Primera Piedra, Monumentos Gigantes al Zapatismo

Primera Piedra, Monumentos Gigantes al Zapatismo

11 Noviembre 2018, 11hrs
Cerro “El Chumil”
Pueblo de Moyotepec
vía Balneario de las Estacas

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Encuentro Moctezuma-Cortés: el día en que la Historia del Mundo cambió. Por: Tecuhzoma Teutlahua

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8 de Noviembre de 1519, día que el invasor Hernán Cortés (a la cabeza de sus sanguinarias y engrosadas huestes conformadas por cientos de españoles y miles de tlaxcaltecas), hizo su entrada en la esplendorosa México-Tenochtitlan. El “Ue Tlatoani” de la ciudad, Motecuhzoma Xocoyotzin (Moctezuma II) sin sesgo de cobardía y haciendo ostentación de su honorabilidad y diplomacia se ofreció a la vista de sus enemigos haciéndose rodear de un fausto y de una elegancia a la altura de cualquier otro Gran Señor y Soberano del mundo hasta entonces conocido, pues se dice en las crónicas de aquel negro día, que Moctezuma de sereno semblante y erguido con galantería recibió a los indignos de él y malolientes detractores suyos, revestido en una gloria equiparable a los recibimientos de etiqueta del mismísimo “Rey Sol” Luis XIV o del Gran Mongol Genghis Khan.

Era claro que la intención del legendario tlatoani mexica de recibir en su propia casa a quienes le deseaban la muerte, obedecía no a una “rendición adelantada” como intentan hacer creer los patrañeros eurocentristas que cuentan la historia a su conveniencia, sino a las añejas tradiciones anahuacas de no iniciar conflicto alguno sin antes MIRAR DE FRENTE los ojos del adversario y ahí mismo cara a cara, como nobles guerreros declararse sus afrentas o detener la guerra a cambio de una paz negociada, una diplomacia y usanza entre los honorables Señores Anahuacas que ningún barbárico europeo del siglo XVI entendería y ciertamente el intrigoso y desleal Hernán Cortés no fue la excepción a la regla, pues dicho sea de paso, el Extremeño nunca luchó una batalla con él mismo por delante sino siempre al cobijo y detrás de las anchas líneas de sus engañados soldados.

Para aquel día apertura del mes anahuaca de Tepeilhuitl, Moctezuma superaba los 50 años de edad, seguía siendo un hombre en plenitud física y su alto nivel de conciencia y madurez mental estaba exenta de cualquier sospecha, pues su gran sapiencia había sido manifiesta durante las ya casi dos décadas en las que llevaba ocupando dignamente el Alto cargo de Tlatoani (la Voz de todos) que el “Tlatocanecentlaliliztli” (Consejo Supremo) le había conferido a él, Xocoyotzin, por encima de cualquier otro aspirante, precisamente por ser destacado y valiente guerrero y un hombre de “prudentes palabras”.

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Así pues, lo que Cortés tuvo frente a sus ojos aquel día que entró a la excelsa capital azteca, fue a un hombre que le opacó en todo sentido, pues Moctezuma lucía a los ojos de los españoles como un hombre-astro o una ensoñación divina, como un monumento vivo de piel dorada y elevada estatura, de carnes esbeltas y músculos firmes, de fisonomía seria y grácil, lleno de nobleza y con un rostro recio pero atemperado de bondad. Tal fue el impacto y fascinación que Moctezuma produjo en las mentes españolas, que les pareció estar ante la viva imagen encarnada en un cuerpo moreno del “Nuevo Mundo” de un prístino santo de la antigüedad o del mejor de los apóstoles de ellos los católicos, no siendo gratuito el apodo de “Santozoma” que a la postre los españoles dieran al tlatoani a quien con solo con verle por primera vez, hizo que se le borraran a Cortés las intenciones de matarle como un enemigo más y sí en cambio, aceptar el ofrecimiento de ser su huésped y encerrarse en el Palacio de Axacayatl para en serenidad pactar la paz y ver salir de ahí una posible alianza entre reinos de ultramar en lugar de la guerra genocida que terminó desatándose al final, auspiciada por los celosos tlaxcaltecas, los eternos bárbaros del Anahuac quienes apoyados por el troglodita Pedro de Alvarado alejaron a Cortes de su “vana” idea de ser amigo de Moctezuma a quien como un “Judas” de la tradición católica terminó traicionando luego de estrechar su mano aquel 8 de noviembre del 1519, una decisión digna de un hombre sin honor que solo podía esperarse de un romanizado colonizador, y que cambiaría para mal el curso de LA HISTORIA MUNDIAL, pues de haber continuado Cortés con la humanitaria y sabia invitación de Moctezuma a formar honestos lazos de cooperación entre la corona española y la mexicana, entre el mundo de Anahuac y el de Europa, el MUNDO ENTERO (y no solo ellos dos) hubiese avanzado a pasos agigantados en todos los aspectos, desde lo científico hasta lo moral, en lugar de haberse sumido por siglos en el estancamiento de la barbarie imperialista y la ignominia moral que hoy día es conocida (y padecida) por todos sin importar la latitud.

La estrategia y diplomacia de recibir a sus enemigos y mostrarse con entereza y en su máxima gloria tuvo lo efectos deseados por Moctezuma, pues sus modos de gran señor cautivaron irremediablemente a los mendaces españoles (que no así a los envidiosos tlaxcaltecas) quienes ambiciosos por ser más pobres que un perro y más viles que una raíz seca, se vieron rendidos por los finos anfitriones aztecas y mandaron detener la guerra de inmediato, tomando muy en serio la invitación del señor mexica a platicar durante los siguientes días para intentar cambiar la guerra por un PACTO HUMANITARIO por el bien del futuro de propios y ajenos. Fue entonces que los españoles completamente “hechizados” se dejaron a sí mismos desprotegidos y fueron conducidos hasta el Palacio que Moctezuma había previamente dispuesto para alojarlos en caso de que la primera parte de su plan de pacificación resultara exitosa (como así fue). Cuando volvieron a verse más tarde el mismo día, Moctezuma mando a traer canastillos de hermosas flores para adornar la estancia de sus “invitados” y los reconforto con regalos casi de todos de oro (muy bien trabajados por cierto) y mandando a un sirviente del palacio a colocar en el pecho de Cortés un collar en especial entre todos (con un símbolo no explicado a la fecha) también de oro, le dijo al español según recogen las fuentes:

“Aceptaos mis presentes, sé que les traerán sosiego… Y pues estáis en vuestra naturaleza y en vuestra casa, holgad y descansad del trabajo del camino y guerras que habéis tenido, que muy bien sé todos los que se vos han ofrecido de Puntunchán acá, y bien sé que los de Cempoal y de Tascaltecal os han dicho muchos males de mí. No creáis más de lo que por vuestros ojos veredes, en especial de aquellos que son mis enemigos, y algunos de ellos eran mis vasallos y hánseme rebelado con vuestra venida, y por se favorecer con vos lo dicen”.

Frase más oportuna y certera para apuntillar aquel estratagema de “confiables anfitriones” por parte del gobernante mexica no pudo haber, y la significancia del collar elaborado especialmente para Cortés, fue una magistral maniobra para convencerle de tajo que era mejor para el mismo, ser “el eterno huésped de Moctezuma”, haciéndole sentir con astucia cada vez más, que solo estaría a salvo mientras estuviera en Tenochtitlan y no deseara escapar de su “blanca prisión” (trampa) en la que se había metido él solo

La idea de obsequiar y colocar a la altura del pecho de Cortés un collar de únicamente oro con un medallon con un glifo grabado de un caracol (corazón) fue pensada por el propio Moctezuma para hacerle llegar a su “huésped” un mensaje en clave que solo él entre los españoles podría entender, pues según se cuenta, llego a oídos del Ue Tlatoani el relato de que en alguna ocasión el Capitán español, al no poder convencer con su acostumbrada verborrea y labia a los totonacas que se le unieron para que le entregaran un botín con sagrados “Ídolos en oro” que habían saqueado las tropas suyas ondeantes de la “Bandera (Pantli) del Espíritu Santo” en una de las tantas ciudades que asaltaron antes de llegar a Tenochtitlan, el invasor de Castilla les dijó a sus aliados de estas tierras que necesitaba de esas figuras de oro, porque “él  padecía de una mortal enfermedad que le afectaba el corazón y que solo se curaba consumiendo el polvo del oro”, algo que desde luego era un desvergonzado y patético recurso para convencer y conmover (a falta de argumentos) a sus incautos aliados indios de entregarle sin objeciones y de buena fe todo el oro que consiguieran de ahí en adelante.

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Desde luego, esta artimaña de bajo talante de su “supuesta enfermedad que se curaba solo con oro” le funcionó muy bien a Cortés con la gente ordinaria e inculta que se le unió, mas no con los sabios y doctos Señores mexicas, quienes con el inteligente Moctezuma a la cabeza le hicieron entender sin necesidad de armas y con un simple Collar de oro al “Capitán español” (mismo que como ya hemos comentado le fue puesto a la altura del pecho en presencia del tlatoani), que estando con ellos “por las buenas” tendría toda “la medicina” que necesitara, es decir, tendría el brillo del oro rebotando en su pupila día y noche.

Si lo repensamos bien, aquello era una baratija que Moctezuma estaba dispuesto a pagar (pues oro había mucho y no tenía valor monetario para los aztecas) y su plan marchaba en el sentido de rendir psicológicamente a Cortés y ver como éste “amigo español” del anciano nigromante Xicotencatl rival jurado de los mexicas, terminaría atado mentalmente, embelesado con oro, manjares y placeres en su nueva morada blanca a mitad del Lago de Texcoco y cuidado por su nuevo amigo “casi hermano” Moctezuma que había “prometido” cuidar de él (pero no de una forma distinta, sino como al igual que los deformes y personas maltrechas física y mentalmente que el tlatoani acostumbraba cuidar en sus jardines del palacio).

Lo que nunca se ha entendido es que Moctezuma antes de luchar la guerra física y armada dio POR AMOR AL ANAHUAC Y TODOS SUS PUEBLOS, la oportunidad de antes librar una guerra psicológica donde ningún reino resultaría exterminado. Su mayor victoria consistiría en ver como el altivo Cortes, paulatinamente era adormecido y vistos doblegados sus bríos por sus “hospitalarios anfitriones tenochcas” que le darían sin carga ni esfuerzo, los lujos que su miserable cuna castellana nunca le dio, haciéndole cambiar por trozos de “dorado metal mexica” a sus antiguos y jurados aliados al otro lado del volcán Xalliqueuhac (nombre original del Popocatepetl) y muy posiblemente también con el paso del tiempo hacerle romper con aquellas lealtades que le esperaban en tierras europeas más allá del Hueyatl (como se llama en náhuatl al actual Golfo de México); sofocando así en definitiva, con inteligencia y sin necesidad de alaridos ni tambores, la guerra genocida, final y sangrienta que los tlaxcaltecas añoraban y azuzaban noche y día a los oídos del avaricioso pero corto de mente Cortés, pues aunque el Capitán español era un esclavo de su sed insaciable de oro (que si en algo no mintió era en que estaba enfermo, pero no solo del corazón sino también de la mente) declaró en sus memorias que NUNCA QUISO DESTRUIR la hermosa Tenochtitlan y se arrepintió al final de su vida de “haber borrado cosa tan bella y única de la faz de la tierra”, tanto es así, que incluso en su delirio y nostalgia llego a culpar cobardemente al heroico Cuauhtémoc de no dejarle otra opción que la de incendiar y bombardear la capital azteca hasta su rendición, pues Cortés según palabras propias se contentaba con que Moctezuma fuera un tributario del rey Vaticano y que aceptara difundir en sus tierras la religión católica (algo que estaba precisamente negociando con el tlatoani, quien a su vez imponía ciertas condiciones a favor hasta ahora desconocidas).

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En cambio, los agregados indios en los ejércitos del Capitán desde el inicio de la infame alianza no tuvieron en su cabeza otro objetivo, que el de ver destruida y envuelta en llamas a la “Nueva Tollan” de México Tenochtitlan que desde su fundación en el profético año del 1325, despertó tanta rivalidad y envidia entre los “teochichimecas (tlaxcaltecas)” quienes como cuenta la historia, terminaron expulsados del valle central por allá del año 1350 y tuvieron que conformarse con poblar los valles de Tlaxcala, al ser repudiados por los toltecas-texcocanos (descendientes del mítico líder Xolotl) en los tiempos del rey Quinantzin, por considerarlos éste último no con pocas razones y fundamentos, como algo menos que un pueblo de salvajes idolatras y hechiceros que no tenían derecho a poblar junto a ellos a orillas del lago más sagrado del Anahuac.

Retornando a lo sucedido el 8 de noviembre de 1519, en las semanas subsecuentes a aquel día histórico para todo el planeta, de cuando Cortés conoció en persona al gran Moctezuma, ambos tremendos personajes durante días enteros se sentaron y entablaron (por medio de doña Marina, conocida inapropiadamente como la Malinche) graves y serias conferencias acompañados de sus respectivos séquitos quienes dicho sea de paso, tanto del lado mexicano como del español permanecieron todo el tiempo de pie en un respetuoso silencio mientras eran Moctezuma y Cortés los que hablaban sentados uno frente al otro. Se dice que el tlatoani azteca interrogó afanosamente al líder de los españoles y le lanzó a su interlocutor unas preguntas que para él era una gran cuestión: “¿de dónde venían ellos realmente?”, “¿Quién era su rey y sobre todo por qué habían venido al Anahuac con tanta prisa?”, preguntas a las que Cortés respondió puntualmente diciendo al solemne señor tenochca que motivaba su expedición por el deseo de “ver con sus propios ojos a un monarca tan distinguido” y de “hacerle conocer la religión católica” que a palabras del español era la única y verdadera. Moctezuma se complació de la sinceridad de su huésped (pues sabía de antemano las respuestas) y luego de hacer otra serie de preguntas minuciosas y al ver que Cortes contestaba certeramente, al final hizo traer ricos regalos para todos.

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De ese modo, Cortés permaneció gustoso y confiado en la hermosa ciudad de nuestros ancestros, pues no estaba en calidad de combatiente, sino de “EMBAJADOR DE OTRO REINO” y como tal, según la tradición anahuaca, debía ser respetado y atendido con la mejor de las calidades (en el México Antiguo se tenía por pueblos atrasados a aquellos que trataban mal o mataban in sitú a los emisarios de otro rey que llegaban a dar un mensaje ya sea de guerra o de paz), así que NO RESULTA EXTRAÑO NI FUERA DE CONTEXTO como intentan deshonestamente hacerlo pasar los patrañeros eurocentristas, el hecho de que Moctezuma como “voz y mando” permitiera a Cortés junto a sus hombres más cercanos ingresar a la ciudad, mismos a quienes durante su estancia en el palacio de Axayacatl (padre de Moctezuma) nada les faltó y se les trató con decoro en todo momento (aquí cabe señalar que varios jefes cempoaltecas y tlaxcaltecas no quisieron entrar a la ciudad y prefirieron quedarse afuera en las calzadas, argumentando que no querían exponerse a la furia de Moctezuma). Es aquí, cuando insidiosamente las teorías difamatorias y claramente pro-europeas ponen a Cortés como un “héroe osado” y apuntan desvergonzadamente y faltos de sentido científico, a que se le trató al Capitán con respeto en sumo grado en su estancia en Tenochtitlan, porque los aztecas los “consideraban a él y a los suyos como dioses” algo que ya hemos desmentido cabalmente con argumentos sólidos en anteriores publicaciones, pero que sienta muy bien ahora, ahondarlos y afianzarlos con este par de nuevos datos que a continuación presentamos y con los cuales cerramos esta publicación que consideramos muy oportuna a decir por el día que rememoramos:

1) Al día siguiente de su recibimiento en Tenochtitlan, Cortés pidió poder presentarse ante Moctezuma lo cual le fue concedido, y aseado luego de semanas de no hacerlo, se trasladó escoltado por soldados mexicas hasta el palacio del Tlatocan donde se hallaba el tlatoani. La intención era que se le diera audiencia para dar un largo discurso (que dicen hizo dormir de hastió a varios dignatarios tenochcas), cuyo objetivo era convencer de una buena vez a Moctezuma de convertirse a la religión católica, haciendo lo mejor que pudo una ardua exposición de ella, valiéndose de la invocación de los misterios de la Trinidad, de la Encarnación y de la Redención, e incluso remontándose al origen del mundo de cuando Adán y Eva en el Edén y la caída del hombre. Pero cuando Cortés notó que poco a poco comenzaba a ser tomado por un tonto por los sabios ancianos mexicas ahí presentes, subió el nivel de sus palabras y aseguró casi demencialmente que todos esos “monumentos monstruosos en piedra” que adornaban el palacio, no eran más que disfraces con los que se encubría Satanás y que el culto a ellos (a su ciencia) sumergiría a Moctezuma y a su gente en la perdición de sus almas (algo que al final si paso fue el martirio de todos estos sabios, pero no por culpa de un demonio imaginario llamado Satanás sino por culpa de la maldad y avaricia de los hombres enfermos de oro). Finalmente, cuando Cortés concluyó su penosa intervención, Moctezuma no se burló de él y lo escuchó con atención hasta el final y sin interrumpir una sola vez la arenga fanática del jefe español, se levantó serenamente de su asiento y le respondió brevemente a Cortes que NO DUDABA que el dios de los españoles fuera un dios bueno, pero le hacía saber que el de TENOCHTITLAN TAMBIEN ERA UN DIOS IGUALMENTE BUENO y antes de hacer retirar a su visita de la sala, (sin aceptar la invitación a convertirse) el tlatoani le confesó a Cortés que todo lo que había dicho durante su extenuante discurso acerca de los preceptos de la “Caridad y la Misericordia” de su religión extranjera, se parecía mucho a lo que en su infancia se le había enseñado a el mismo a través de sus maestros del templo (Calmecac).

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2) Semanas después de la arenga católica en el palacio del Tlatocan, Moctezuma invitó a Cortés al santuario donde se adoraba a todas las Astralidades y Señores celestes de los mexicas, explicándole que esos “ídolos” que él había confundido con los disfraces del enemigo de su dios (Satanas), “no representaban ningún peligro, pues contenían todo el saber atesorado por los aztecas desde el origen de su nación, y que describían los momentos propicios para cultivar y recolectar, de la marcha y secretos del tiempo”, pero Cortés indiferente a todo ello como hombre vulgar de su época que desconocía todo en cuanto a ciencia, le dijo a Moctezuma que “si permitiera que en ese templo se erigiera la Cruz católica y que se colocasen las imágenes de los santos, de la Virgen y de su hijo divino, vería entonces que sus ídolos demoniacos huirían de Tenochtitlan”, a lo que el tlatoani con visible enfado le contestó que “si hubiera podido saber antes que faltaría de ese modo de respeto a sus creencias plasmadas en la piedra, no le hubiera permitido llegar hasta su presencia”.

3) Hasta entonces, Moctezuma respetuoso de la tradición hospitalaria de su cultura para con los embajadores y apegado a su plan trazado para quebrantar la alianza militar de Cortés (y su poderoso rey de ultramar) para con los repudiados tlaxcaltecas y cempoltecas, había sido en extremo afable con los españoles y gustaba de conversar con los frailes de ellos acerca de muy variados temas filosóficos, se dice incluso, que el tlatoani se daba la oportunidad de jugar los juegos de cartas con los soldados españoles en partidas donde él azteca siempre salía victorioso dando muestra de su magnificencia. Pero tras los constantes arrebatos hostiles de la gentuza que acompañaba a Cortés para con los empleados de los templos y las faltas de respeto mostradas por estos visitantes hacia la cultura y religión de la ciudad, de a poco, Moctezuma fue desengañándose de que no tenía sentido alguno intentar negociar o esperar algo bueno de aquellos bárbaros incorregibles y ya preparaba en consecuencia junto a su hermano el príncipe Cuitlahua el plan de la inevitable guerra, mismo que plan que el Tlatocan (Consejo) aprobó.

4) Días antes de la artera y cobarde maniobra donde Cortés y sus hombres secuestraron a traición al tlatoani, atrincherándose junto con él, en el mismo lugar sede de las conferencias entre españoles y mexicanos (Palacio de Axayacatl), en los últimos actos diplomáticos, Moctezuma había mandado a traer a Cortés ante su presencia y le expreso que estaba convencido de que eran obvias e insalvables las diferencias entre su cultura tenochca y la de ellos, dejando en claro que ya nada se podía hacer y en graves palabras recogidas de las fuentes, le dijo: “No os queda otra salvación que la retirada, volveos al país de donde venís, solo a este precio podéis salvaros”, a lo que Cortés con su característica sangre fría y palabra sin valor, le contestó que SI ESTABA DE ACUERDO en aceptar ese ofrecimiento de volver a su país a cambio de salir con vida del Anahuac, pero que necesitaba navíos para lograrlo, pues había desmantelado los suyos recién desembarco en las costas de Chalchicueyecan (actual Veracruz). Como es sabido, Cortés no respeto su palabra y tan solo se trató de un espejismo para ganar tiempo y poder fraguar la traición a este último gesto de misericordia de parte de Moctezuma, muy a pesar de que éste último, le ofreció los materiales y hombres para poder construir sus barcos, mientras tanto como muestra de “buena voluntad” a los enviados del poderoso señor asentado allá en el “Viejo Mundo”, se le dijó a Cortés que él y sus hombres podrían seguir alojados en el Palacio de Axayacatl mientras duraran los trabajos de construcción de sus naves, para así evitarles la penda de estar a merced de la furia los vengativos tlaxcaltecas, que muy seguramente estarían encolerizados al enterarse de su deserción. Fue entonces que el desestimable Cortés pidió hablar una vez mas con Moctezuma en privada conferencia en el palacio y fue ahí cuando perpetro su cometido de capturarlo, poniendo así el último clavo al ataúd de la malograda fraternidad.

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Finalmente, no nos queda más que aprender de los errores del pasado y dar honor y gratitud a quien honor y gratitud merece, pues mientras Cortés representaba esa opción del mundo, sombría y rapaz, el Gran Tlatoani Motecuhzoma Xocoyotzin apostaba por un PORVENIR ESPLENDOROSO ENTRE DOS MUNDOS, por un mundo que optara por la sabia comprensión entre civilizaciones y respeto mutuo antes de la guerra, por un mundo donde el oro no fuera entendido como un medicamento para los “corazones de los hombres” y si en cambio la palabra florida y los cantos.

Moctezuma fue un idealista adelantado a su tiempo, un humanista en toda la extensión de la palabra, un santo guerrero (como lo llamaron sus propios detractores) y cuyo peor error fue AMAR DEMASIADO a su sangre y raza intentándola librar de una guerra exterminadora y brutal, aun cuando de entre esta raza morena, hubo corazones pequeños y reyes traidores que nunca entendieron que la grandeza y el derecho a vivir en la GRAN TOLLAN no se alcanza a base de conjuros y guerras, sino a través de las artes, la ciencia y la fe.

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A los americanos y europeos de hoy, nos queda la deuda de enmendar la trágica relación en que resultó el encuentro de NUESTRO Moctezuma y SU Hernán Cortés, de nuestros “Quetzalcóatl” y sus “Cristos”. En intentar recuperar de entre los escombros del colonialismo y la intolerancia fanática, la posibilidad futura de una HUMANIDAD UNIDA Y ESPLENDOROSA que por obra de “Satanás” o de la IGNORANCIA se negó a nacer en aquel lejano (pero siempre presente) día del 8 de noviembre de 1519. El “Señor Tiempo” dirá…

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original:

Los Animales y el Recinto Sagrado de Tenochtitlan. Coloquio

Los animales y el recinto sagrado de Tenochtitlan
Biología, arqueología, historia y conservación

Del 7 al 9 de noviembre / De 9 a 14 h

Coordinan: Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján (INAH)
Organizan: El Colegio Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Academia Mexicana de la Historia.

Tras ocho largas temporadas de excavaciones arqueológicas (1978-2018) en el recinto sagrado de Tenochtitlan, el Proyecto Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia ha recuperado 205 depósitos rituales mexicas (1390-1521 d.C.), en los cuales se han descubierto e identificado los restos de cerca de 500 especies animales.

En este coloquio internacional se presentarán 47 investigadores adscritos a instituciones académicas de México, Estados Unidos, Canadá, Francia e Inglaterra, quienes impartirán 31 ponencias organizadas en siete ejes temáticos: captura y cautiverio de animales, sacrificio y procesamiento ritual de fauna, ofrendas de alimentos e ingestión ritual de animales, el mundo acuático en las ofrendas mexicas, conservación y restauración de moluscos y peces, los animales y la elaboración de instrumentos e insignias rituales y la fauna en la mitología y el arte.

Donceles 104, Centro Histórico.
Entrada libre.
Cupo limitado.

Sigue la transmisión en vivo desde este enlace: http://bit.ly/2z4Fp5h

La MUERTE y los SUPRA-MUNDOS de la Cosmogonía Anahuaca. Por: Tecuhzoma Teutlahua

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Hoy es nuestra fecha nacional dedicada a la celebración del “Día de Muertos” (MICCAILHUITL) y por motivo de ello compartimos gustosamente con ustedes el presente texto, mismo que se ocupara ampliamente en rescatar la COSMOVISIÓN ORIGINARIA DE ESTA FESTIVIDAD de los muertos (mexicana de origen y mundialmente reconocida), la cual, pese a que en la actualidad tiene añadiduras de la cultura comercial moderna y otras producto del sincretismo religioso (mayoritariamente con el catolicismo), no por ello deja de ser INOBJETABLE que la “sabia convivencia del buen mexicano con la muerte” nos viene legada desde tiempos del Antiguo Anahuac y en consecuencia, podemos estar seguros que el actual “Día de Muertos” conserva EN SÍ MISMO, mucho de la ESENCIA (aunque no tanto de la forma) de la ancestral fiesta MICCAILHUITL que celebraban los primeros mexicanos.

De momento, conviene dejar asentado que esta “solemnidad con la Muerte” se vigorizaba y celebraba en el Anahuac sobretodo en mes en particular perteneciente a su Calendario científico-religioso, propiamente nos referimos al mes que llamaban con el místico nombre de “Teotleco” (que bien puede ser traducido como “EL ASCENSO DE LO DIVINO” o “LA PARTIDA DE LAS ESENCIAS”) y que constituía el mes número 12 de un total de 19 meses sagrados (18 de veinte días, más uno de 5 días) y que a su vez constituyen el ciclo completo de la “Cuenta Cempoallilhuitl” donde estaban marcadas todas las fechas de las “Fiestas Sagradas” de nuestros ancestros.

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Dicho sea de paso, aquellas fiestas sagradas del Anáhuac en su mayoría, HOY DÍA LAS SEGUIMOS CELEBRANDO AUNQUE NO SEAMOS CONSCIENTES DE ELLO (como justamente es el caso del “Día de Muertos”) pues nuestras actuales fiestas religiosas caen en las mismas fechas en las que tenían establecidas las propias nuestros ancestros, pero ahora las viejas celebraciones del Anahuac nos han llegado mimetizadas, distorsionadas, parcialmente sustituidas o simplemente ocultadas detrás de la “mascarada” de las festividades católicas a los “Santos Patronos en los pueblos” que la impuesta religión romana nos ha hecho celebrar a ciegas en “nuestras propias fechas ancestrales”, aprovechándose del hecho de que durante la Colonia, los clérigos católicos tuvieron acceso al venerable conocimiento del CEMPOALILHUITL y así descubrieron en que días eran las festejos más importantes del calendario anahuaca para con ello, intentar reemplazarlas perpetuamente por fiestas católicas (una ruin tarea que no llevaron a cabo tan bien como creyeron, pues hemos comenzado a quitar la “paja” aventada sobre nuestras fiestas ancestrales para redescubrirlas y reclamarlas como nuestras otra vez).

Así pues, el mes de Teotleco en correlación con el calendario romano gregoriano (el hoy vigente) corre desde el día 18 de octubre hasta el 7 de noviembre (20 días), con lo cual se hace evidente una vez más, que los primeros mexicanos recordaban “a sus muertos” en las MISMAS FECHAS que nosotros hoy día, por tanto, no es un disparate ni una ligereza mental afirmar que nuestra celebración actual de “Día de Muertos” es una CONSECUENCIA DIRECTA de la fiesta anahuaca de MICCAILHUITL del mes de TEOTLECO. No obstante, también es importante y justo resaltar que la forma en que los primeros mexicanos pensaban acerca de la muerte y la honraban, dista en buena medida de la forma y configuración actual del Día de Muertos. Entre las diferencias más significativas “del ayer y el hoy”, podemos citar las siguientes (mismas que valdría mucho la pena reintegrar a nuestra manera actual de ver y celebrar a la muerte):

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1) Durante el mes de TEOTLECO, las procesiones y ceremonias no solo se centraban en la muerte humana, de hecho, la muerte de los hombres era la mínima parte del propósito de este mes anahuaca y su fiesta MICCAILHUITL; en realidad, el sentido de esta Festividad sagrada era HONRAR A TODAS LAS COSAS MUERTAS Y PEDIR POR SU RECICLAMIENTO CÓSMICO, empezando por la propia Naturaleza y el Universo, los soles, los mundos, las viejas ciudades, las plantas, los animales y hasta la tierra misma eran los “difuntos principales” de esta celebración (por encima de los familiares difuntos). En este punto, hay que recordar que cada una de las festividades del Anahuac tenían una estrecha e innegable relación con los ciclos del tiempo del planeta y fue precisamente ese el motivo por el cual, el mes “EL ASCENSO DE LO DIVINO” o “PARTIDA DE LAS ESENCIAS” (TEOTLECO) se escogió para celebrarse en días ya muy entrados del Otoño, que es la época del año donde ya no es posible arar y sembrar la tierra, pues su fecundidad se ha ido (se ha elevado al cielo) y en cierto modo, es lo mismo que decir que su “Esencia partió” y que ahora la tierra está “muerta”. No obstante, la intención no era lamentarse por ese hecho de que la tierra y el Universo morían, pues al igual que la vida humana, en las fiestas de TEOTLECO se le agradecía al “Creador” al “Padre-Madre” que se nos hallase prestado vida y que al igual que “la tierra muerta y estéril hoy, pero viva y fecunda mañana”, se le pedía a la Divinidad “no dejarnos morir para siempre”, se le rogaba “acogernos y reciclarnos en algo mejor” (un mensaje hermoso sin duda alguna).

2) En la filosofía del Anáhuac, lo único verdadero era la EXISTENCIA (Nemiliztli), pues la Vida (Yoliztli) y la Muerte (Miquiliztli) eran dos estados alternados de la Existencia misma. Se decía, que los muertos continuaban en “el Mas allá” el viaje que habían empezado en esta tierra, es decir, uno existía en la vida, pero también en la muerte.

3) No existía el concepto de “sepulcro”, para nuestros antepasados el hecho de depositar bajo tierra los cadáveres o las cenizas de los difuntos, más que un entierro representaba que SEMBRABAN A LAS PERSONAS DE NUEVO, era el simbolismo de que la Existencia nos reciclaba a todos. Se decía que las plantas, los animales que morían o personas perdidas cuyos cuerpos no se enterraban (sembraban) eran de cualquier forma encontrados por la Astralidad Tlaltecuhtli (el subsuelo) quien recibía en sus fauces los cuerpos inertes “para tragarlos, garantizando así que todos entrarían al ciclo del reciclamiento.

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4) Tampoco había la figura del panteón, salvo la excepción del sagrado Tzompantli que era el mausoleo donde se concentraban los cráneos de las personas muy especiales o prominentes ya fallecidas, al común de las personas SE LES SEMBRABA (enterraba) EN EL MISMO LUGAR DONDE HABÍAN NACIDO, lo anterior, con la finalidad de cerrar material y espiritualmente, el ciclo de su paso por la tierra. El cuerpo del difunto era regresado al punto inicial donde había comenzado su vida, por ello era muy común que en el seno de los hogares, bajo el piso de los jardines o salas, se encontraran los restos o cenizas de las personas muertas; pues en aquellas épocas, las personas nacían por medio de parteras en el interior de las casas. “Parir” y “partir” en cierto modo eran sinónimos, cuando menos semejantes en cuanto al lugar físico.

5) Para los antiguos mexicanos la Muerte era sagrada e inspiraba una respetuosa fascinación, mas no por el sentido morboso y sádico que hoy día creemos, sino porque ellos veían a la Muerte como el EJE RECTOR del Universo, pues la muerte era la medida de todas las cosas creadas, además de creer que todo cuanto estaba vivo, de una u otra forma, merecía morir. Así pues, Todo moría, nada quedaba sin morir y ese era el gran regalo del Creador, pues la Muerte nos hermanaba a todos con el Cosmos, “el rostro de calavera” era verdadero rostro de los hombres y su máscara de piel (la cara personal) no era más que un disfraz (un nahual). Tanto calaba la creencia de que todo cuanto existía moría, que incluso EL TIEMPO TAMBIÉN MORÍA, y fue en base a esa concepción del “tiempo perecedero” que tuvo lugar la instauración de la trascendental “Ceremonia del Fuego Nuevo” que se realizaba fastuosa y solemnemente al final de cada siglo cósmico de 52 años (Xiuhmolpilli), pues tal ceremonia era tomada por la población como eso, como “La muerte y entierro del Señor Tiempo” (incinerado y vuelto a sembrar).

6) Más que en la idea de “ánimas” que es la creencia catequizada de nuestros días, en el Anahuac se creía que lo que salía del cuerpo al morir, era el “Tonalli” (la energía pensante) y el Ehecatl (viento-espíritu) y que estas dos fuerzas no morían, sino que eran recicladas una vez concluido el proceso del viaje del difunto en el ”Más allá” (Mictlan), donde aguardaba por él la omnipotente “Astralidad Dual de la Muerte” (Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl)

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7) Los altares familiares de la fiesta de los muertos en el Anahuac, no estaban dedicados en primer plano a los parientes difuntos sino a las ENTELEQUIAS SAGRADAS, y los rezos eran dirigidos a estas Fuerzas custodias o Señores de la “Región de los Muertos”, pues se sabía que los muertos NO REGRESABAN como “fantasmas” a este plano terrenal como hoy día se cree. Los primeros mexicanos sabían que sus muertos solo podían escuchar los lamentos y palabras de cariño de sus seres queridos aún vivos, tan solo algunas horas después de fallecer, cuando todavía su Ehecatl y Tonalli permanecían junto a su cadáver antes de partir a su viaje al “Mas allá”, después de ese punto, solo las Fuerzas custodias de la “Región de los Muertos” podían llevar o traer los mensajes entre los vivos y los occisos. Por ello resultaba inútil pretender hablar con los muertos directamente y hacer una ofrenda intentando agradarles, pues a quien se le hablaba e intentaba agradar con copal, flores y ofrendas era a los “Señores de la Muerte”, en otras palabras, en los altares del seno del hogar y templos no se veneraba a personas muertas, sino a los “Custodios celestes” que cuidaban del Tonalli-Ehecatl de esas personas muertas, con la esperanza de que sus mensajes fueran recogidos y llevados por ellos “hasta oídos” de sus seres amados existiendo en el “Más allá”.

8) Para los primeros mexicanos “la forma de morir era la síntesis de la forma de vivir”, por ello se decía que el tipo de muerte también describía el tipo de vida que una persona llevaba y en consecuencia, eso DEFINÍA el tipo de “supra-mundo” al que eran proyectados los hombres cuando éstos morían. De tal suerte que no existía un “Mas allá” único, sino un mapa astral diverso a donde podían llegar los muertos según la naturaleza de su muerte (y vida).

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Al presente, dentro de la Cosmovisión del Anahuac se tienen identificados hasta 5 posibles lugares o destinos a los que llegaban los muertos después de su paso por el Plano Terrenal (Tlalticpac), estos sitios del “Más allá” donde morarían las personas un largo tiempo, hasta antes de su reciclamiento son:

I) Los muy valientes terminaban normalmente muertos en batalla (o al dar a luz y no sobrevivir al parto en el caso de las mujeres) y por tanto a todos ellos les tocaba ir a la esplendorosa y fastuosa “Casa del Sol” (Tonatiuhilhucac ó Tlapallan) donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Tonatiuh-Tonantzin;

II) Las personas laboriosos terminaban normalmente muertas en los valles arrastrados por las corrientes de agua o impactados por un rayo o enfermos de tanta humedad por estar en los campos de cultivo, a ellos les tocaba ir al lugar paradisiaco y de abundancia de la “Casa Nublada” (Tlalocan) donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Tlaloc-Chalchiuhtlicue;

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III) Las personas que morían de forma natural, por enfermedades o accidentes no relacionadas con la siembra o simplemente por llegar a viejos porque habían sido neutrales o sabios en la vida, les tocaba ir a la “Casa de la Calavera” (Mictlan), que no era más que un páramo de descanso y paz inacabable donde cuidaría de ellos la Astralidad dual de Mictlantecuhtli-Mictecacihuatl;

IV) Los niños que morían antes del destete o que no habían probado maíz por su muy corta edad, se les consideraba “xilotl” (jilotitos) o “personas tiernitas” y por tanto se decía que iban a la “Casa del Maíz” (Cincalco) que era un vergel divino con una región de árboles sabios (Chichihualcuauhco) que les servían de madres y pechos nodriza a los niñitos difuntos, también aquí llegaban todos aquellas grandes personas desprendidas de los goces terrenales y que murieron inmolándose en nombre de la Divinidad o de su pueblo, allá cuidaría de ellos la Astralidad dual de Xipe Totec-Quetzalcoatl;

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V) Por último, el quinto páramo extraterrenal (de tradición oral y que se confunde con el Cincalco) es a donde iban todos aquellos que eran condenados a muerte por un delito grave o los que se suicidaban por una pena muy grande, según algunas versiones, este tipo de muertos iban a la “Casa de la Negrura o de la Luna” (Tlillan Tlapallan) un lugar solitario y neblinoso que sumía a los que llegaban hasta allí en hondas reflexiones. De las Astralidades regentes nahuas de este supra-mundo no se sabe mucho con certeza (¿Tezcatlipoca-Tlitlacahuan?), pero en la vertiente maya aparece la Señora lunar Ixtab que significa “la dueña de la soga”.

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Para finalizar bellamente este texto, demos paso a un precioso y profundo poema anahuaca que sintetiza magníficamente el sublime pensamiento de los primeros mexicanos respecto de la Muerte… de “AQUELLO QUE NOS HERMANA A TODOS”.

Se trata de extracto de poemas originales recogidos de las fuentes históricas, mismo que transcribiremos en su idioma original náhuatl y posteriormente en su traducción al español, para de ese modo, no perder detalle alguno acerca de su poderoso mensaje y excelsa filosofía contenida:

(Extraído del Códice Florentino, libro VI y X)

Cuix tel amicohuaz, campa
Zan ie nel nen onhuiloaz, ca
Totequiuh in Miquiztli, ca
Techcenmaceuh, auh ca
Miquiztequitihoaco in tlalticpac.
Ce iuh mitoaia; in jquac timiqui, ca amo
Nelli timiqui ca ie tiyoli, ca ie titozcalia,
Ca ie tinemi, ca tica…

“¿Acaso no habrá muerte?,
¿A dónde en verdad se ira?,
Pues es Nuestro tributo la muerte,
Nos mereció a todos 
Ofrendarla aquí en la tierra.
Pues así decían: cuando morimos, no es
Verdad de que morimos, pues todavía
Vivimos, pues
Resucitamos, existimos,
Nos despertamos…”

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***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

 

Fuente: https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

 

Ceremonia de Día de Muertos 2018. Calpulli Tecuantecuhtli Quetzalpilli

Tomihcailhuitzin!!!

Nochtin ma ximoyolihcatitzinocan tocnihuan

In tecuantecuhtli quetzalpilli calpulli tamechchiah

Ceremonia de la transformación de la energía!!!

Que se haga presente el corazón de todos ustedes mis hermanos.

El Calpulli Tecuantecuhtli Quetzalpilli los espera

Contacto

28 octubre 2018, 14 hrs
Faro de Oriente, metro Acatitla y Peñon Viejo CDMX

Moctezuma no creyó que Hernan Cortes se tratara del “dios Quetzalcoatl”. Por: Tecuhzoma Teutlahua

 

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El tlatoani mexica Moctezuma “el Joven” (o Motecuhzoma Xocoyotzin) nunca consideró al invasor Hernán Cortes como “el dios Quetzalcóatl retornado”, tal y como reza la falseada versión eurocentrista de la Historia del México Antiguo; esta mentira es tan endeble que cae por sí misma, pues simple y llanamente en la Religión-Ciencia (Toltecayotl) que se practicaba en el Anáhuac NO EXISTÍA la noción Mesiánica, es decir, los anahuacas no creían en “Mesías divinos” ni esperaban a ninguno en 1519, por más que insista en asegurar la deformada leyenda del gran sabio Ce Acatl Topiltzin (el histórico soberano tolteca grado Quetzalcoatl), al cual se le achaca falazmente que antes de inmolarse en fuego (o ahogarse entre las olas del mar), lanzó la profecía de que regresaría físicamente “algún día”. Dicha profecía, es una interpretación reciente, absurda y evidentemente de autoria fanática que no encaja en la sublime filosofía del sabio Ce Acatl, quien en las fuentes históricas se le describe rebosante de humildad, sabedor de su condición de mortal como cualquier otro semejante, y que no añoraba regresar al mundo sino que buscaba un medio para la reivindicación (inmortalidad) en el “mas allá”, ansiando escapar para siempre de la inclemente materialidad de la existencia terrena.

Aunado a lo anterior, la “Toltecayotl” tampoco estaba fundamentada en la creencia de “múltiples dioses” (como repiten mecánicamente los desinformadores actuales), sino que su Fe ancestral estaba basada en la idea de un “Dios Único, Inconcebible y sin Nombre”, Dador de la vida y generador de las Fuerzas Primigenias (los 4 Tezcatlipocas) que sustentaban al Cosmos (el Ometeotl), y donde el papel del humano era contribuir a “perfeccionar la Creación Universal” con ayuda del Arte y rigiéndose bajo un Estado Ético. Por tanto, ni Moctezuma ni nadie de entre los Consejeros del palacio, esperaban el “regreso de ningún dios”, porque simplemente en sus cabezas no había tales creencias ajenas a su Cosmovisión religiosa.

El bello y atávico concepto de “Quetzalcóatl” (“El gemelo precioso”, la sabiduría celeste en la Tierra) no se trata de un “dios prehispánico” como afirmaron los fantasiosos interpretes católicos al intentar comprender la sublime naturaleza de la Fe de Anáhuac. “Quetzalcoatl tlamacazqui” se estimaba entre los anahuacas como el Venerable título y Alto Cargo humano, que se le otorgaba a los sabios más excepcionales de cada generación, quienes habían sabido encarnar y llevar a su máximo nivel la Sabiduría de su época, algo que desde luego, el barbárico Hernán Cortes estaba muy pero muy lejos de llegar a acreditar ante los ojos de nuestros sensatos ancestros.

Que en las tierras del Anáhuac se le confundiera a Cortes supuestamente con el “Dios Quetzalcoatl”, es una difamación más en la larga lista de invenciones que los teóricos de la invasión formularon perversamente para justificar acerca del cómo y por qué el Capitán de la corona española y sus huestes, habían reclamado para si mismos, las ciudades y los tesoros del Anáhuac sin dejar nada para sus originales dueños, pues según esta “cobarde teoría” los antiguos mexicanos le habían “regalado de buen grado todo cuanto tenían a Cortes, pues lo consideraban su amado dios que había vuelto” (¡vaya cinismo!).

No obstante, la refutación a este cruel y premeditado engaño europeo, sobreviviente por 500 años en los libros de historia, es todavía más contundente aun, pues EL MISMÍSIMO HERNÁN CORTES NUNCA AFIRMO QUE EL GRAN MOCTEZUMA LO HUBIESE CONFUNDIDO CON UN TAL QUETZALCOATL (ni en sus escritos y Cartas de Relación), ni siquiera sus defensores y hombres allegados lo hicieron, ni fray Francisco de Aguilar, ni Andrés de Tapia, ni Bernandino Vázquez de Tapia, ni el llamada “Conquistador Anónimo”, ni Bernal Díaz del Castillo en sus respectivos escritos en 1568, ni ninguno de los 184 testimonios de los soldados declarantes en los “Juicios de Residencia” contra Cortes y Pedro de Alvarado refieren o sugieren al menos que el tlatoani Moctezuma hubiera sufrido “tal confusión” al identificar a Cortes con Quetzalcóatl.

Entonces, si el propio Cortes y nadie de entre sus acompañantes difundieron esta mentira vil de su identificación con Quetzalcoatl, ¿quién lo hizo?, la respuesta a ésto es un polémico personaje que llego a México hasta 1529, (varios años después de que Moctezuma muriera y cayera México-Tenotxtitlan), y quien lamentablemente se trató del fraile Bernandino de Sahagún quien inventó de todo para justificar y sacramentar la invasión en su obra literaria. Fue este religioso quien creo el mito (o calumnia) del “supuesto dios retornado Quetzalcoatl en la figura de Cortes”, echando mano de información teológica de sus “indios catequizados” (informantes) quienes dicho sea de paso, NO CONOCIERON en vida al gobernante mexica Moctezuma y sus opiniones no eran fiables del todo, pues habían sido adoctrinados bajo el dogma católico que inculca en sus fieles la creencia de “Retornos Mesiánicos”.

Por tanto es una mera y vaga especulación lo que Sahagún escribió respecto de la imaginaria “confusión de Moctezuma”, misma que dejo plasmada en las siguientes líneas sacadas al pie de la letra de sus inexactos libros:

“… hablo Motecuhzoma y les dijo: mirad que han dicho que ha llegado Nuestro Señor Quetzalcoatl, íd, recibirle, y oíd lo que os dijere con mucha diligencia”.

A todas luces, estas líneas de Sahagún que han hecho tanto daño a la consciencia del pueblo mexicano y alejado de la verdad a los historiadores de todas las épocas pasadas, son el invento de un hombre dogmatizado quien victima de la fiebre religiosa medieval quiso poner en los labios del gran héroe mexica, Moctezuma, éstos “delirios mesiánicos” que nunca habrían podido salir de su boca sensata de tlatoani, puesto que sus creencias espirituales eran otras y más profundas que las del invasor (y por cierto, mucho más racionales y humanas).

Cerremos esta publicación con las palabras del maestro historiador contemporáneo Romerovargas Yturbide que gozan de toda autoridad en el tema y lucidez:

”… en resumidas cuentas, tomando en consideración los datos que suministra la historia, podemos afirmar que carece de todo fundamento la suposición de que Motecuhzoma hubiera sufrido la confusión de creer que Cortes fuese Quetzalcóatl (o el apóstol Santo Tomas). En cambio con la ayuda de las fuentes, podemos CATEGÓRICAMENTE declarar que Motecuhzoma considero a los españoles como SIMPLES HOMBRES (que morían), que venían de otro país con cosas raras y poderosas armas cuyo secreto ignoraba”

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Texto original: https://www.facebook.com/pueblodelaluna.metzitzin

 

Noche de las Estrellas UNAM

La Noche de las Estrellas tiene su sede principal en la Explanada de Rectoría UNAM en Ciudad Universitaria, zona conocida como Las Islas. Es organizada por el Instituto de Astronomía de la UNAM, institución en donde nació, hace 10 años, esta celebración con el objetivo de compartir la fascinación por la observación astronómica y el entendimiento del Universo.
Ven a disfrutar de los planetarios, los telescopios, más de 60 carpas temáticas con cientos de charlas, talleres, exposiciones y exhibiciones, así como actividades artísticas que se llevarán a cabo en dos escenarios: Vía Láctea y Andrómeda.
ENTRADA LIBRE y ESTACIONAMIENTO GRATUITO

Yo Danzo Por El Lago, 25 Oct 2017. Ángel de la Independencia

Hermanas y hermanos de nuestro venerable camino rojo y de la danza Azteca-Chichimeca: Con el permiso de los dadores de vida, de su rostro y corazón. Los compadres y comadres de la Danza de Chapultepec queremos extenderles una invitación, para conformar un contingente-danzante en la próxima marcha el jueves 25 de Octubre en apoyo al rescate del lago de Texcoco y en contra del NAICM. 
Proponemos vernos a partir de la 3pm en los alrededores del Ángel de la Independencia, que es lugar de salida de la misma Marcha, para alistarnos con lo que nos sea posible llevar y que incentive este necesario rezo: atuendo, venerables armas y elementos. Esperando que nuestro rostros se vuelvan a mirar y en esta ocasión en apoyo a nuestra Madre Tierra, les mandamos un afectuoso saludo.

llamado por Chanti Ollin

El Calendario Azteca. por Marcelo Pena González

El calendario azteca, cuyo verdadero nombre es Cuauhxicalli, data de la época del emperador Axayacatl, el sexto rey azteca, y fue utilizado hasta el año 1521, ocupando un lugar destacado en el templo Mayor de Tenochtitlán. Pero cuando los españoles destruyeron toda la ciudad, quedó enterrado y no volvería a ver la luz hasta el 17 de diciembre de 1790, cuando fue encontrado durante las obras de construcción de la nueva catedral de ciudad de México. Se trata de una piedra basáltica circular, de 3,56 m de diámetro y un peso de 25 toneladas. Esta famosa “Piedra del Sol” reúne al mismo tiempo fórmulas matemáticas para el cómputo del tiempo y una serie de claves para la interpretación de los signos astrológicos. 

Está compuesta por un conjunto de signos en bajorrelieve y trabajada con una técnica y finura impresionantes. Es como un libro abierto del que tenemos mucho que aprender todavía. Se pueden observar también una serie de relaciones muy interesantes. Si multiplicamos el diámetro del segundo círculo que mide 1,59 m, que como dato curioso, es la altura media del indio mexica, por la raíz cuadrada de 5 (ellos decían que estaban en la quinta era), nos da como resultado 3,56, que es el diámetro de toda la piedra. Y si multiplicamos el diámetro de la figura central, que es de 71 cm, por la raíz cuadrada de 5, obtenemos el resultado de 1,59, que es el diámetro de la parte central. 

En estos signos enigmáticos están guardados muchos de los conocimientos de los pueblos precolombinos en materia de astronomía, religión, filosofía, etc. 

La piedra se compone de ocho círculos concéntricos, que forman coronas circulares. Si realizamos la lectura desde el centro, vemos que el primer círculo está formado por la figura del Sol, Ollín Tonatiuh, con forma de rostro humano, y sus dos garras para fijarse en el Universo. Es el símbolo del movimiento, del despertar de la conciencia, que tiene que ver con ese cruce de caminos. Y en el punto de cruce, ese quinto movimiento, pero ascendente, fuente de vitalidad y de creación de la quinta era. 

El segundo círculo está formado por cuatro símbolos en cruz que representan el fin de las cuatro eras precedentes: Ocelotonatiuh (Sol de Jaguar), Atonatiuh (Sol de Agua), Ehecatonatiuh (Sol de Viento), y Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia de Fuego). Están vinculados con los cuatro elementos de la Naturaleza: tierra, agua, aire y fuego; o en otra lectura también representan los cuatro puntos cardinales. 

El tercer círculo era el anillo de los días, y lo componen veinte elementos decorativos llamados tonallis que representan los veinte días del mes azteca, (el año civil tenía 18 meses de 20 días más 5 días Nemontemi que ellos le llamaban nefastos, en los que no se hacía ningún tipo de ceremonia). 

El cuarto está compuesto por cuarenta cuadrados en forma de ornamento de jade o turquesa con cinco tresbolillos cada uno que son el símbolo del Quincunce y están relacionados con Venus, porque sabemos que cada 5 vueltas que da Venus alrededor del Sol, la Tierra hace 8 revoluciones sinódicas, por tanto multiplicando 5×8 obtenemos 40, que es el número de cuadrados que componen este cuarto círculo. 

El quinto círculo está compuesto por ochenta figuras en forma de arco y representan a Mercurio. 

El sexto lo componen tres rayas paralelas con un doble círculo concéntrico, y hacen referencia a Marte. 

El séptimo está compuesto por sesenta y cuatro figuras que representan a Júpiter. Estos círculos, del 4º al 7º, son los anillos del cómputo de los años. 

En el circulo exterior, llamado de la Vía Láctea porque representa el cielo, se reúnen dos serpientes llameantes, con la cabeza hacia abajo y escupiendo, como dos rostros que representan el día y la noche, el yin y el yang. Estas serpientes nacen del jeroglífico del 13 de acatl, que indica la fecha de la celebración del Fuego Nuevo. El cuerpo de estas serpientes está dividido en 13 partes cada una incluidas las cabezas, que representan las 13 constelaciones del cielo azteca. La 13ª constelación, Mamalhuaztli, la constelación de Orión, está superpuesta en la 12ª, y en el momento en que esta constelación de Mamalhuaztli se encuentre en el cenit, a medianoche, cosa que ocurre cada 52 años, realizaban las fiestas del Fuego Nuevo. 

El sistema de calendarios de este pueblo era complejo, ya que hacían coincidir el calendario ritual o religioso, de 260 días y otro solar de 365 días. La perfecta correspondencia entre ambos calendarios se hacía cada 52 años, en las fiestas del Fuego Nuevo. Este calendario de 260 días (tonalpohualli) se establecía por la combinación de 20 signos y 13 cifras. Lo usaban los sacerdotes adivinatorios en función de la fecha de nacimiento del niño, era como hacerle una carta astral. Entre otras muchas utilidades, parece que este calendario se usaba para, según el día del nacimiento, saber el carácter al que iba a estar predispuesto el niño o niña. De este modo, los sacerdotes aconsejaban adecuadamente a los padres para que el niño pudiera desarrollar al máximo sus virtudes y ayudarle a superar los defectos.

 

tomado de aquí

Tianguis Alternativo. Centro Comunitario Ecatepec

Continuamos con este proyecto con productos de la localidad, ven este 27 de octubre, por todo lo necesario para tu ofrenda de muertos.
Visita la Gran Ofrenda dedicada a los muertos y ven a los talleres gratuitos. 

*Talleres*

-Lotería
-Ilumina tu calavera
-Punto de cruz
-Máscaras para niños
-Infusión de cempasuchil para control de plagas

En este evento tratamos de producir la menos basura posible, si gustas traer tus contenedores, termos y bolsas. Juntos hacemos el cambio.

FB

Ceremonia para Chicome Quiyahuitl/Gabriel Juarez Vargas, cuerpo presente. 18 Oct 2018, por la noche.

Ceremonia para Chicome Quiyahuitl/Gabriel Juarez Vargas, cuerpo presente.
18 Oct 2018, por la noche.

Nuestro amigo ha partido y con honor e intención se le hace este acto para su buen camino al Mictlan. Todos sus amigos, conocidos y familia estamos invitados a participar.

Con cantos, poesía, escritos dedicados a él es que lo despediremos con mucho cariño. Así es que a todos los asistentes se les pide su participación para que lleven algo de lo mencionado. De igual manera se les pide a todos que lleven una flor, una luz (vela) para ofrendarselo.

A los compañeros que danzan se les pide también llevar su tambor, chimalhuehuetl, elementos, etc. para acompañar la ceremonia y está pendiente de confirmación el acto de la Danza Cósmica Anahuaca el viernes por la mañana, en la noche se confirma.

Compartamos y celebremos que estuvo con nosotros, en esta vida que solo hay una, donde tuvimos vivencias y experiencias con él… con la participación de todos haremos de esta ceremonia algo especial para nuestro compañero de vida, de trabajo, de amistad y así su camino al Mictlampa sea de la mejor manera.

Quien guste hacer acto de presencia y acompañamiento lo puede hacer desde las 7 pm, la ceremonia será al rededor de las 10 pm.

El acto se llevará acabo en: Jardín Guadalupano, Cementerio. 
Blvd. De Los Guerrero 3, Rinconada de Aragon. Metro Plaza Aragón o CD Azteca.

Gracias por su atención. Saludos.

Calpulli Huey Mictlancoatl, Acto Simbólico por Teotlehco. Bandera 6 Conejo

Recorrido de Bandera del Año Mexicano 6 Conejo
Calpulli Huey Mictlancoatl, Acto Simbólico por Teotlehco
Martes 16 de Octubre 2018, 19 hrs

Glorieta Romero Rubio, Plaza África
Metro Romero Rubio Linea B CDMX, Ciudad México Tenochtitlan

https://www.facebook.com/groups/AnoNuevoMexicano/
https://alianzanahuaca.org