Teotihuacan y de algunas ciudades de las Tierras Bajas mayas, rompió las fronteras y atravesó los aproximadamente 1,300 kilómetros que les separaban. Textos epigráficos localizados en urbes como Tikal, en el Petén guatemalteco, refieren el contacto que ambas culturas sostuvieron hacia el siglo IV de nuestra era, sin embargo, poca evidencia de la misma se había encontrado en la gran metrópoli del Altiplano mexicano, hasta hoy, donde nuevos hallazgos apuntan a la residencia de la élite maya en La Ciudad de los Dioses. 

Claves de la interacción entre ambas civilizaciones del periodo Clásico se encuentran en la Plaza de las Columnas, situada entre la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, y al oeste de la Calzada de los Muertos, donde un equipo de arqueólogos dirigidos por los doctores Saburo Sugiyama, Verónica Ortega Cabrera, Nawa Sugiyama y William Fash, parte de la hipótesis de su importancia para la organización política de Teotihuacan, en la medida que ahí se desarrollaban actividades para su control.

El Proyecto Plaza de las Columnas inició hace cuatro años con la idea de explorar el cuarto complejo arquitectónico más grande de la metrópoli prehispánica, luego de los conjuntos de las pirámides del Sol y de la Luna, así como La Ciudadela. Sin poder afinar aún su extensión, la Plaza de las Columnas abarca alrededor de 300 m de longitud por 250 m de ancho, y posee tres montículos piramidales que sobrepasan los 15 m de altura.

La iniciativa es un esfuerzo conjunto entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las universidades Estatal de Arizona, George Mason y Harvard (Estados Unidos), y de la Universidad de la Prefectura de Aichi (Japón).

A través de la excavación de pozos que pueden alcanzar más de 100 m² de extensión y una profundidad de hasta 5 m, además del trazo de un túnel, se ha podido determinar que las estructuras de la Plaza de las Columnas sirvieron para actividades administrativas, ceremoniales y probablemente como residencia de la élite no sólo teotihuacana, sino maya, al menos hacia 350 d.C., cuando ambas dominaban el panorama durante el periodo Clásico en Mesoamérica.

Uno de los más reveladores hallazgos se dio en 2016, cuando se rescataron más de 500 fragmentos de pintura mural en la parte septentrional del montículo norte, muchos de los cuales destacan por poseer estilo maya. Esos pedazos fueron recuperados de una gruesa capa de relleno de 50 cm de espesor, por lo que el mural debió estar expuesto durante una época de auge y fue destruido intencionalmente hacia las últimas etapas de la ciudad. Sigue leyendo

Las Constelaciones y Astros anahuacas. Por: Tecuhzoma Teutlahua

Nuestros ancestros, al igual que el resto de las civilizaciones mas avanzadas de la antigüedad como lo son Egipto, Grecia y la propia China, fueron proliferos observadores y estudiosos de la Naturaleza. Particularmente, los anahuacas se distinguen entre los pueblos del mundo que mejor dominaron “la Ciencia de las Estrellas” y son si lugar a duda y por merecimiento propio, los PRIMEROS Y MAS GRANDES ASTRÓNOMOS de la historia de la humanidad.

Algunas correlaciones de astros, grupos de estrellas (constelaciones) y eventos astronómicos de estudio de los “Ilhuicatlamatineh” (astrónomos nahuas) versus sus nombres de dominio popular son:

1) Tianquiztli (“mercado”) —— Cúmulo de las Pléyades

2) Citlaltlatxtli (“juego de pelota”) —— Const. Géminis

3) Citlalpol o Tlahuizcalpantecuhtli —— Planeta Venus

4) Citlalin popoca (“Estrella humeante”) —— Cometas

5) Citlalin tlamina (“Estrella que corre”) —— Estrella Fugaz

6) Xonecuilli (“Pierna torcida”) —— Const. Osa Menor

7) Citlalollin (“Estrella del movimiento”) —— Estrella Polar

8) Citlalcolotl (“Estrella aguijón”) —— Const. Escorpio

9) Tonatiuh (“El que va irradiando”) —— El Sol

10) Metztli (Nombre de la luna) —— La Luna

11) Tonatiuh cualo (“Sol comido”) —— Eclipse Solar

12) Metztli cualo (“Luna comida”) —— Eclipse Lunar

13) Youaltecuhtli (“Señor de la noche”) —— Estrella Aldebarán.

14) Mamalhuaztli (“bastón para el fuego”) —— Const. Orión

15) Mixcoatl (“Nube de Serpientes”) —— Vía Láctea

 

Definitivamente había “algo” en el cielo que cautivó y fascinó a los antiguos astrónomos anahuacas, quienes por generaciones no desistieron en adentrarse en los misterios cósmicos y científicos del firmamento, a tal grado que nuestros “antiguos observadores del cielo” lograron arrancar cientos de secretos a los astros, secretos que la fecha nos siguen maravillando.

Nos preguntamos, ¿cuántos de esos secretos de las estrellas que conocían los anahuacas no sobrevivieron hasta nuestros días y quedaron destruidos en las “hogueras de la vergüenza” de la quema de Códices que perpetró el invasor europeo? (… y ¿cuántos mas de esos secretos siguen esperando a ser rescatados de debajo de las ruinas o del estante de una colección privada de reliquias apartada de la vista publica?).

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

El Huitlacoche, una delicadeza y alimento nutritivo que proviene de la milpa

Pocas especies de plantas domesticadas tienen tantos usos en la alimentación como el maíz. Esto especialmente en México, donde se originó como especie cultivada y donde utilizamos principalmente el grano en diferentes etapas de su desarrollo. El maíz en México es el principal cultivo de los sistemas agrícolas que conocemos como milpa. En estos sistemas se asocian o cultivan otras especies para la alimentación como el frijol, chile, tomates y calabaza, y se aprovechan otras plantas como los quelites y verdolagas, además de otras especies que atacan o afectan al cultivo: algunos insectos (gusano del elote) y el hongo que prolifera en el grano del maíz y que conocemos con el término “huitlacoche” o “cuitlacoche” que deriva de la lengua náhuatl.

El huitlacoche, cuyo nombre científico es Ustilago maydis (DC) Corda, es un hongo parásito del maíz y el teocintle –pasto del que se domesticó el maíz– del grupo conocido coloquialmente como carbones o tizones (Ustilaginomycetes) y lejanamente emparentado con los champiñones. Si bien este organismo pasa una parte de su vida dentro de la planta infectada, las esporas son producidas fuera de ésta y son capaces de infectar a otra planta, inclusive son susceptibles de cultivar con la finalidad de ser propagadas a escala industrial para la comercialización de este hongo. Esta y otras características biológicas, han convertido al huitlacoche en el “conejillo de indias” por excelencia para el estudio de la genética en hongos, inclusive hace algunos años, el proyecto del genoma del huitlacoche concluyó con éxito en Alemania.

Sin duda, la parte más conspicua de este hongo son las agallas que crecen sobre la mazorca, las cuales son una mezcla entre el hongo y el grano de maíz y son la parte que consumimos. Para que se puedan formar las agallas, al germinar las esporas del hongo (llamadas esporidios) deben unirse con otro individuo de la misma especie y compatible, el cual por lo general procede también de esporas de reciente germinación, para así comenzar la fase infecciosa. Frecuentemente, la infección a la planta se da a través de los “cabellos” del elote (estigmas) desarrollándose por dentro de estos y produciendo dentro de los granos del elote unas esporas especializadas en resistir el clima adverso, llamadas teliosporas. Estas estructuras hacen crecer a los granos de la mazorca hasta multiplicar varias veces su tamaño, y en conjunto, son lo que constituyen las agallas. Al abrir por la mitad una agalla se observa un polvo fino (las teliosporas microscópicas) mezclado con el contenido natural del grano.

En México, sobre todo en la región central, el huitlacoche es un alimento muy apreciado, considerado incluso una delicadeza al paladar. Entre los meses de julio a septiembre es común hallarlo en los tianguis y mercados; se puede degustar en puestos de quesadillas donde se expenden otros antojitos a base de maíz. En el campo, es componente de una rica sopa junto con otros productos de la milpa (granos de elote, calabacitas, flor de calabaza, ejotes, chile y fragante epazote), es relleno de tamal o guisado con cebolla, ajo, chile y epazote. En restaurantes, forma parte de menús en diferentes sopas, crepas, lasañas, salsas, cremas o rellenos de pastas y carnes o puede ser preparado incluso como postre.

El huitlacoche era conocido desde la época prehispánica. A partir de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días, es notable su revalorización propiciada por la demanda local, por ser junto con el maíz un elemento distintivo de la comida mexicana y por su empleo en la cocina internacional en países como Francia, Estados Unidos y Alemania, donde se le conoce como “trufa mexicana” o “caviar azteca”. No es para menos, degustarlo en sus diferentes formas de preparación es un verdadero deleite. Pero además, vale la pena resaltar algunos aspectos asociados a su valor nutritivo: alto contenido de aminoácidos esenciales, principalmente lisina (de la cual el maíz es deficiente), ácidos grasos esenciales (oleico y linoleico que son fuentes de Omega 3 y Omega 6 respectivamente), azúcares de fácil digestión, sustancias con propiedades antitumorales, inmonoestimulantes y antioxidantes, bajo contenido en grasas y alto contenido en fibra, que en conjunto, lo hacen un importante alimento a considerar y disfrutar.

Por Cecilio Mota Cruz y Ricardo García-Sandoval

Literatura consultada

  • Juárez-Montiel, M., S. Ruiloba de L., G. Chávez-Camarillo, C. Hernández-Rodriguez y L. Villa-Tanaca. 2011. Huitlacoche (corn smut), caused by the phytopathogenic fungus Ustilago maydis, as a functional food. Revista Iberoamericana de Micología 28(11):69-73.
  • Madrigal-Rodríguez, J., C. Villanueva-Verduzco, J. Sahagún-Castellanos, M. Acosta R., L. Martínez M. y T. Espinoza S. 2010. Ensayos de producción de huitlacoche (Ustilago maydis) hidropónico en invernadero. Revista Chapingo Serie Horticultura 16(3):177-182.
  • Munkacsi, A. B., S. Stoxen y G. May. 2008. Ustilago maydis populations tracked maize through domestication and cultivation. Proceedings of the Royal Society Biological Science 275:1037-1046. 
  • Muñoz Z. R. 2012.Diccionario enciclopédico de la gastronomía mexicana. Larousse. México, D. F.
  • Valadéz  A., R., A. Moreno F. y G. Gómez A. 2011. Cujtlacochi. El Cuitlacoche. Instituto de Investigaciones Antropológicas-UNAM.
  • Valdez M., M, M. E. Valverde, O. Paredes L. 2009. Procedimiento tecnológico para la producción masiva de huitlacoche. SinncO 2009.
  • Valverde, M. E., P. Fallah M., M. S. Zavala-Gallardo, J. K. Pataky, O. Paredes-López y W. L. Pedersen. 1993. Yield and quality of huitlacoche on sweet corn inoculated with Ustilago maydis. HortScience 28(8):782-785.
  • Valverde, M. E., O. Paredes-López, J. K. Pataky y F. Gevara-Lara. 1995. Huitlacoche (Ustilago maydis) as a food source – Biology, composition, and production. Crit. Rev. Food Sci. Nutri. 35(5): 191-229.

 

tomado de aquí

La Alta Ética de los Señores Anahuacas. Por: Tecuhzoma Teutlahua

Los gobernantes y dirigentes de la civilización del Anáhuac se caracterizaban inexorablemente por ser personas muy cultas, disciplinadas y sensibles a su sociedad y a la Naturaleza.

Nadie que no tuviera la formación intelectual necesaria y los méritos suficientes, ya sea por su altruista labor comunitaria o por demostrar valía en la guerra, podía acceder a los puestos mas altos dentro de la estructura social anahuaca, y eso incluía desde luego, a los aspirantes de los sagrados cargos de “Hue Tlatoani” y “Cihuacoatl”: las dos emblemáticas figuras publicas del poder político y religioso (respectivamente) y quienes a su vez, eran miembros centrales dentro del gobierno que residía en el Consejo Supremo (Tlatocan).

Para garantizar la Alta Ética en los actos y decisiones de todos y cada uno de los Señores Principales de la confederación anahuaca, se estableció que todos ellos antes de ocupar sus cargos, deberían pasar obligatoriamente desde jóvenes por el “Calmecac”, la cual era la máxima Casa de Estudios de aquellos primeros mexicanos. Las asignaturas directrices que se enseñaban en el Calmecac a los futuros líderes de Anahuac eran fundamentalmente las siguientes:

1) Tlapohualiztli: Ciencia de las cuentas o matemáticas.

2) Ilhuicatlamachtiliztli: Ciencia de los cielos y astros.

3) Ilhuitlapoal amoxtli: Libro de la cuenta de los días.

4) Tonalamatl: Estudio de las Energías humanas

5) Nepillahtolmachtiloni: Arte de hablar con elegancia

6) Chicaquiztiuh tlaxtlahuiliztli: Estadística y censos

7) Tlahtocamecayo-machtiliztli: Ciencia del gobierno

8) Tlahtocamecachtiliztli: Conocimiento de las genealogías.

9) Pahnamachtiliztli: Conocimiento de las plantas medicinales

10) Teotlamachtiliztli: Conocimiento de lo Sagrado. Teología.

11) Cahuitlamachtiliztli: Historia. Estudio de los ancestros.

12) Yehuecauhtlalotitin: Consejos de los ancianos.

13) Tlacuiloliztli: Escritura ideográfica. Simbolismos.

14) Toyoliamachtiliztli: Conocimiento del alma y lo invisible.

15) Quiauhtlazolmachtiliztli: Conocimiento de las lluvias. Energía del agua.

Los maestros del Calmecac eran los llamados maestros o “Temachtiani”, los “Tlamatini” o sabios, los “Huehuetque” o ancianos, los “Toltecatl” o artistas, y los “Teachcahuan” o capitanes. Todos eran electos para impartir clases, en base a sus cualidades morales y sus aptitudes y conocimientos.

Al graduarse del Calmecac, los egresados eran reconocidos bajo el título de “Nehmatcatlatoanime”, es decir, “Personas prudentes al hablar” (cuanta falta nos hacen hombres y mujeres con ese honorable título hoy día)

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

 

Texto original: www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

Los Niños Héroes y sus Mitos: por Alejandro Rosas

Los Niños Héroes y sus Mitos: por Alejandro Rosas

Sólo era cuestión de hacer algunas sencillas operaciones aritméticas para saber que algo no cuadraba cuando nos contaban la gesta heroica de los niños héroes. De acuerdo con la historia oficial, el 13 de septiembre de 1847 el ejército invasor se lanzó al asalto del Castillo de Chapultepec con 1200 soldados que se enfrentaron a… ¡6 cadetes del Colegio Militar! La lucha desde luego, se antojaba ligeramente desigual; haciendo cálculos, cada muchacho debía acabar con 200 soldados enemigos para cantar victoria. ¡Por eso perdimos!
La historia oficial se encargó de reducir la batalla de Chapultepec exclusivamente al sacrificio de los jóvenes cadetes, pero aquel 13 de septiembre había poco más de 800 soldados mexicanos, que fueron apoyados por el batallón activo de San Blas con 400 hombres más y medio centenar de cadetes del Colegio Militar, no sólo 6.
Al término de la jornada las cifras eran escalofriantes: cerca de 400 soldados habían desertado; alrededor de 600 murieron y de los cadetes 6 perdieron la vida. Cada 13 de septiembre cuando en la ceremonia cívica se escucha el grito: “¡Murió por la Patria!”, habría que pensar en todos los caídos y no sólo en los “niños héroes”.
Todo tipo de historias se crearon alrededor de los “niños héroes”. En aras de la construcción del altar de la patria -a donde el sistema político mexicano del siglo XX llevó a sus héroes para legitimarse en el poder-, muchas se exageraron, otras se distorsionaron y no pocas fueron inventadas. El término “niños héroes” se convirtió en sinónimo de amor a la patria y pureza cívica, revestido de cierto romanticismo cursi que terminó por empañar la reconstrucción objetiva del acontecimiento.
Desde finales del siglo XIX, la epopeya de los cadetes del Colegio Militar ya había permeado en la conciencia colectiva como una de las narraciones clásicas de la historia de México. Uno de los mejores ejemplos es la poesía de Amado Nervo titulada “Los niños mártires de Chapultepec” y cuyo más conocido verso dice: “Como renuevos cuyos aliños,/ un viento helado marchita en flor,/ así cayeron los héroes niños,/ ante las balas del invasor”. Definirlos cómo mártires les otorgaba una connotación de religiosidad cívica y los colocaba lejos de la realidad histórica.
El gran mito del cadete que se arrojó con el Lábaro Patrio.
Se dice que los niños héroes, “ni eran niños ni eran héroes”. Ésta es una verdad a medias. Indudablemente no eran niños: en septiembre de 1847, Francisco Márquez y Vicente Suárez andaban por los 14 años de edad; Agustín Melgar y Fernando Montes de Oca tenían 18; Juan de la Barrera 19 y Juan Escutia 20.
Sin embargo, no queda lugar a dudas que sí fueron héroes por varias razones –aunque el concepto en sí mismo es excesivo-: por haber tomado las armas para defender el territorio nacional; porque no tenían la obligación de permanecer en el Castillo por su condición de cadetes y decidieron quedarse voluntariamente; porque con escasas provisiones y pertrechos militares, resistieron el bombardeo de más de un día, bajo el fuego de la artillería enemiga que hacía cimbrar Chapultepec entero. Frente a estos hechos, la edad poco importaba.
Quizás el mayor mito que rodea a los “niños héroes” es la conmovedora escena en la cual, Juan Escutia -que no era cadete del Colegio Militar-, toma la enseña tricolor y decide arrojarse desde lo alto del Castillo de Chapultepec antes que verla mancillada por los invasores. Escutia no murió por un salto ni envuelto en una bandera, cayó abatido a tiros junto con Francisco Márquez y Fernando Montes de Oca cuando intentaban huir hacia el jardín Botánico. La bandera mexicana fue capturada por los estadounidenses y fue devuelta a México hasta el sexenio de José López Portillo.
Por razones políticas, la historia de los niños héroes adquirió la dimensión de un “cantar de gesta” durante el periodo del presidente Miguel Alemán. La razón era sencilla, en marzo de 1947 el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, realizó una visita oficial a México cuando se conmemoraban 100 años de la guerra entre ambos países.
Para tratar de agradar a los mexicanos colocó una ofrenda floral en el antiguo monumento a los niños héroes en Chapultepec y expresó: “un siglo de rencores se borra con un minuto de silencio”. La frase de Truman y el homenaje tocaron las fibras más sensibles del nacionalismo mexicano y desató el repudio hacia el vecino del norte, a tal grado que, al caer la noche, cadetes del Colegio Militar retiraron la ofrenda del monumento y la arrojaron a la embajada estadounidense.
El monumento a los niños héroes fue construido bajo el gobierno de Miguel Alemán y aloja los supuestos restos de los niños héroes.
Para apaciguar los ánimos y resaltar los egregios valores de la mexicanidad sobre la amenaza exterior, el gobierno decidió recurrir a la historia. Poco después de la visita de Truman se dio a conocer una noticia que ocupó las primeras planas de los diarios. Durante unas excavaciones al pie del cerro de Chapultepec se encontraron seis calaveras que se dijo pertenecían a los niños héroes.
La supuesta autenticidad fue apoyada por varios historiadores y por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Nadie se atrevió a contradecir la “verdad histórica”, avalada por el presidente, con un decreto donde declaró que aquellos restos pertenecían indudablemente a los niños héroes.
¿Quién podía cuestionar la autoridad histórica del presidente de la República. Si la fundamentación era muy sólida? Seguramente en septiembre de 1847, en medio de la batalla, algún profeta o un vidente se tomó el tiempo para hallar, entre los 600 muertos que yacían regados por todos lados, los cuerpos de los seis cadetes que cayeron en distintos sitios y los sepultó juntos esperando que un siglo después fueran encontrados para gloria de México.
A partir de ese momento los “niños héroes” adquirieron otra dimensión y se transformaron un mito. En 1952 se inauguró su nuevo monumento –conocido hoy como el altar a la patria- y ahí fueron depositados los restos óseos de seis desconocidos pues nunca se comprobó científica y documentalmente que efectivamente eran los cadetes. Por lo que se verificó, flagrantemente, un fraude óseo.
El sistema político mexicano manipuló la historia y le negó su lugar a otros personajes que también participaron en 1847. Hoy sabemos que los seis cadetes que cayeron combatiendo no eran los únicos que tomaron las armas para defender a la patria. Había otros, particularmente uno, que resultó herido y logró sobrevivir. Ese otro “niño héroe” tuvo la fortuna de salir con vida de la batalla, no obstante que se mantuvo firme en su posición defensiva.
Un poco más crecidito, nuestro todavía desconocido “niño héroe” se convirtió en la mejor espada del partido conservador y en acérrimo enemigo de los liberales y de Benito Juárez. De haberlo tenido en sus manos lo hubiera hecho fusilar, como don Benito hizo con él tiempo después. Nuestro “niño héroe” -desconocido para casi todos-, de haber militado en las filas liberales, también por decreto pudo haber sido llamado: “el niño héroe presidente” ya que ocupó la primera magistratura del país a los 27 años de edad, pero se equivocó de bando y por consiguiente fue condenado al infierno cívico. Su nombre: Miguel Miramón.
La historia de los niños héroes sigue causando polémica y desatando pasiones. Su desmitificación supone la reconstrucción paulatina del hecho, de los personajes y de sus circunstancias, a partir de todas las fuentes, sin sesgar, ni excluir. Todos los defensores de Chapultepec, sin excepción, se ganaron su derecho de piso en la historia nacional.

In Temacahualiztli, in Nehtoltiliztli, el permiso, el compromiso. Tlacatzin Stivalet

El lunes 13 de abril de 1998 de la actual cuenta europea del tiempo apareció en las páginas editoriales de la primera sección del periódico El Universal un artículo de fondo, con autoría de Ikram Antaki, en donde se hace la siguiente afirmación: …’En todas partes, los padres han muerto; El Estado-benefactor se ha vuelto impotente; así que los hijos deben volverse adultos.’…

En el resto del mencionado artículo la autora no ofrece más que frases sin sentido crítico verdadero: ‘Hoy tratamos de arreglar 1o que ya está destruido, o está a punto de destruirnos.’, ‘Debemos…’, ‘Dejemos…’, ‘Acabemos…’, etc.. Quien firma este artículo es una mujer que nació en Siria, estudió en Francia y hace 13 años se nacionalizó mexicana, donde se desempeña como antropóloga.

Su actividad profesional la ha llevado a una incansable búsqueda del saber europeo, de la historia europea, de la historia mediterránea. Puede ser descrita como una filósofa, es decir, como una mujer amante del saber griego, no únicamente del antiguo saber griego, sino también de sus antecedentes y de su evolución, que no es otra cosa que el saber europeo.

El Permiso, el Compromiso. Tlacatzin Stivalet
Visiones de Anáhuac: Programa de análisis y comentarios.

En vivo, Martes 11 sep 2018, 7:00 a 8:00 pm. Chicoyei Cuetzpallin, Xocohuetzi, Chicoace Tochtli Xihuitl

Totonaltzin, Nuestra Sagrada Energía de Nacimiento. Tlacatzin Stivalet

Totonaltzin, Nuestra Sagrada Energía de Nacimiento. Tlacatzin Stivalet

Existe dentro del pensar nahua un impulso vigoroso hacia el conocimiento de los ciclos del universo, el cual puede ser explicado con el principio “in yuh quimati in tlacah in xoxouhqui xicaltzintli icuepcayo yä yuh huelitizqueh miyäquilizqueh inxiuhpohualiz”, ´así como conozcan los seres humano los retornos de la jícara azul, ya así podrán aumentar su cuenta de los años´. Este afán se manifiesta en quienes hablan nahua, con tanta fuerza que pareciera ser el centro esencial del nahuatlahtolli.

Esta manifiesta manera de ser de los nahuablantes responde a la cosmopercepción nahua. Cada uno de nosotros es Ometeotzintli “pupila doble, fuerza armonizante dual”, por tenerlas físicamente y por ser todos la jícara azul que tiene una pupila radiante durante el día y una pupila luminosa durante la noche. Quienes hablan nahua se sienten identificados con todo lo que existe, de aquí que la identidad de un nahuahablante sea universal en el sentido estricto de la palabra. Al ser todos los humanos idénticos, todos compartimos la responsabilidad de mantener la armonía manifiesta en los ciclos de la jícara azul…

2012, La Armonización de los Humanos Todos. Tlacatzin Stivalet

2012, La Armonización de los Humanos Todos. Tlacatzin Stivalet
Nahui Quiyahuitl “Cuatro Lluvia”

Hace 100 años, en 1909, al finalizar una visita a nuestros vecinos del norte, el pensador irlandés Bernard Shaw expresó la siguiente opinión sobre dicho país: “Son el primer pueblo de la historia que pasa de la barbarie a la decadencia sin nunca haber conocido la civilización”. En esta conceptualización, más que en otro tipo de análisis conceptual, tenemos que centrarnos para descubrir la escencia de la crisis que sufre el mundo.

Necesitamos entender esta frase partiendo de la verdad de nuestra historia, entendiendo como /verdad/ “aquello que decimos cuando tiene conexión directa con lo que ocurre en espacio y tiempo”. La verdad histórica tiene que ser la descripción completa, en espacio y tiempo, de lo que uno se propone estudiar, a fin de descubrir la escencia para aprender de nuestros errores, y no repetirlo, y de nuestros aciertos, para reforzarlos.

Sería un error no partir ubicando qué es /pueblo/ “nombre que se da al conjunto de los habitantes de un lugar que comparte una misma lengua quienes, en el devenir del tiempo, van adquiriendo la misma tradición histórica, lo que les da una misma identidad cultural”. Lo primero que tenemos que hacer es reconocer la gran diversidad de nuestros vecinos: lenguas matarnas diferentes, creencias diversas, apariencias heterogéneas, etc…

Video con comentarios por el Calmecac Nexticpac

La Realidad, Nuestra Percepción. Tlacatzin Stivalet

La Realidad Nuestra Percepción. Tlacatzin Stivalet
Nuestra Identidad Univercia Prístina

Hace 9,000 millones de años, un momento antes de ocurrir el «gran estruendo» no se manifestaban ni el espacio ni el tiempo, ni la materia ni la energía. De acuerdo a las leyes de la conservación de la materia y la energía, ambas se encontraban presentes, aunque no en la forma en que las percibimos en la actualidad, estaban «en potencia» pero no «en acto». Lo único que se manifestaba como poderosa fuerza gravitacional era la gran «fuerza armonizante dual» que en lengua nahua se llama ometeötl.

Cabe aquí tener presente que «FUERZA» es una palabra que se utiliza para significar ‘lo que origina variación en espacio y tiempo’, que el vocablo «ARMONIA» expresa el concepto de ‘reciprocidad esencial permanente entre las partes de un todo’ y que «DUAL» se usa para expresar aquello que está ‘constituido por dos elementos’. Por esto, «FUERZA ARMONIZANTE DUAL» es lo mismo que ‘elemento doble capaz de originar variación reciprocante en espacio y tiempo manteniendo la unidad esencial de la totalidad’.

Esta «fuerza armonizante dual» no era otra cosa que la gran «FUERZA ELECTROMAGNÉTICA UNIVERCIA», es decir, la ‘totalidad de la energía y de la materia que ahora se manifiesta como universo pero antes de manifestarse como calor’. Al considerar la electricidad, se puede constatar que está unida de manera indisoluble con el magnetismo, este principio esencial se utiliza tanto para generar electricidad con la fuerza hidráulica de los ríos cuanto para generar movimiento con motores eléctricos.

Video con análisis y comentarios por el Calmecac Nexticpac